BAGDAD | AP
Un vehículo cargado de explosivos estalló en una mezquita suní en el sur de Bagdad, matando por lo menos a ocho personas, indicaron las autoridades.
Hombres enmascarados aparecieron posteriormente en el lugar, y asesinaron a una mujer e hirieron a varias personas cerca del edificio dañado por la explosión.
En tanto, más de una decena de hombres armados que vestían uniformes de la policía del ministerio del Interior secuestraron al clérigo sunita Adel Jalil Dawoud en su casa del centro de Bagdad, dijeron sus familiares.
Se trata del más reciente secuestro de un sunita que realizan hombres vestidos con uniformes de las fuerzas de seguridad.
El ataque a la mezquita —en el que resultaron lesionadas más de 20 personas— y el secuestro del clérigo tuvieron lugar en medio de las crecientes denuncias de sunitas de que las fuerzas del ministerio del Interior y milicianos están atacándolos en una campaña cada vez más amplia de violencia sectaria.
Por otra parte, el ejército estadounidense anunció que dos infantes de la marina estadounidense fallecieron el jueves después que su patrulla fue atacada por una bomba colocada en una carretera cerca de Faluya, a unos 65 kilómetros al oeste de Bagdad.
Con estas muertes, se elevó a por lo menos 2.269 la cantidad de miembros del ejército estadounidense muertos desde que comenzó la guerra en Irak, en marzo del 2003, de acuerdo con un conteo de la agencia The Associated Press.
El coche-bomba de ayer estaba estacionado a unos 10 metros de la mezquita Iskan al-Shaabi en el vecindario de Dora, en el suroeste de Bagdad, cuando explotó a eso de la 1.00 de la tarde.
Las fuerzas policiales acordonaron el lugar e impidieron a la prensa acercarse a la mezquita, donde los feligreses asistían a las plegarias musulmanas de los viernes.
Algunas horas después de que la policía abandonó el lugar, varios pistoleros enmascarados llegaron y dispararon a las personas que permanecían frente a la mezquita, de acuerdo con un fotógrafo de la AP que fue testigo del incidente.
REHEN. Por otra parte, los secuestradores iraquíes de la periodista estadounidense Jill Carroll establecieron el 26 de febrero como plazo para que se cumplan sus exigencias o la matarán, según el propietario de la televisora Al Rai de Kuwait.
Fuentes cercanas a los secuestradores le dijeron a la televisora privada que Carroll se encuentra "en un refugio seguro propiedad de uno de los secuestradores en el centro de Bagdad, acompañada por un grupo de mujeres", dijo Jassem Boudai.
Carroll, que fue secuestrada en Bagdad el 7 de enero, apareció en un video difundido el jueves por la televisora Al Rai en el que le rogaba a las autoridades que hicieran cualquier cosa que pidieran sus secuestradores, diciéndoles que queda "muy poco tiempo".
"Por favor sólo hagan cualquier cosa que ellos quieran, denles lo que quieran lo más rápido posible", advirtió notoriamente alterada y añadió que el video fue grabado el 2 de febrero, poco más de un mes desde que fue secuestrada.
Los secuestradores, que se hacen llamar las Brigadas de la Venganza, han exigido la liberación de todos las iraquíes encarcelados en prisiones del ejército estadounidense y de Irak.
Boudai dijo que Al Rai había recibido un mensaje de "fuentes cercanas a los secuestradores". Indicó que éste no fue transmitido en una cinta de video, sino a través de "otro método". No quiso decir cómo fue recibido y si el mensaje fue enviado a la sede de Al Rai en Kuwait o a su oficina en Bagdad, donde llegó el video de Carroll.
DENUNCIA
Paul R. Pillar, quien estuvo a cargo de Inteligencia Nacional para el Cercano Oriente y el Sudeste Asiático entre el 2000 y el 2005, afirmó que el gobierno estadounidense deliberadamente ignoró o hizo mal uso de los análisis de esos servicios para justificar la invasión de Irak.
Acusó asimismo al gobierno de ignorar informes de que Irak probablemente sobrellevaría un período de transición violento.
Pillar sostuvo que el gobierno presionó a los servicios de espionaje para que hallasen información que sustentase sus objetivos políticos.