MATiAS CASTRO PUNTA DEL ESTE
Con una escultura de un león marino en una mano y un plato realizado por un artesano local en la otra, el director Argentino Martín Desalvo agradeció el premio especial que el jurado le había dado por su película Las mantenidas sin sueño, diciendo: "Me voy lleno de artesanías". Un poco antes, su joven colega Ezequiel Acuña aceptó su premio al mejor director (una pintura de un artista local) por Como un avión estrellado, con un "No tengo nada que decir". La ceremonia de clausura del noveno Festival Internacional de Cine de Punta del Este tuvo algunos momentos caracterizados por su falta de glamour. El toque contrastante lo dio Victoria Abril, que sorpresivamente abrió la ceremonia cantando una versión de Oh qué será qué será, con letra en francés.
La actriz y ahora cantante entró cantando a oscuras hasta que se corrigió el error y un foco se encendió sobre ella. Cuando cerró la ceremonia con otra canción, bromeó sobre la posibilidad de que la volvieran a dejar cantando a oscuras. Junto a Betty Faria, que siguió atentamente todo el festival, fueron las dos únicas "estrellas" internacionales.
"Los festivales son uno de los pocos recursos que tenemos para no morir idiotas", dijo Victoria Abril cuando abrió su conferencia de prensa. Esas mismas palabras las repitió a la noche en la ceremonia de clausura del festival. "Hay que seguir excitando la naricilla curiosa del espectador", agregó la actriz de 46 años, que ha participado en más de 100 películas, incluso marroquíes e islandesas.
Luego de recordar su trabajo con directores como Vicente Aranda, Bigas Luna y Pedro Almodóvar, agregó: "El cine me salvó la vida, no sólo porque me alejó de la posibilidad de ser secretaria, lo cual ya es mucho, sino que también me ha dado la posibilidad de ir por la vida soñando despierta. Yo no me acuerdo de mis sueños, pero cuando hago películas es como si soñara despierta."
Abril acaba de terminar el rodaje de El camino de los ingleses, segunda película de Antonio Banderas como director, donde interpreta a una mujer que le enseña algunas cosas a un adolescente. Para ella, Banderas sigue siendo muy bueno coordinando y dando órdenes. Y en cuanto a los papeles que la esperan, y a la posible combinación de su carrera musical con la actoral, reflexionó: "a los 40 ya no queremos ser Marilyn Monroe, ya no esperas el papel de tu vida". Con un compromiso político bastante explícito, sentenció, casi al final de su charla, que "por más que me tiren a una pileta de tinta azul, saldré roja".
Los antecedentes del festival hablaban de casi nueve mil entradas vendidas en la edición anterior. Para este año todavía no hay cifras, pero las funciones en dos salas, algunas llenas y otras con un público pequeño, no parecen hablar de grandes cantidades.
Sin contar a Abril y Faria, las figuras invitadas no eran de gran notoriedad, sin dejar de ser relevantes por ello. El prometedor Ezequiel Acuña, acompañado por su actor Santiago Pedrero, presentaron el viernes Como un avión estrellado ante una audiencia relativamente pequeña. Otras delegaciones también estuvieron presentes. La de la mexicana Carambola hizo una doble presentación en Punta del Este y en Montevideo, el director peruano Fank Pérez Garland presentó la elogiada Un día sin sexo, los actores de la chilena Mi mejor enemigo vinieron con su película, otras delegaciones de Brasil, Venezuela y España también visitaron el festival. Faltó el veterano director chileno Miguel Littín, que debía presentar su última película, La última luna. Pero si bien se puede decir que son figuras culturalmente interesantes, no lo son de forma masiva.
El público, de hecho, tuvo su propia votación. Eligió La señora Henderson presenta, una divertida comedia dirigida por Stephen Frears e inspirada en una historia real, como la mejor película del festival. Se discutió que esta película no entraba en el concurso, sino que era uno de los preestrenos comerciales.
Se estrenaron películas de directores prestigios, como el inglés Michael Winterbottom (Código 46 y Manchester 1970 -1990), Atom Egoyan (Donde está la verdad), Volker Schlondorff (El noveno día), Carlos Reichenbach (Bienes confiscados) o el mismo Stephen Frears; y de jóvenes que iban por su esperada segunda película como los argentinos Juan Villegas (Los suicidas, protagonizada por Daniel Hendler) y Acuña. De Uruguay, la muestra solo presentó Alma Mater (en una función a la 1 de la madrugada de un viernes y con sus protagonistas en escena) y una selección de cortos ganadores en la última muestra de cortometrajes de Malcine (de los cuales se omitieron dos por falta de tiempo).
Los esfuerzos de producción (que permitieron traer a Victoria Abril, Betty Faria, tener a Nicolás Becerra y Roxana Blanco presentes toda la semana y estrenar algunos títulos de interés) fueron notorios aunque algunas desprolijidades como la mano que tapaba el proyector cuando aparecían los créditos de los cortos de Malcine, se hicieron notar aunque no de forma decisiva para el público.
"Cantar es un partido en directo"
Victoria Abril vino invitada al festival, presentando su disco Putcheros do Brasil, donde versiona temas clásicos de la bossa nova. "He tenido miedo con esto de iniciar una carrera como cantante, pero el miedo no evita el peligro", confesó acerca de sus temores por la combinación con su carrera como actríz. Producido por Javier Limón, responsable de Lágrimas Negras, en el disco participa también el pianista uruguayo José Reinoso.
"La bossa nova era una de las pocas cosas que el gobierno de Franco no nos censuró, por eso llegó a mi vida tempranamente, cuando tenía 10 años", recordó.
Sin embargo lo que la decidió a cantar fue cuando le ofrecieron un papel en el que interpretaba a una cantante de los años 50. Le pidió al director que le diera carta blanca para preparar el repertorio y las coreografías.
"Cantar en vivo es como un partido en directo, estando uno en la cancha de fútbol. El cine es como un match con cuatro años de retraso, en el que todo el mundo ya sabe el resultado", sostuvo Abril.