RENZO ROSSELLO
La expansión en el consumo de pasta base es motivo de fuerte preocupación oficial. Sólo en el primer mes del año las autoridades ya incautaron más de tres kilos de esta sustancia y una cantidad similar de cocaína, droga cuyo consumo se mantiene dentro de los estándares de consumo según los estudios pero que experimenta una tendencia al aumento durante los meses estivales. Por lo pronto la Secretaría Nacional de Drogas, dependiente de la Prosecretaría de la Presidencia de la República, convocó a las tres agencias directamente involucradas en el combate al narcotráfico para un cónclave en el que se fijará una ofensiva en la lucha contra las drogas y, en particular, contra la pasta base de cocaína.
En la órbita policial, el aspecto que más preocupa en el incremento del consumo de esta sustanacia altamente tóxica es su directa incidencia en delitos conexos a la distribución y consumo, así como por su capacidad de generar conductas violentas. En tal sentido, fuentes policiales consultadas por El País señalaron que esta incidencia es palpable en el mapa delictivo de los últimos dos años, período en el que la pasta base comenzó a ingresar en forma cada vez más frecuente al Uruguay.
Pero los problemas derivados de este particular renglón de consumo de drogas ilegales tienen consecuencias más amplias. A nivel médico, el personal de salud viene reclamando a las autoridades mayor información acerca de los componentes de esta sustancia derivada del clorhidrato de cocaína y con un poder tóxico más elevado. En este sentido, las fuentes consultadas señalaron que el problema reside en establecer con precisión el perfil de la sustancia una vez que llega a los distribuidores ilegales, ya que en ese proceso se le suman nuevos componentes utilizados en el "estire" de la pasta base original.
CONCLAVE. Los tres organismos encargados del combate al tráfico de drogas fijarán una política coordinada en la próxima reunión que se llevará a cabo el 21 de febrero en el Edificio Libertad. El punto central de este encuentro será la lucha contra el tráfico de pasta base.
Los convocados por la Secretaría Nacional de Drogas, coordinada por Milton Romani, son los titulares de la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (DGRTID) —cuya Brigada Nacional Antidrogas es el brazo operativo de la unidad—de la Policía Nacional, la División de Investigaciones y Narcotráfico (Divin) de la Prefectura Nacional Naval, y la Dirección Nacional de Aduanas, que cuenta con una unidad especializada en narcotráfico.
Dos factores dispararon la alarma en relación al tema, según comentaron a El País distintas fuentes consultadas: el aumento objetivo del ingreso de esta sustancia al país y la posibilidad de cambios en la política antidrogas de Bolivia a partir de la nueva administración de Evo Morales. El grueso de la cocaína y de la pasta base que se consume en Uruguay, explicaron fuentes policiales, procede precisamente del altiplano.
Los investigadores de la DGRTID de la Policía detectaron un flujo prácticamente constante en el ingreso de pasata base al país, tanto por las fronteras secas como por los puentes internacionales que conectan con Argentina, indicaron a El País fuentes del organismo. El hecho de que una "mula" —nombre que se les da a quienes transportan la droga para los vendedores—pueda cargar "a cuerpo" entre uno y dos kilos, hace bastante complejo el control.
Los investigadores antidrogas reclamarán, por ende, mayores controles en los pasos de frontera como manera de frenar ese flujo que parece incontenible. Para la Secretaría Nacional de Drogas, que lleva adelante un vasto programa dirigido a la reducción del consumo, atacar este problema en el plano represivo se volvió medular en su política antidrogas. La ofensiva contra la pasta base pondrá, entonces, especial énfasis en controles más rigurosos en los pasos de frontera por parte de las agencias antidrogas.
LA IRRUPCION. Hasta 2004 la pasta base de cocaína no figuraba en las estadísticas oficiales de incautación de drogas. Fue precisamente, entre mediados y fines de 2003 que esta sustancia comenzó a tener presencia en Uruguay.
La pasta base proviene de la cocaína —clorhidrato de cocaína, según su denominación técnica— no tratada para ser consumida como tal. La sustancia se extrae de la hoja de coca a la que, luego de macerarla y mezclarla con varios solventes —los llamados precursores químicos, tales como la parafina, bencina y ácido sulfúrico, entre los 21 normalmente utilizados—y el polvo compactado que da lugar a la pasta tiene un color entre blancuzco y amarillento. Se estima que toma entre 7 y 40 segundos en hacer efecto al momento de consumirla, generalmente fumándola o inhalándola. Esta droga genera una fuerte dependencia física y sus efectos negativos en un consumidor habitual comienzan a apreciarse al cabo de unos tres meses de uso sistemático.
Desde fines de 2003 la pasta base comenzó a apoderarse de su espacio de mercado. Su precio al consumidor explica también la rápida expansión del tóxico: una dosis oscila entre los $ 25 y $ 50, dependiendo de su estado de pureza.
Ya al cierre de las operaciones antidrogas en 2004 las autoridades habían incautado 29,5 kilos de la droga. En 2005 la cifra de incautación creció a los 34,36 kilos, mientras que en los días que van de enero de 2006 las autoridades ya llevan confiscados 3,38 kilos. Es precisamente la proyección al alza de estas cifras lo que disparó la alarma de las autoridades.
La cifra
17% - Es el aumento que experimentó la cantidad de pasta base de cocaína confiscada por las autoridades de 2004 a 2005.
Aumenta el consumo de marihuana
Los estudios más recientes llevados a cabo por la Junta Nacional de Drogas revelaron datos inquietantes respecto al consumo de marihuana, la droga ilegal de uso más extendido en el país. El consumo de esta sustancia, reveló la encuesta entre estudiantes de la enseñanza media, experimentó un fuerte empuje entre 2001 y 2003, triplicándose las cifras de jóvenes que consumieron marihuana como "experimentación". Los usuarios habituales mantienen sus estándares de consumo, principalmente en la franja etárea ubicada entre los 12 y los 29 años, aunque también aquí hubo incremento en la cifra.
El aumento en el uso de marihuana tuvo sus índices más elevados en la franja de estudiantes liceales cuyas edades oscilan ente los 13 y los 15 años. En términos generales, los porcentajes de jóvenes de hasta 17 años de edad que nunca experimentaron con marihuana alcanzan el 88%, en tanto que quienes sí lo hicieron se ubican en el 12%. El comparativo con la encuesta de 2001 muestra que el 93% de los jóvenes nunca había experimentado con la sustancia, un 23% de esa porción pasó a engrosar en 2003 la franja de quienes admitieron haber consumido alguna vez.
Entre los estudiantes de la enseñanza media los valores de consumo se incrementan durante los años de bachillerato. En tanto que durante el ciclo básico el porcentaje se ubica en el 6%, en el primer año de bachillerato la cifra sube al 16,3% y en el segundo año del bachillerato llega al 18,3%. Otro dato de interés revela que los porcentajes de consumo son mayores entre los estudiantes de los centros privados de enseñanza, que entre los estudiantes de los centros públicos, ubicándose en 14,7% para los primeros y 11,2% para los segundos.