JOSE MASTANDREA
Nacional empezó pisando fuerte en la Copa Libertadores 2006. Derrotó a Pumas por 2 a 0 jugando un notable partido, apelando al fútbol de toque, a la pelota al ras del piso, a la explosión de sus hombres de mitad de cancha hacia adelante, a la fuerza del fondo, a la marca del medio y a las genialidades de sus figuras nacidas en el semillero como Gonzalo Castro, Juan Albín y el botija Andrés Márquez.
Nacional empezó pisando fuerte. Tan fuerte que no dejó ni respirar a su rival mexicano, un equipo que llegó con la aureola de difícil, de duro y con chapa de candidato.
El equipo de Martín Lasarte fue amo y señor del encuentro. Por personalidad, por temple, por fútbol, por ganas y por convicción.
El tricolor arrancó con todo. Y Pumas también. Al menos en los primeros minutos donde amagó a confirmar todo lo bueno que se había dicho de su equipo. Pero fue sólo un espejismo porque a partir de los diez minutos, Nacional lo encerró en su cancha, la maniató con su pressing asfixiante en mitad de cancha y lo tuvo contra las cuerdas por las corridas de Franco y Castro por izquierda y del paraguayo Paniagua por derecha.
Las 20.000 almas tricolores que desbordaron el Parque Central supieron que el gol estaba por llegar. Que la resistencia mexicana estaba a punto de quebrarse. Y se quebró. Fue a los 16 minutos, cuando un pase medido de Agustín Viana dejó al "Chori" Castro en posición dentro del área. El delantero no dudó: le pegó fuerte, cruzado y rasante y marcó el tanto de apertura. Las tribunas temblaron y el grito de gol trepó hasta el corazón.
Pero la conquista no bastó. Nacional siguió buscando el arco rival. Siguió machacando, atacando, dominando. Con un notable desempeño de Jaume en el fondo, de Viana, de Franco, de Albín y del "Chori", a esa altura imparable. El primer tiempo se fue como arena entre los dedos y siempre contra un arco solo. Bava se limitó a descolgar un par de centros y nada más.
IGUAL. Para el complemento se esperó la reacción de los mexicanos. Que se despertaran. Que los Pumas reaccionaran y mostraran sus garras. Pero no. Nacional siguió siendo el gran protagonista de la noche. Jugando y mandando. Aplastando a su adversario. Lo tuvo en su cancha y uno de los tantos centros que tiró Maureen Franco con sus manos, terminó en penal a Vázquez tras un codazo en el rostro de Darío Verón. La ejecución desde los doce pasos la cobró Castro y el "Chori" no falló: 2 a 0 y pelota al medio. Iban 62 minutos y el partido quedaba liquidado.
Nacional bajó un poco sus revoluciones pero no su ambición. Pudo sumar más goles (el panameño Garcés anotó uno pero fue anulado por offside que no se vio desde la tribuna) porque siguió siendo infinitamente superior que su rival.
Los Pumas no aparecieron. Fueron gatitos acorralados por un equipo tricolor avasallante, demoledor. Esta vez, el rugido fue tricolor.