JORGE ABBONDANZA
Rembrandt nació hace cuatrocientos años, un dato que obliga en 2006 a realizar los homenajes correspondientes. Ese pintor holandés (1606-1669) se convertiría con los años en una de las figuras máximas del barroco europeo y con el paso de algunos siglos alcanzaría asimismo las cumbres de cotización que hoy son habituales cuando se habla de maestros como él. De hecho, a lo largo de sus 63 años de vida, Rembrandt vivió —con altibajos— de su pintura y de los encargos que recibía, pero esas remuneraciones no eran demasiado brillantes. Tuvo visibles influencias de su colega italiano Caravaggio en el comienzo de una carrera que fue llevándolo desde algunas series con temas bíclicos e históricos hacia el terreno del retrato (individual o colectivo) incluyendo una hilera de autorretratos, para derivar en la madurez al paisaje, sin saltearse que en medio de esa trayectoria pictórica también frecuentó famosamente el grabado, técnica en la que fue uno de los oficiantes consumados que han quedado del siglo XVII.
El empleo magistral de la luz y la elaboración de la figura humana han sido rasgos de primer orden en la modalidad expresiva de Rembrandt, cuyo prestigio en el siglo XX lo llevó incluso al cine en una película inglesa de 1936 dirigida por Alexander Korda, donde aparecía encarnado en Charles Laughton, un actor capaz de duplicar con los lujos de su propio barroquismo el estilo artístico del pintor. Quienes hayan visitado los grandes museos de Europa mantendrán vivo en el recuerdo algunos de sus trabajos mayores, como la enorme Ronda nocturna que es la pieza central del Rijksmuseum de Amsterdam (y que tiene en primer plano un prodigio de perspectiva con la lanza que parece saltar de la tela hacia el contemplador) o la célebre Lección de anatomía.
Conviene tomar nota del rosario de acontecimientos que Holanda planifica para enriquecer el año del cuarto centenario de Rembrandt. En Leiden, su ciudad natal, ya se abrió la muestra La madre de Rembrandt, mito y realidad, en la que figuran las obras donde retrató a su familia. Pero el pintor sólo vivió en Leiden hasta 1631, pasando entonces a radicarse en Amsterdam, un centro cultural donde permanecería hasta su muerte. Y ahora es Amsterdam la que prepara los fastos mayores para el año Rembrandt, porque ahí ya se libró al público la exposición Rembrandt y los grabadores ingleses, que está desplegada en la casa del pintor y que exhibe la influencia que Rembrandt ejerció sobre los artistas gráficos de Inglaterra.
Sigue la lista. El propio Rijksmuseum abre en enero la muestra Todos los Rembrandt, en la que aparecen por primera vez todas las piezas del artista que integran el patrimonio del enorme museo, incluyendo varios autorretratos. Luego esa institución presentará Maestros, que agrupa a varios contemporáneos del pintor como el maravilloso Frans Hals, Jan Vermeer y Jan Steen. Desde el 24 de febrero, el Rijksmuseum se unirá al Museo Van Gogh para compartir el mérito de una exposición titulada Rembrandt-Caravaggio, donde se confrontará el lenguaje del holandés con el de su colega italiano, totalizando 25 obras de ambos. Pero mientras tanto, en el Mercado de Tejidos de Leiden se desplegarán los grabados de Rembrandt, como para que sea completo el panorama sobre su producción que en los meses próximos pueda tener todo visitante de los recintos artísticos holandeses.
El plan no termina allí. Entre julio y setiembre, en la Casa de Rembrandt, otra muestra permitirá conocer los experimentos en materia de grabado que llevó a cabo el maestro, y entre agosto y diciembre en el Reijksmuseum se mostrará gran cantidad de documentos oficiales de los archivos de Amsterdam que registran datos de su vida, desde el certificado de nacimiento hasta las partidas de matrimonio y de muerte, sin olvidar cartas en las que el pintor solicitaba créditos y otras formas de apoyo ajeno, mientras en el Museo Bíblico de Amsterdam irá entre setiembre y fin de año una hilera de escenas de la Biblia pintadas o grabadas por el creador.
MOZART. No será ese el único aniversario glorioso que celebre Europa en 2006, porque también se cumplen 250 años del nacimiento de Mozart (1756-1791), un niño prodigio que crecería hasta convertirse en uno de los compositores mayores de la historia de la música, dejando tras de su fugitivo paso por el mundo una masa de 41 sinfonías, 21 conciertos para piano y orquesta, 16 para violín y orquesta y numerosas óperas, entre las que figuran La flauta mágica, Don Giovanni, Las bodas de Fígaro y Cosí fan tutte. La figura de Mozart —nacido en Salzburgo— tendrá su apoteosis de celebraciones en toda Austria, donde no sólo habrá conciertos, festivales y espectáculos líricos que evoquen su obra y su figura, sino un diluvio de publicaciones y recuerdos, como las camisetas, gorras, lapiceros, mamaderas, osos de peluche (con peluca empolvada del siglo XVIII), platos, jarras, ceniceros y pañuelos que ya están a la venta en Viena, sin ir más lejos.
Habrá asimismo una recopilación integral de la obra mozartiana en 170 CD, que se vende a unos 120 dólares, junto a nuevas ediciones de grabaciones y nuevas intepretaciones de sus obras a cargo de instrumentistas de calibre mundial. Se calcula en 12.000 títulos la bibliografía existente sobre Mozart, pero esa masa se enriquecerá con dos flamantes volúmenes, la Enciclopedia Mozart del musicólogo vienés Gernot Gruber, y un libro sobre Mozart explicado a los niños. Pero en las vidrieras de las 77 sociedades mozartianas que hay en el mundo, ya están en venta montañas de vasos, relojes, paraguas, agendas, servilletas y sombreros dedicados al compositor. En las confiterías ha crecido la venta de las "bolas de Mozart" un bocado compuesto de chocolate, mazapán, pistacho y turrón inventado en 1891 por el pastelero Paul Furst, que vende 90 millones de unidades al año y se exporta a 50 países, a lo cual se agrega ahora la nueva salchicha Mozart, inventada en estos días por Stefan Fuchs, tiene forma de violín, pesa 450 gramos y está hecha con una mezcla de carne de cerdo y de vaca. Como cabía imaginar, los austríacos no iban a quedar sin algún embutido en medio de las celebraciones mozartianas, pero también tendrán la Mozart Gold, una nueva cerveza dedicada al músico, que compartirá las mesas con vinos mozartianos recién desarrollados en viñedos del Tirol. Para no ser menos, una empresa láctea de Austria propone un yogur bebible que lleva el nombre del compositor y contiene mazapá, turrón y chocolate. Nada menos.
En Uruguay
El 2006 es un año de celebraciones: a los 400 años de Rembrandt, que tendrán por epicentro a Holanda se suman los 250 del nacimiento de Mozart, que se extenderán a lo largo y ancho de Europa pero que también conocerán esplendores musicales en las principales capitales del mundo. Nuestro país no estará ajeno a la celebración. El Mozarteum dedicará una temporada completa a conmemorar el natalicio del genio, la que se iniciará el próximo viernes 27 en los jardines del Hotel L’Auberge en Punta del Este.