JUAN PABLO CORREA
Los economistas coinciden en que 2006 será un año bueno y sin mayores sobresaltos en términos macroeconómicos, con un crecimiento que todos están de acuerdo que superará el 3,5% en el Producto Interno Bruto (PIB) pero al mismo tiempo ven que no habrá una disminución sustancial del desempleo, que rondará a fin de año, consideran, el 12%.
Las proyecciones del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas, del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), de las consultoras Pricewaterhouse Coopers, KPMG y OIKOS y del economista Javier de Haedo sobre el crecimiento de la economía oscilan entre 3,9% y 5,5% (ver cuadro). El dinamismo de las exportaciones, el crecimiento de los ingresos familiares que impulsará el consumo y un cierto "efecto arrastre" de 2005 explican la expansión esperada junto con un entorno externo que sigue siendo favorable a Uruguay.
Sin embargo, no faltan las advertencias. Henry Willebald, de Oikos, calcula que el impacto de la construcción de las plantas de celulosa en Río Negro equivale al 0,7% del PIB y, por lo tanto, "la desaceleración que se espera para 2006 (respecto al año anterior) puede estar señalando el regreso a una trayectoria de baja expansión como la que ha caracterizado a la economía uruguaya durante décadas". Para él un crecimiento sostenido requerirá unidad interna en el gobierno para llevar adelante reformas estructurales.
DESEMPLEO. La mayoría de los consultados no espera una caída importante en el desempleo —el abatimiento será "moderado" según de Haedo. El Instituto de Economía es más optimista, sus técnicos creen que el desempleo medio anual ascendería a 10,5% y que el gobierno tiene el desafío de que aumente el empleo para absorber el incremento de la oferta de trabajo. Por el contrario PriceWaterhouseCoopers advierte que el crecimiento logrado en 2005 no se reflejó de manera favorable en un aumento del empleo y que no cabe esperar en 2006 una reducción importante adicional del desempleo.
Para Willebald, "la fuerte rigidez a la baja de los indicadores de desempleo muestra que, probablemente, la economía pos crisis haya consolidado un nivel de desocupación estructural por encima del pasado reciente, consolidando una situación que se insinuaba desde la segunda mitad de los años noventa". Una encuesta de KPMG había mostrado en diciembre que no más del 40% de los empresarios planean tomar personal en 2006.
DOLAR. En relación al billete verde, se aguarda que se mantenga estable o presente una suba no muy importante. Adrián Fernández, de Cinve, advierte que "si el Banco Central cometiera nuevamente el error de aplicar una política monetaria excesivamente contractiva, por ejemplo ante el temor de eventuales presiones inflacionarias, podría suceder lo mismo que sucedió en el 2005: inflación menor a la esperada, un nivel de tipo de cambio más bajo del esperado y mayor inflación en dólares a la esperada".
Willebald cree que "continuarán los enfrentamientos entre autoridades y empresarios exportadores en cuanto a la deseabilidad o conveniencia de una evolución cambiaria cuyas consecuencias de apreciación real parecen inevitables".
Para el Instituto de Economía, el desafío central es atraer inversión porque el sector productivo necesita aumentar su capacidad instalada y que se mantenga la competitividad sin un apartamiento de las metas fijadas en materia de inflación y déficit fiscal y que al mismo tiempo aumente el empleo.
El crecimiento del consumo será relevante, a impulso de la mejora de los ingresos de los hogares y del salario real así como de las buenas perspectivas de la economía argentina.