Viernes 5 de agosto de 2005 | Año 87 - Nº 30167
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CUESTIONAN SU NOMBRAMIENTO Y FORMA DE EJECUTAR DECISIONES, PERO SONIA BRECCIA DICE QUE ESTÁ DECIDIDA A TRANSFORMAR EL CANAL EN UNA GRAN PANTALLA, CON INVERSIÓN EN TECNOLOGÍA Y RECURSOS HUMANOS, ADEMÁS DE DARLE UN PERFIL INFORMATIVO. CONFIESA QUE SI TUVIERA QUE ELEGIR ENTRE LA PLURALIDAD O EL SILENCI
LOS CANALES PRIVADOS TEMEN POR EL 5"

ALVARO J. AMORETTI

Aquella calurosa tarde de enero la inconfundible voz del presidente electo le sonó, del otro lado, más misteriosa que de costumbre. "Sonia, tenemos que hablar, alcanzó a decirle, escuetamente", el doctor Tabaré Vázquez. El encuentro se produjo al día siguiente, entre las cuatro paredes del consultorio médico del propio Vázquez. Y el ofrecimiento no se hizo esperar.

—¿Qué le dijo Vázquez en aquella reunión?

—Fue muy directo. Me dijo que en dos años y medio quería hacer de Canal 5 el mejor del Uruguay. Y en seguida me ofreció la dirección.

—¿Esperaba el ofrecimiento?

—No, para nada.

—¿Nunca había hablado con Vázquez del canal?

—Jamás. Yo solamente había hablado con el doctor Vázquez cuando lo entrevistaba. Nunca hablamos fuera de ese ámbito.

—¿Aceptó en esa misma reunión?

—No. Le pedí una semana para pensarlo. Sentí una mezcla de responsabilidad, de emoción y de sorpresa. Y la necesidad de reflexionar, de pensar con cabeza fría.

—¿Con quién consultó la decisión?

—Con muy poca gente. Mi hijo me dijo que podía hacerlo y mi hija, que vive en Barcelona, me pidió que no aceptara.

—¿Y cuándo respondió afirmativamente?

— A la semana nos volvimos a reunir. Le dije que aceptaba, pero con dos condiciones. Y cuando él aceptó las dos condiciones, yo acepté la designación.

—¿Cuáles fueron esas dos condiciones?

—Que se me permitiera seguir haciendo mi programa de radio por la mañana y que se asegurara que el canal recibiría un apoyo económico inmediato para salir del CTI. El presidente habló con el contador (Danilo) Astori, quien garantizó lo segundo, y con el doctor Gonzalo Fernández, que dijo que no había ningún impedimento para que yo siguiera haciendo radio. Y acá estoy.

CUESTIONAMIENTOS. De golpe, la periodista se transformó en funcionaria y pasó a desempeñar un cargo de particular confianza para el gobierno de izquierda. La noticia de su designación disparó, casi de inmediato, una catarata de cuestionamientos de quienes sostenían que Vázquez no podía poner al frente del canal oficial a quien, como coproductora del programa Hoy por Hoy, mantenía una deuda con el Estado. La polémica la obligó a salir a los medios a asegurar que la deuda no existía y a ofrecer los argumentos que más tarde reiteraría en el Parlamento. Pero el tema, del que —advierte— no desea volver a hablar, dejó su huella.

—¿Le costó adaptarse al rol de funcionaria de gobierno?

—Sí.

—¿En qué sentido?

—Ser un funcionario público implica un nivel de exposición que no puede compararse con el que he tenido después de tantos años de ejercicio del periodismo. Y confieso que no tenía conciencia de hasta qué punto queda expuesto un funcionario público.

—Estar en los medios, transformarse en noticia, tener que dar explicaciones en una comisión parlamentaria, ¿se transformó en una carga difícil de soportar?

—Es una exposición brutal. Es una exposición infinitamente más cruel a la que estaba acostumbrada. Han sido meses demasiado duros. Y si a todo lo que pasó, y es de público conocimiento, se suma la amenaza que recibí en mi despacho, y que me obliga desde entonces a vivir con guardia policial, creo que es claro que lo que he pasado ha sido tremendamente fuerte.

