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RESCATE | El equipo del buzo Héctor Bado exhibió ayer el símbolo del barco. Es de bronce y tiene dos metros de alto y casi 400 kilos de peso
Reflotaron águila nazi del "Graf Spee"
El único emblema de esta naturaleza que no fue destruido por Hitler, afirmó asesor de la Universidad de Oxford

FEDERICA NARANCIO

Abrazada a la popa del acorzado alemán "Graf Spee" se escondía una pieza de valor incalculable que se creía perdida hace 60 años. De casualidad, fue ubicada en diciembre por un equipo de rescatistas liderado por Héctor Bado, aunque mantuvieron estricta reserva acerca del hallazgo.

Ayer, a las 12:35, pudieron extraerla del fondo del mar y el secreto dio paso al alboroto en el Puerto de Montevideo, donde la pieza fue exhibida.

"Es un hallazgo único", dijo sonriendo Héctor Bado. Se trata de un águila de bronce, perteneciente a la iconografía nazi y emblema de los barcos de guerra. "Es como un escudo nacional, vendría a ser la bandera del navío alemán", explicó Bado.

El águila pesa entre 300 y 400 kilos, y tiene dos metros de alto por otros 2,80 metros entre las puntas de las alas. En el centro de sus garras, sostiene una esvástica que fue cubierta, de acuerdo a Bado, para "no herir sentimientos".

Se trata de una pieza única en el mundo. "Había seis águilas como ésta pero en 1939, Hitler ordenó que fueran destruidos los símbolos que los identificaban durante la segunda guerra mundial porque sabían que serían derrotados", explicó el doctor en arqueología de la Universidad de Oxford, Mensum Bound, que supervisó el trabajo de los rescatistas desde diciembre.

Bound estima que esta pieza puede valer entre dos y tres millones de dólares. El rescatista Héctor Bado dijo que la empresa no tiene interés en quedarse con el águila, y que tras exhibirla durante un tiempo, consideran ponerla a la venta. "Hay que ver lo que dice el gobierno uruguayo", comentó Bado.

RESCATE. Fueron ocho buzos líderados por Héctor Bado los que trabajaron para la empresa de Alfredo Etchegaray, que es el propietario de los derechos sobre la embarcación.

Hace dos años, el equipo de Bado causó sensación cuando ubicó un cañon y el telémetro del "Graf Spee", aparato que afinaba la puntería de los cañones.

Ahora, volvieron a generar revuelo con el hallazgo del águila del barco, que como Bado mismo cuenta, fue absolutamente casual.

Todo comenzó en diciembre, cuando lograron ubicar una importante pieza de artillería que aún no ha sido recuperada. La búsqueda de uno de los cañones principales del "Graf Spee", de 14 metros de largo, desencadenó el rescate del águila.

"Vimos en las imágenes del sonar una referencia clara sobre la posible ubicación del águila", explicó el buzo.

El águila estaba unida por la popa al "Graf Spee" y a unos 11 metros de profundidad. Los buzos debieron cavar un pozo en el barro de cuatro metros, y sacar uno por uno los 145 bulones (tornillos grandes) con las llaves apropiadas. La visibilidad era nula, las condiciones de trabajo peligrosas. "La corriente, las redes, tener que valernos nada más que por el tacto; todo dificultaba el trabajo", describió Bado.

El rescatista dijo que hay otras piezas identificadas, además del águila y el cañon principal, pero no quiso entrar en detalles. No obstante asegura que la idea es rescatar la estructura del "Graf Spee", operación que costaría alrededor de US$ 30 millones.

INTACTA. El águila —más allá de su simbología— impresiona. Está erguida, con sus alas extendidas y mirada desafiante. Se mantuvo durante seis décadas en perfectas condiciones.

Tras un mes y medio de trabajo, la pieza pudo finalmente ser extraída de las aguas frente al Puerto de Montevideo y exhibida, por unos instantes, al público que se encontraba allí.

El doctor en arqueología de Oxford, Mensum Bound, llevaba consigo una cámara de fotos. Su interés por esta pieza y por el "Graf Spee" va más allá de su trabajo. "Después de la batalla con el "Graf Spee", mi padre estuvo en el Exeter ayudando a reconstruirlo. Desde que era niño, él alimentó mi imaginación con sus historias sobre lo que fue esta batalla".

El Exeter fue uno de los tres cruceros británicos que interceptaron al navío alemán que hasta entonces había evadido a sus perseguidores con éxito.

Entre los técnicos también había un grupo de turistas que recién descendía del crucero Regal Princess. Cuando avistaron el águila, sacaron sus cámaras de fotos y, sin saber bien de lo que se trataba, posaban a su lado. Dos de los turistas, sin embargo, conocían bien la historia del "Graf Spee". Johannes y Beate, una pareja alemana, no podían esconder su sorpresa al enfrentarse al águila: "Nacimos después de la Segunda Guerra Mundial, pero conocemos bien la historia".



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