Dos nuevas deportaciones de ciudadanos uruguayos —producidas en las últimas horas en Estados Unidos primero y España después— han puesto sobre la mesa una vez más el polémico tema de la inmigración y los controles cada vez más estrictos que ejercen los gobiernos de los países desarrollados en sus aeropuertos.
El primer caso se produjo el viernes de la semana pasada en el aeropuerto de Miami, donde una uruguaya de 31 años —que por ahora prefiere no dar a conocer su identidad— fue deportada después de recibir malos tratos físicos y "psicológicos", según denuncia. Cuatro días más tarde, Paula Píriz (de 24 años) fue detenida en el aeropuerto El Prat de Barcelona, España, junto a sus dos hijos. En la medianoche de ayer partió rumbo a Montevideo (ver nota aparte).
Las organizaciones de uruguayos en España están alarmadas por el incremento de casos de deportaciones y expulsiones en el país europeo. Rómulo Correa, presidente de la Asociación de Uruguayos en Catalunya, dijo a El País que existe "una persecución especial" contra los uruguayos. "Y no estamos siendo subjetivos, es así como se está dando la situación", comentó.
Según datos de la organización, en 2005 no hubo uruguayos expulsados en España, sin contar las personas con causas penales. Sin embargo, en el último mes se produjeron cuatro expulsiones de ciudadanos que residían en ciudades españolas. "Si a esto le sumamos que a una uruguaya con todo en regla no se le permitió ingresar al país, vemos que existe algo premeditado", advirtió Correa.
El País intentó comunicarse con la Embajada de España, pero nadie atendió ayer de tarde los teléfonos de la representación diplomática. En la embajada de Estados Unidos prefirieron no realizar declaraciones hasta que la ciudadana deportada en Miami se entreviste el próximo martes con la vicecónsul en Montevideo.
TORTURANTE. La joven llegó el viernes 20 de enero al aeropuerto de Miami, con el objetivo de visitar a su familia, que reside "desde hace años" en el estado de Massachusetts. La visita también tenía razones de salud: pensaba consultar profesionales allí, porque tiene una pierna ortopédica.
Tenía visa autorizada por dos años y ya había visitado Estados Unidos en dos oportunidades. Pero las autoridades migratorias la detuvieron durante 18 horas, que recuerda como "torturantes".
El aparente motivo de la detención es que en su segundo viaje a Estados Unidos se quedó más tiempo del permitido, aunque la mujer asegura que pagó una extensión de visa en el servicio de inmigración en Boston.
"Eso no justifica los malos tratos psicológicos, morales y físicos que recibí", contó. Y relató que la trataron como "narcotraficante" y "delincuente", que le dijeron "estúpida" y "mentirosa".
"Constantemente me amenazaban. Me hacían poner contra la pared. No me permitían movimiento alguno y a causa de eso se me lastimó la pierna. Me mostraban las esposas y las ponían sobre la mesa. Estuve 18 horas sin nada de tomar ni nada de comer", explicó.
Aseguró que la obligaron a firmar decenas de documentos "que ni sabía de qué se trataban" con la amenaza de que —si no lo hacía— la enviarían cinco años a prisión.
Le hicieron recoger su equipaje en las cintas de la compañía en la cual viajaba. "Fui custodiada por dos policías y llevada a la Aduana, donde había ocho agentes. Algunos se burlaban de mi ropa interior, tomaron un paquete de protectores diarios y se los pusieron dentro de los pantalones. Fue algo torturante, no puede quedar impune", advirtió.
Contó que le entregaron el pasaporte "totalmente destruido" y cortado con navaja. La mujer tiene el nombre y apellido de los agentes, y los aportará en la embajada el próximo martes.
Ella misma pidió la entrevista. Le solicitará a la vicecónsul que le "limpien el legajo" y que le den una residencia permanente, ya que pretende atenderse en Estados Unidos por la pierna ortopédica. Si la respuesta es negativa, iniciará acciones penales.