PROBLEMAS. Ya en funciones, las dificultades que encontró fueron —asegura— mayores que las esperadas. Una parte importante de los funcionarios del canal cuestionaron en los medios su estilo de conducción, su falta de diálogo con el sindicato y las líneas centrales de su proyecto de transformación de la pantalla estatal. "me di cuenta que sabía bastante menos del canal de lo que creía. Y los funcionarios se dieron cuenta de que yo sabía bastante más de lo que ellos pensaban", resume hoy.

—¿Con qué se encontró al asumir en Canal 5?

—Cuando llegué, lo primero que me alarmó era lo mal que salía al aire el canal. Se veía feo. Era una invitación al zapping. Investigamos, y el canal estaba saliendo al aire al 8 o 10% de su potencia. Trabajamos, y en este tiempo ya conseguimos aumentar en un 40% su potencia. Y en dos meses vamos a traer una válvula que permitirá transmitir al 90%.

—¿Y eso qué revela?

—Que el canal enfrentaba una pauperización tecnológica inaceptable y una falta de inversión, en infraestructura y en recursos humanos, francamente inadmisible. Era una estructura que necesitaba ser cambiada. Que exigía ser cambiada. Una estructura a la que se había dejado languidecer. Y a la que sólo se podía cambiar trabajando con los funcionarios.

—Los funcionarios fueron al Parlamento, al inicio de su gestión, para denunciar que usted había roto el diálogo con ellos y cuestionar algunas de sus primeras decisiones.

—Los funcionarios tienen reclamos a nivel de la tecnología, remuneración, organigrama, realización personal y reclamos para que haya un ordenamiento con justicia de los asuntos que hacen al canal.

—¿Le sorprendió la actitud de los funcionarios del canal? ¿Esperaba que le acompañaran más y le cuestionaran menos?

—Creo que pasamos por diferentes etapas. Al principio hubo dificultades. Y es natural, porque cuando uno se está conociendo, juegan el desconocimiento y también los miedos a cambiar. Y hasta es lógico que hayan existido prejuicios en los funcionarios, que pudieron pensar que habrían de entrar al canal, para desplazarlos, personas que hoy todos saben que no ingresaron.

—Los trabajadores señalaron que en esa fase usted llegó a cortar el diálogo con ellos.

—El diálogo nunca se cortó. Hubo una mesa de diálogo, a la que asistieron tres representantes de la dirección del canal. No quería que mi presencia terminara inhibiendo a los funcionarios de realizar los planteos que consideraran pertinentes. Pero siempre hubo diálogo. Tanto es así que de esa mesa de diálogo ha surgido en estos días un organigrama que, finalmente, convence a la dirección del canal y también a los funcionarios. Hoy ya no hay miedo.

—¿Y a qué le tenían miedo los funcionarios? ¿A su proyecto, al cambio o a que se alterara la baraja?

—Desde un principio nosotros dejamos en claro que la baraja se iba a alterar y que acá no iba a haber co-gobierno. Proponíamos trabajar juntos, pero cada quien tenía un rol y lo debía desempeñar.

—¿Tenían más poder los trabajadores del canal oficial antes que ahora?

—No lo sé. Tengo claro es que ahora se gana el lugar por mérito y no por prebendas ni favoritismos.

—¿En algún momento sintió que desde el sindicato se apostaba a su caída o a que usted abandonara o mediatizara su proyecto?

—Creo que muchas personas, o algunas personas, pensaron que venía con el entusiasmo y el ímpetu de algunos de los directores anteriores, y creyeron que con el tiempo iba a perder ese entusiasmo y ese ímpetu. Y creo que ambas partes descubrimos que cuando uno tiene objetivos muy claros y un proyecto, y es capaz de comunicarlos con claridad y con respeto, todos entienden que el único camino es la negociación y la legalidad.

PILARES. Cuando se le pregunta cómo se propone cumplir con el mandato presidencial de transformar al canal estatal en apenas dos años y medio, señala que su proyecto se levanta sobre tres pilares. "Transformar a Canal 5 en una gran pantalla, a partir de la inversión en tecnología y en recursos humanos. Recuperar Canal 2 de Punta del Este, para dotarlo de producción propia y de contenidos locales. Y dotar a la señal de un perfil fuertemente informativo, desde el comienzo de la emisión hasta el final. Esos son los tres pilares de mi gestión", señala.

