CONSULTORA SERAGRO
Con buen tino, la Dirección de Información y Estadísticas Agropecuarias (DIEA) decidió realizar un monitoreo de las siembras de verano para ajustar las estimaciones realizadas en diciembre, partiendo de la base de que la situación de sequía vivida, podría haber alterado las cifras, con previsibles ajustes a la baja.
El área global de cultivos de verano en secano disminuyó con respecto a las estimaciones iniciales, situándose en 447.000 hectáreas sembradas, un 7% menos que en el ciclo pasado, cuando se sembraron 482.000 hectáreas. A su vez, el área finalmente cosechable es estimada en 433.000 hectáreas, lo que supone un recorte de 14.000 hectáreas que no serán cosechadas, ya sea porque se perdieron o porque fueron destinadas a otros usos.
PANORAMA. A nivel de cada cultivo, al área que sufre los mayores recortes respecto a la estimación de diciembre es el girasol, que baja un 19% y finalmente ocupa un área de 58.000 hectáreas, la más baja desde la zafra 00/01.
Es conocida la influencia que tuvo el desarrollo de la phomopsis en la determinación de esta menor área, en un cultivo que con rendimientos buenos, mantiene rentabilidades interesantes. Por su parte, la soja registró un recorte del 6,5% con respecto a las estimaciones previas, alcanzando una siembra de 312.000 hectáreas. Esto determina un aumento con respecto a la zafra anterior, cuando se sembraron 278.000 hectáreas. Aquí el dato más relevante y si se quiere sorpresivo, es la superficie de siembra que alcanzó la soja de segunda, llegando a 102.000 hectáreas sembradas. De esta forma, se llega a un 85% del área inicialmente prevista, lo cual resulta significativo cuando el grueso de estas siembras fue realizado en plena seca y luego de las lluvias y se situó fuera de los rangos óptimos respecto a la época de siembra.
Al respecto, más de 7.000 hectáreas sembradas con soja de segunda fueron dadas por perdidas en el monitoreo realizado por DIEA, determinando una superficie final de 95.000 hectáreas de segunda. La siembra de soja de primera no sufrió modificaciones y llegó a 210.000 hectáreas, lo que determinaría una superficie total cosechable de 305.000 hectáreas.
FORRAJEROS. El maíz reduce al área finalmente sembrada a 52.000 hectáreas y también baja la superficie que se va a cosechar como grano. Esto confirma el daño provocado por el déficit hídrico en el desarrollo de los cultivos, donde según los datos aportados por el monitoreo, 3.000 hectáreas de maíz fueron destinadas a otros fines, ya sea el picado y embolsado o directamente pastoreado por el ganado. Ya comenzaron las cosechas de los primeros maíces con destino a grano húmedo en el norte del país, con rindes regulares y precios muy elevados.