ALICIA HABER
Es una buena noticia. El Premio Figari que organiza el Banco Central continúa vigente y con plena vitalidad. Se comprueba al leer sus reglamentos y al ver la muestra resultado de la premiación. Instituido el año 1995 por el Banco Central del Uruguay, no tiene carácter competitivo y la selección supone por sí sola una consagración, características que desde un principio fueron y son positivas. Es acertado que se mantengan.
El Premio Figari tiene por finalidad fundamental reconocer la trayectoria destacada de algunos artistas, al mismo tiempo que mostrar que en la actualidad continúan en plena vigencia de sus medios expresivos.
Ahora se realiza con bienvenidas e inteligentes pautas nuevas: se ha modificado el reglamento para adecuarlo a las finalidades de su creación. Desde ahora el Banco pide asesoramiento a la Asociación Uruguaya de Críticos de Arte (AUCA), medida justa, por cierto. La importancia de la producción de estos artistas hasta la fecha, el grado de interés de su obra, el valor de elaboración de un lenguaje personal y la incidencia de su aporte al medio cultural, son los factores esenciales a tomar en cuenta en cada etapa. El Jurado de Premiación variará, ninguna persona podrá integrarlo, a partir de la fecha, por dos años consecutivos. Este es un avance considerable para evitar monopolios, diversificar la mirada y crear senderos disímiles de apreciación y evaluación. La muestra tiene ahora un curador/a, lo que también es muy bien recibido en el ambiente artístico y parece muy oportuno para aumentar la seriedad del acontecimiento.
PRESENTE. Obras de Rodolfo Ian Uricchio, Nelbia Romero y Clemente Padín se exhiben al público como testimonio de la creatividad de los artistas escogidos en esta edición del premio. Se aprecian en una hermosa sala de exposiciones que posee desde hace poco tiempo el Banco Central en Juan Carlos Gómez 1362, la cual es también un polo de actividad desde ahora. Una sala de buena calidad es siempre bienvenida en Montevideo.
Todos los creadores elegidos esta vez se singularizan por su espíritu renovador y de constante experimentación y este Premio Figari tiene un sesgo muy definido, destacándose la apuesta a creadores no convencionales. Rodolfo Ian Uricchio, figura importante de la década del 40, con una curiosa historia de éxito y silencio. Ian Uricchio es un artista fuera de serie vinculado al Arte Madí, quien crea piezas y esculturas muy interesantes y ha permanecido semi-marginado del arte nacional hasta que sobre su obra investigó Mario Sagradini. Es justo haberlo premiado.
Nelbia Romero y Clemente Padín son integrantes conspicuos de las artes experimentales desde la década del 60 hasta el presente. Ambos merecen el premio. Nelbia Romero se destaca en el arte nacional por profundizar investigaciones sobre los aspectos multiculturales de la identidad a través de lenguajes renovadores dentro de la instalación, la ambientación, el fotograbado y otros lenguajes y medios.
Clemente Padín es el artista número uno de arte postal, arte correo o mail art del Uruguay y uno de los más relevantes en esta disciplina de América Latina. Es famoso fuera de fronteras. El más importante rasgo del Arte Correo es privilegiar la comunicación directa y desafiar la mercantilización; para Padín es importante como vehículo político y social particularmente en los países latinoamericanos y en el Cono Sur. El sentido político del Arte Correo existe desde sus comienzos y es una expresión que opta por la comunicación y no por el mercado.
El Premio Figari va a tener importancia toda la temporada que se avecina. Las proyecciones prosiguen durante el 2006 pues se llevará a cabo una muestra analítica individual de cada uno de los premiados, lo que verdaderamente permite conocer en profundidad el alcance de su aporte y enriquece el alcance de este reconocimiento.
Es relevante que se mantenga la continuidad de esta manifestación, ininterrumpida desde 1995, y es por ello que hay que felicitar a las nuevas autoridades quienes han decidido respaldar este importante incentivo de la plástica nacional.