—En su discurso de asunción usted aludió al "importante peso" que la información tendría en el nuevo canal 5. ¿Cuál es su objetivo? ¿Qué el canal del Estado se transforme en un canal de noticias?

—Yo quiero un canal informativo. ¿Por qué? Porque entiendo que esta es una televisión nacional pública. Es una televisión de servicio, que va a todo el país. Y por ello debe ofrecer información contextualizada. No un flash informativo, ni la información abordada a vuelo de pájaro. No. Información que permita al ciudadano de cualquier rincón saber qué es lo que está pasando. Y en eso creo.

—¿Y es posible para un canal del Estado competir en materia informativa? ¿No se corre el riesgo de que el canal oficial, a la hora de dar información y contexto, termine operando como el canal del gobierno y sesgando la información y el propio contexto?

—Es que yo creo que cuando uno contextualiza se está exigiendo a sí mismo ser estatal y no gubernamental. Porque contextualizar supone contemplar la pluralidad de las miradas. Supone la inclusión. Y supone promover la reflexión, el pensamiento y la responsabilidad del ciudadano. Porque el canal del Estado debe ser un instrumento para que el ciudadano aprenda a pensar, a reflexionar y a decidir. Para que nadie tenga la excusa de decir luego que no sabía.

—Usted habla de informar de manera plural y de hacerlo, como dijo en su discurso de asunción, con "veracidad y profesionalismo". ¿Se puede ser plural, veraz y ejercer el periodismo profesional en un canal del Estado? ¿No se corre el riesgo, cuando es uno funcionario de un gobierno, de que más tarde o más temprano a ese gobierno no le guste la forma en que el canal oficial encara un tema más o menos controversial para la administración? ¿No cree que eso, irremediablemente, le va a suceder?

—Ejerciendo el periodismo he entrevistado a todos los actores políticos, y lo he hecho con el mismo entusiasmo, y la misma independencia.

—¿Pero no piensa que si usted informa independientemente desde el canal oficial esa misma independencia va a terminar provocando escozor dentro del propio gobierno al cual usted representa en la dirección del canal?

—Y.. es posible, y negarlo sería un acto de ingenuidad y de irresponsabilidad de mi parte.

—¿Y si pasara? ¿Y si se diera que alguien del gobierno la llamara y le pidiera que modificara los criterios de independencia periodística que usted se comprometió públicamente a llevar adelante? ¿Se ha planteado qué haría la periodista cuando alguien le recuerda que, además, es parte de un gobierno?

—Tengo la firme esperanza de que no suceda. Pero si se diera la circunstancia de tener que optar entre la pluralidad o el silenciamiento o parcelación de la misma, no tengo dudas. Ninguna duda. Ese será el día en que éste habrá dejado de ser mi lugar.

—¿Y cómo vive, como periodista y como funcionaria de gobierno, las imputaciones que desde algunos sectores del Poder Ejecutivo y del Encuentro Progresista se han realizado contra algunos medios de prensa y periodistas a los que se acusa de ser partícipes de verdaderos "complots" diseñados por fuerzas de derecha para desestabilizar al gobierno de la izquierda? ¿Cómo observa, desde el periodismo independiente, la situación actual en la que el presidente Vázquez ha salido en varias oportunidades a marcar a los periodistas la forma en que deben realizar su trabajo y un senador del oficialismo, José Korzeniak, ataca frontalmente a diarios y semanarios a los que considera de "derecha", y a sus periodistas?

—Bueno. es claro que hay medios que tienen una postura muy crítica con respecto a este gobierno. Y quizás para el presidente de la República, y no solamente para el presidente, pudiera sentirse o entenderse que esa postura crítica no está exactamente en la línea de equilibrio que debiera estar.

—¿Cree realmente que, como se ha llegado a decir por un vocero de este gobierno, pueden existir vínculos entre algunos medios de prensa y partidos tradicionales que se traducen en una agenda común que tiene como objetivo desestabilizar a este gobierno? ¿Lo siente así? ¿No cree que el gobierno y algunos de sus integrantes van demasiado lejos cuando plantean las cosas en estos términos?

—Un día hice un ejercicio. Puse sobre la mesa cuatro diarios. Fue hace quince días y me interesó comparar cómo los cuatro medios trataban en sus páginas un tema militar, vinculado a los derechos humanos. Y cuando miré la portada de los cuatro diarios me pregunté si estaban todos viviendo en el mismo país, si estaban hablando del mismo tema. Era como para perder esa "mirada ingenua" que tenemos muchas veces sobre los medios.

