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DIFERENCIAS | Los chiitas quieren que rápidamente sea ejecutado pero los kurdos prefieren un juicio largo donde se revelen sus atrocidades
Saddam impone su juego en la Corte

THE ECONOMIST

Se suponía que iba a ser un juicio ejemplar para mostrarle a los iraquíes, cómo es el verdadero estilo de la Justicia occidental, después de 35 años de égida del Baath, el partido de Saddam Hussein. Pero en medio de intentos de asesinato, secuestros, purgas, presiones políticas y boicots, el juicio a Saddam amenaza con derrumbarse. Después de otra retirada en masa en protesta por el desalojo del ex dictador y tres de sus abogados, la defensa presentó 11 condiciones para volver a la sala, incluyendo la expulsión del (nuevo) jefe del tribunal y la mudanza del juicio "a un país que pueda ofrecer seguridad".

El juicio fue postergado hasta el 13 de febrero. Saddam y sus siete co-acusados son juzgados por la matanza de 148 campesinos chiitas de Dujail, al norte de Bagdad, como respuesta a un ataque al cortejo presidencial en 1982. Podrían ser condenados a la pena de muerte.

El tribunal especial formado en 2003 por el Consejo de Gobierno convocado por Estados Unidos, estuvo desde el comienzo marcado por la controversia. Los grupos de Derechos Humanos lo acusan de no contemplar los estándares internacionales. Algunos lo perciben como una manera de imponer la justicia de los vencedores. Otros temen que pueda degenerar en un asunto interminable, una tribuna política, como en la que se ha convertido, en La Haya, el juicio al ex líder serbio, Slobodan Milosevic.

A pesar del creciente caos durante las audiencias, los estadounidenses han respetado la independencia de la corte. Las facciones políticas rivales han sido menos escrupulosas. Los principales partidos chiitas quieren ver a Saddam condenado y ejecutado lo más rápido posible. Es más, si por ellos fuera, los chiitas más radicales, los seguidores de Moqtada al Sadr, por ejemplo, prescindirían del juicio. El resultado ya se conoce de antemano.

La mayoría de los kurdos, por su parte, habiendo vivido bastante lejos bien del alcance de Saddam en los últimos 12 años, no tienen tanto apuro en el asunto. Aunque tan ansiosos como cualquiera en verlo castigado, probablemente prefieran un juicio largo en el que se detallen y se difundan las atrocidades que sufrieron. Esto, esperan, ayudará a los otros iraquíes a entender por qué los kurdos, entre otras cosas, quieren mantener su guerrilla peshmerga como su última protección.

Esas presiones ayudan a explicar por qué, de los cinco jueces convocados para el proceso a Saddam, solo permanecen dos. Uno se excusó después de enterarse que uno de los siete co-acusados con Saddam, estaría involucrado en la muerte de su hermano; era entendible. Pero entonces el presidente del tribunal, Rizar Amin, un kurdo, renunció después de críticas desde el gobierno dominado por los chiitas, de que estaba siendo demasiado indulgente con el acusado. Normalmente, el segundo en jerarquía, Said al-Hamaashi, tendría que haberlo suplantado. Pero fue transferido a otro juicio después de ser acusado de pertenecer al Baath, el grupo político de Saddam, una acusación que ha negado rotundamente. Raouf Abdel-Rahman ocupó el cargo. Pero al ser un kurdo de Halabja, donde unos 5.000 kurdos murieron en un ataque con gas perpretado por fuerzas del gobierno en 1988, la defensa dice que no puede ser imparcial y exige su salida. También podría resultar un poco duro para sus exigencias.

Cuando la Corte volvió a sesionar el 29 de enero, Abdel Rahman anunció que todos los "discursos políticos", que hasta el momento dominaron los procedimientos, estaban prohibidos. Cualquier que rompa esa regla, sería expulsado del tribunal y el juicio continuaría sin él. A pesar de la advertencia, Barzan al Tikrit, medio hermano de Saddam y ex jefe de Inteligencia, quien está enfermo de cáncer, empezó a quejarse ruidosamente por la falta de un tratamiento médico apropiado, calificó a la corte como la "hija de un prostituta". Fue arrastrado hacia afuera, mientras gritaba y pateaba. Por culpa del arrebato, el tribunal ordenó la expulsión de otros tres acusados, incluyendo al propio Saddam, quien salió antes de llegar a ser expulsado, seguido por todo el equipo de la defensa. Las audiencias continuarán, pero no está muy claro hasta cuándo.

Esa clase de tácticas consiguieron que los protagonistas estuviera en la corte sólo diez días, a pesar de haber iniciado sus sesiones hace cuatro meses. Lo que pretenden conseguir es que el juicio sea trasladado a una corte internacional fuera de Irak. La defensa dice que eso sólo aportará un proceso más justo y seguro, pero lo más probable es que además eso aleje la casi segura posibilidad de una ejecución: las cortes internacionales no permiten la pena de muerte.

La frágil seguridad —dos abogados de la defensa asesinados, un complot para asesinar al jefe de los investigadores del tribunal, el hijo de uno de los guardias de la corte secuestrado, así como la creciente inestabilidad en Bagdad— le dan fuerza a su argumento. Pero la mayoría de los chiitas quieren la cabeza de Saddam y están empeñados en conseguirla.

Irak y Afganistán unidos

Varios milicianos de Al Qaeda están llegando desde Irak para integrar la insurgencia en Afganistán, dijo el jueves un gobernador provincial después de interrogar a un iraquí detenido mientras se infiltraba ilegalmente en el país.

La advertencia tuvo lugar en medio de un incremento de los ataques suicidas. En el atentado más reciente, un atacante suicida vestido como mujer mató a cinco afganos en un puesto de control del ejército en el este de Afganistán.

"Se espera que más milicianos intenten ingresar al país", manifestó Ghulam Dusthaqir Azad, gobernador de la provincia de Nimroz, en el suroeste del país. El funcionario efectuó sus declaraciones después de interrogar a un iraquí que presuntamente es miembro de Al Qaeda y fue detenido mientras se infiltraba ilegalmente en la vecina Afganistán.

"Hay un grupo grande que llega desde Irak", expresó Azaid en una entrevista telefónica. "Están relacionados con Al Qaeda y combaten contra las fuerzas estadounidenses en Irak. Les han ordenado venir aquí. Muchos de ellos son atacantes suicidas", sostuvo.

Un portavoz del ejército estadounidense, el teniente Mike Cody, manifestó: "No efectuamos declaraciones sobre los detenidos o asuntos de inteligencia".

El incremento de los ataques suicidas —que anteriormente eran inusuales en Afganistán—ha generado sospechas de que los milicianos estén copiando las tácticas utilizadas por la insurgencia en Irak. Pero las autoridades estadounidenses han indicado que no existen evidencias de que haya vínculos directos entre la violencia de ambos países.

El ataque suicida más reciente tuvo lugar el miércoles en la provincia de Jost, en el este del país, mientras los soldados inspeccionaban el vehículo del atacante, dijo Mohamed Ayub, jefe policial de la región.

El atacante estaba en el asiento trasero y detonó los explosivos escondidos bajo la vestimenta de mujer cuando los soldados le pidieron que mostrara su documento de identidad, indicó Ayub.

Ayub dijo que los responsables eran milicianos del talibán. la milicia fundamentalista que tuvo el poder en Afganistán.

Durante el gobierno de esa fracción radical, no existieron relaciones con el régimen de Saddam Hussein, secular y, por lo tanto, un enemigo. Sin embargo, esa asociación entre dos enemigos de Estados Unidos, comenzó a forjarse después que ambos regímenes fueron derrocados. AP



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