Mientras la Dirección de la Colonia Berro instrumentó ayer una reestructura para superar la crisis institucional que aqueja este centro, tanto integrantes del Directorio como el sindicato del INAU reclamaron una mayor rigurosidad en el trato cotidiano con los internados.
Los cambios en la Colonia Berro implicarán una redistribución del personal, una modificación en el estilo de trabajo de los funcionarios con los menores y un incremento de la seguridad, indicaron fuentes del INAU.
Además, las autoridades del organismo pretenden crear un cargo de director —intermedio entre el director del Instituto de Rehabilitación Juvenil (Interj) y el de la Colonia Berro— para lograr una mayor planificación de los servicios.
En la mañana de ayer, el director de la Berro, Luis Balbi, decidió cambios de personal en el Hogar La Casona y determinó que unos 14 funcionarios refuercen el plantel de ese local.
Mientras se aplicaba la reestructura, los internos generaron en la víspera golpeteos en varios hogares similares a los ocurridos en los últimos días, dijo el presidente del sindicato del INAU, Joselo López
Las autoridades del Instituto de Rehabilitación Juvenil (Interj) del INAU también promovieron mejoras edilicias en varios hogares de la Colonia Berro, los cuales fueron destruidos en motines y movilizaciones.
El gremio del instituto criticó a las autoridades de la Colonia Berro por demorar varias horas en instrumentar la reestructura y por no informar al gremio sobre el tenor de la misma.
"Esa situación generó malestar entre los funcionarios. La reestructura fue algo caótico", explicó a El País Joselo López.
Las autoridades del Interj y de la Colonia Berro se reunirán mañana con el sindicato en el marco de una comisión especial que analiza la crisis de dicho centro. La reforma será uno de los temas del encuentro, dijo el gremialista.
EXIGENCIA. La vicepresidenta del INAU, Cristina Alvarez, advirtió que las autoridades de la Colonia Berro deberán tener "una mayor rigurosidad" en el trato diario con los jóvenes.
Para Cristina Alvarez la puesta de límites "no implica" malos tratos ni violaciones a los derechos humanos de los menores, sino llamarlos a "responsabilidad" y a que "mediten sobre sus acciones".
Joselo López dijo que los adolescentes infractores perciben que cuentan con herramientas de presión y las ejercen a la menor oportunidad.
"Nos preocupa que el control de la situación la tengan los jóvenes y no la Dirección o los funcionarios. Eso se palpa en muchas situaciones", dijo.
El gremialista hizo alusión a las siete renuncias y remociones de personal jerárquico de la Colonia Berro ocurridas en los últimos meses.
El viernes 10, 16 internados del Hogar Ser tomaron de rehenes a seis funcionarios —entre ellos al director Balbi— para que un joven de nombre Pao fuera realojado en dicho centro. El motín se levantó cuando las autoridades del Interj accedieron a las peticiones de los infractores.