—¿Y por qué cree que los cuatro medios encaraban un mismo tema de forma diferente?

—Yo creo que es evidente que hay medios de prensa que están alineados con la filosofía del gobierno. Hablo de La República, por ejemplo. Y creo que hay medios que tienen una postura fuertemente crítica.

—¿Cuáles serían a su juicio?

—Es el caso de El Observador. Es el caso del diario El País. Y es el caso de Búsqueda.

—¿Una postura fuertemente crítica respecto del gobierno en sus contenidos de opinión o en la información que ofrecen?

—En los dos aspectos. En la opinión y en la información. Son medios que han mantenido, a lo largo del tiempo, posturas absolutamente diferentes y francamente antagónicas con la actual administración. Y no es extraño entonces que decisiones de esta administración reciban por parte de quienes coinciden con su filosofía, aunque no necesariamente en todas sus acciones, una actitud de aprobación o una cobertura desde un ángulo, y que quienes no coinciden realicen una cobertura antagónica.

DIRECCION. Los que le conocen bien aseguran que su compromiso con el presidente de la República llegará hasta la mitad del mandato de este gobierno. Y que, al día siguiente, volverá a la vida que, aseguran, extraña demasiado como para resignarla. "Hay una cosa que está clara. No soy mujer de partido, ¿no?", parece confirmar ella.

—¿Cuándo diría que el televidente va a poder percibir los cambios que usted impulsa en el canal?

—El 2 de enero de 2006 se va a ver el canal que queremos.

—Más allá del fuerte perfil informativo, ¿qué debe esperar el público de ese nuevo canal?

—Una pantalla fuerte, donde el rating no se gane por mostrar a una persona que se mete cucarachas en la boca. Un canal que la gente querrá ver.

—¿Un canal con cine?

—Me encantaría, pero no tenemos plata para comprar los derechos de las películas. Ojalá se pudiera.

—¿Un canal con caras nuevas?

—Sí. Un canal con figuras con las que estamos negociando y que van a llegar para reforzar el equipo.

—Ya incorporaron a Carlos Muñoz.

—Y es el primero de una lista muy importante.

—¿Y hay recursos para traer figuras a un canal del Estado?

—No vamos a gastar más, o mucho más. Vamos a gastar distinto. Hay cosas en las que ya no vamos a gastar, por lo pronto.

—¿Debe inferirse de esa respuesta que una parte importante de los programas que hoy se emiten, y que son coproducciones, ya no se emitirán en 2006?

—¿Sabe lo que pasa? Este canal se parceló y se malvendió, muchas veces a precio vil. Se llenó de coproducciones y a nadie se le exigió el mínimo de calidad indispensable. Y hoy tenemos claro qué es lo que este canal ya no necesita.

—¿Habló ya con esa gente, a la que se le va a levantar el programa?

—Sí.

—¿Y cómo reaccionaron?

—Algunos mejor, algunos con dolor. Ninguno con violencia.

—¿Cree que los canales privados deberían comenzar a preocuparse por canal 5?

—Yo creo que ya están muy preocupados.

—El presidente le pidió que haga del canal oficial el mejor del país y le dio dos años y medio para hacerlo. Esos dos años y medio, ¿son un plazo que usted misma se estableció para permanecer en este cargo?

—Hay cosas que ya se pusieron en juego. Y dos años y medio son un plazo suficiente para hacer lo que se me ha pedido.

"EXISTEN DENUNCIAS DE CORRUPCION"

—¿Encontró situaciones de corrupción en canal 5?

—Mire.. cuando llegué le dije a los funcionarios que me molestaba mucho que en los pasillos se dijera que este canal se manejaba con el sobre que se pasaba por debajo de la mesa. Les dejé bien claro que si había denuncias, había que plantearlas formalmente, y me comprometí a que todo se estudiaría.

—¿Y recibió denuncias formales de los trabajadores sobre actos de corrupción en el canal?

—Sí. El sindicato planteó formalmente y por escrito varias denuncias.

—¿Denuncias que no se habían formulado a la anterior dirección?

—Denuncias que la dirección anterior había recibido y archivado, y que nosotros desarchivamos. Denuncias que investigamos y que ya nos han llevado a separar a varios funcionarios de sus cargos.

