GUSTAVO TRINIDAD
Con aviso las nubes fueron copando el cielo y escondieron el sol mucho antes de lo esperado. Arriba estaba gris pero acá, en la tierra, todo era color y sonido. Un grupo de 70 Mamas Viejas, de impecable blanco, se abrazaban de nervios. "Tronar de Tambores", la comparsa que ganara el primer premio en 2005, esperaba para iniciar la fiesta que cumplía ayer sus 50 años oficiales.
El destino quiso que al frente de esa comparsa estuviera Julio Sosa, el mítico "Canela", quien ostenta el honor de haber recorrido cada una de esas Llamadas. Las vallas que cortaban la calle lateral se abrieron y entraron las bailarinas al son de un milongón. Setenta tambores hicieron temblar el pavimento y tomaron posesión de la cuadra.
Ruben Silva esperaba sentado en el marco de una ventana mientras la mano derecha movía el bastón como si tuviera un tic. Dentro de pocos minutos Silva asumirá el personaje de Gramillero que acompaña a la Mama Vieja y deberá representar unos 30 años más de los 50 que tiene. Silva es uruguayo pero vive en Argentina, desde hace cuatro años viene al "paisito" para salir con "Tronar de Tambores".
"Vivo todo el año esperando este día, camino poco porque ahora cuando salgo dejo todo", cuenta. Mientras tanto "Canela" va y viene alineando las banderas y dando instrucciones a las bailarinas, hace 50 años que lo hace. Todos obedecen al monarca que para la oportunidad se vistió de collares rojos, verdes y blancos, que caen sobre una amplia túnica roja.
De repente las pancartas se estiran al grito de: "Arrancamos", y el paso se apura. Como para no faltar a fiesta se hizo un hueco en el cielo y una media luna saludó a la comparsa. Los tambores empezaron a sonar, 60 bailarinas iban al unísono de un lado al otro de la vereda.
La comparsa arrancó por Carlos Gardel, las veredas y los balcones desbordaban de gente que aplaudía a rabiar. A cada paso decenas de flashes fotográficos y filmadoras caían sobre la comparsa porque todos querían llevarse un instante de la fiesta mientras los niños, boquiabiertos, miraban las fantasías de que son capaces los adultos.
Miles bailaban enloquecidos en una baldosa como en aquella fiesta en que cada uno olvida que es cada cual.
¿Qué queda de aquel rito ancestral? ¿Cómo sobrevive entre los cables de la televisión, los flashes fotográficos, las poses para turistas, las entrevistas a las corridas y los vendedores de pop? Hay un instante en cada Llamada que llega montado en el sonido del tambor y en los cuerpos que lo bailan.
En ese momento acuden todos los ancestros a la cita. Aquellos que dieron los primeros pasos por Carlos Gardel e Isla de Flores hace más de 100 años. Y el rito se cumple ineludiblemente, otra vez, como un milagro.
Estampas de la Llamada
REVENTA
Los revendedores de entradas no faltaron al desfile. Una invitación al palco oficial —sin costo— la vendían a $ 800. Por las sillas numeradas pedían entre $ 200 y $ 300, según la cantidad de solicitudes.
MINISTRA
Por segundo año consecutivo, María Julia Muñoz, la ahora ministra de Salud Pública, desfiló en las Llamadas. Integró la comparsa "Al Toque Cardal".
BAÑO
Los vecinos de los barrios Sur y Palermo aprovecharon el desfile para hacer negocios de lo más variados. Además de vender hamburguesas y refuerzos, hubo algunos que permitían pasar al baño a cambio de $ 10.
MARKETING
"Tronar de Tambores", la comparsa del popular Julio "Canela" Sosa, abrió el desfile y un vendedor ambulante no perdió la oportunidad: "La papa de Canela, tengo", gritaba para vender papas fritas, mientras pasaba la primer comparsa