OSCAR VILAS
Si bien tanto el gobierno como los gurúes privados esperan que en términos generales el año que comienza sea favorable a Uruguay en la órbita macroeconómica, el equipo liderado por Danilo Astori tiene ante sí varias tareas cruciales para conseguir implantar el modelo propuesto por la administración Vázquez.
Obtener la aprobación parlamentaria para poner en marcha el nuevo sistema tributario cuyo eje central será el impuesto a la renta de las personas físicas (IRPF); para las reformas institucionales de los bancos Central e Hipotecario —ambientando para este último la retomada de su principal función de financiar la construcción de viviendas para los sectores medios y medios bajos; y para el nuevo diseño de las cajas paraestatales, despejando los serios riesgos de desfinanciamiento que enfrentan, son algunas de las que se jugarán en el terreno legislativo.
El reperfilamiento de una parte de los vencimientos de la deuda externa a través de un canje voluntario con los tenedores privados —que podría activarse en marzo— para aliviar la concentración de los pagos, es otro de los grandes temas que deberá abordar el equipo económico en 2006.
Astori y su equipo también deberán despejar la disyuntiva de poner o no en marcha medidas proactivas para generar empleo. El cierre de 2005 encontró la desocupación en alza, sobre todo para las mujeres y los jóvenes, y hay quienes desde dentro del gobierno promueven la aplicación de medidas concretas para aliviar la situación de esos sectores.
Si bien Uruguay cerró 2005 con un crecimiento superior al previsto y un récord de exportaciones, que llevaron al gobierno a revisar al alza sus proyecciones, esa bonanza no se ha derramado a la sociedad y el desempleo volvió a subir en los últimos meses. En octubre alcanzó el 12,5%, cuando en enero de 2005 era del 11,6%, y en marzo, cuando asumió Tabaré Vázquez, del 12,1%.
La reforma del sistema nacional de salud será otras de las áreas de atención del equipo económico, dado que aunque la llevará adelante el Ministerio de Salud Pública, el éxito o el fracaso de la propuesta dependerá de sus fuentes de financiamiento.
PREVISIONES. En la medida que las estimaciones oficiales son optimistas, aunque cautas según sus autores, Astori y sus colaboradores podrán concentrar sus energías en concretar los asuntos mencionados antes.
A principios de diciembre el equipo económico presentó las perspectivas para 2006 en una actividad organizada por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa.
Allí se estableció que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá 4% este año, que el consumo privado lo haga 4,3%, que las exportaciones se expandan 10% y las importaciones 11%, que las inversiones crezcan a la cifra poco habitual del 15% y que la suba de precios a lo largo del año se sitúe entre 4,5% y 6,5% En materia de cuentas públicas se espera un superávit primario, antes del pago de los intereses de la deuda, del 3,7% del PIB y un resultado final que será deficitario en el equivalente al 1,1% del producto. En 2005 ambos resultados fueron de 3,5% y 1,5% respectivamente.
En definitiva, en un entorno favorable el gobierno tiene ante sí el desafío de, al menos, mantener la competitivdad de la economía respetando las metas fijadas de inflación y el resultado fiscal, alcanzar una mejora significativa del empleo y en general mejorar la calidad de vida de la población, sobre todo la de bajos ingresos.