Aproximadamente el 5% de la población uruguaya (162.000 personas) vive con un ingreso inferior a U$S 2 diarios y cerca del 30% está por debajo de la línea de pobreza, de acuerdo con un estudio que difundió ayer el Banco Mundial denominado "América Latina y el Caribe: reducción de la pobreza y crecimiento, círculos virtuosos y círculos viciosos" que fue elaborado con datos de 2005.
Uruguay figura en el continente con el nivel más bajo de pobreza extrema junto con Chile y es considerado el más igualitario en América Latina. Ambos países son seguidos de cerca por Costa Rica con el 9% de la población en situación de pobreza extrema.
Los autores del trabajo consideran también que Uruguay es el país con más movilidad social en América después de Estados Unidos, Costa Rica y Perú y el tercero en esa materia si se consideran las personas de entre 13 y 19 años.
El trabajo también sostiene que Uruguay tiene el nivel más bajo de crecimiento de su Producto Interno Bruto per cápita para el lapso 1870-2000, con un 1,1% de promedio. Paradójicamente, según el estudio, hacia 1900 era el país más rico en una muestra de 8 países que también incluyó a Venezuela, Colombia, México, Chile, Argentina, Brasil y Perú.
Uruguay está bien considerado en el trabajo desde el punto de vista de su calidad institucional y su nivel de gasto para protección social. El país necesita un crecimiento adicional de 1,8 puntos para compensar cada punto de incremento en los niveles de desigualdad, estiman los técnicos del Banco Mundial.
NECESIDAD DE CRECER. Al presentar el trabajo, Pamela Cox, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, comentó que "el comportamiento de la economía latinoamericana en las últimas décadas ha sido decepcionante y la región se ha quedado atrás en comparación con las economías dinámicas de Asia".
Pese a que América Latina registró tres años de fuerte crecimiento, principalmente bajo el impulso de las exportaciones de materias primas, la región sigue siendo una de las más desiguales del mundo, al vivir casi la cuarta parte de su población con menos de U$S 2 diarios. Una sugerencia del Banco Mundial es enfocar mejor el gasto público hacia quienes más ayuda necesitan.
La institución considera que si bien el crecimiento es clave para la reducción de la pobreza, es ésta la que a su vez impide alcanzar niveles de expansión altos y sostenidos en América Latina.
Guillermo Perry, economista principal del Banco Mundial para la región, consideró que "para trasladarnos de un círculo vicioso a uno virtuoso, debemos atacar la pobreza decididamente y en varios frentes, proceso que redunda en mayor crecimiento y a su vez, reduce la pobreza". Combatir la pobreza es no solamente bueno para los pobres sino que "es un buen negocio para el conjunto de la sociedad", sostuvo Perry.
Además, los países deben mejorar la eficacia de sus políticas sociales y en la mayoría de los casos, aumentar la recaudación impositiva a través de sistemas tributarios que reduzcan al mínimo los efectos negativos sobre la inversión.
También consideran importante evitar que se canalicen subsidios a sectores acomodados para su consumo de energía, sus pensiones y las universidades públicas.
Otras sugerencias apuntan a mejorar la calidad de la educación, buscando que los pobres accedan a los niveles secundarios y terciarios, invertir en infraestructura, preservar la estabilidad macroeconómica y apuntar a que los sectores más desfavorecidos tengan acceso al crédito y a los servicios financieros.
Debe también procurarse, sostiene el Banco Mundial, respaldar a la población vinculada a la actividad agrícola que pueda verse afectada negativamente por procesos de apertura comercial y hay que atender con infraestructura adecuada a las zonas rezagadas. La falta de infraestructura adecuada en esas comarcas complica sus posibilidades de atraer inversiones.