—¿Funcionarios actuales del canal?

—Funcionarios actuales que ocupaban, además, cargos relevantes.

—¿Denuncias que involucran al anterior director del canal?

—Sí. En este canal existía la sensación de que algunos actos podían realizarse impunemente. Creo que ya hemos dejado claro que acá no corre más la impunidad.

—¿De qué tipo de denuncias estamos hablando concretamente?

—Acá se ha denunciado el cobro indebido de un servicio que el canal prestaba a co-productores y que habría involucrado pagos por fuera, lo que no es aceptable. Eso, si se prueba, sería un acto de corrupción.

—La investigación interna, ¿recogió el testimonio sobre este tema del anterior director del canal, Ramiro Rodríguez Villamil?

—La investigación tomó testimonio a más de 40 funcionarios y recogió la declaración de Rodríguez Villamil.

—¿Hay más denuncias presentadas por el sindicato?

—Se están analizando contratos firmados por la administración anterior, pocos días antes de mi asunción, que no serían particularmente beneficiosos para el canal.

—¿Contratos con privados?

—Contratos con empresas privadas. No sería ilegal, pero podría no ser ético y ocasionar un perjuicio al Estado.

CREENCIAS Y TEMORES

—¿En quiénes cree?

—En los ciudadanos.

—¿En quiénes se apoya en lo personal y en lo profesional?

—En los que piensan como yo y hacen cosas, y en los que piensan diferente, y hacen cosas.

—¿De quiénes desconfía?

—Trato de liberarme de la desconfianza, porque es un fardo que me dificulta la acción.

—¿A quiénes le teme?

—A mis propios miedos. Trato de liberarme de ellos.

Deuda, gremio, amenaza y otros cuestionamientos

En los cincos meses que lleva al frente del canal estatal, Sonia Breccia debió enfrentar varios problemas que tuvieron repercusión pública. El primero, derivado de una discutida deuda de la periodista con el canal, se desató aún antes que asumiera la dirección. Ya a fines de febrero se supo que en el Ministerio de Educación había un expediente en el que constaba la deuda con el Estado, generada por años de atrasos en el pago de un porcentaje de la publicidad del programa conducido por Breccia, Hoy por Hoy.

Inmediatamente, la actual directora del 5 negó que mantuviera ninguna deuda y anunció acciones legales contra los medios que la calificaran de deudora. Explicó que la misma —equivalente a 831.383 pesos—había sido saldada cuando ella acordó con el entonces director del canal, Juan Carlos Doyenart, la venta de la marca Hoy por Hoy a un precio similar al importe total de lo que debía. El acuerdo realizado en el año 2000, sin embargo, no fue convalidado por el Consejo Directivo del Sodre y mas tarde fue observado por el Tribunal de Cuentas y por la Auditoría Interna de la Nación.

A pesar de la polémica, el ministro de Educación Jorge Brovetto apoyó a la periodista y dijo que la deuda estaba saldada y el expediente archivado. El tema llegó incluso al Parlamento, en el que la comisión de Educación de Diputados discutió la preocupación de algunos legisladores de la oposición por un eventual "sesgo ideológico" que podría tener el canal, considerando que Breccia es hermana del diputado del MPP Alberto Breccia. Brovetto aseguró que serán "celosos guardianes" para que eso no ocurra.

Pero la deuda no fue el único dolor de cabeza que la directora de TVEO ha tenido que enfrentar hasta el momento. A fines de mayo los funcionarios de canal 5 le reclamaron que no realizara nuevas contrataciones y que en adelante todos los ingresos al canal se hicieran por concurso abierto. Agregaron que hasta el momento se habían realizado cinco nuevas contrataciones; el presidente del gremio, Carlos Segovia, dijo entonces que la mayoría de los ingresos habían sido de personas vinculadas a Breccia en AM Libre y TV. Libre.

Un mes después, un nuevo problema, esta vez de corte policial, sorprendió a la directora. Ella misma admitió públicamente que había denunciado a la Policía haber sido amenazada de muerte, por medio de una carta que encontró sobre su escritorio. La amenaza se extendía a su familia.

Luego de realizar pruebas de caligrafía y pericias a funcionarios de TVEO, un hombre de 61 años con más de 42 de trabajo en el canal fue procesado sin prisión. El jueves, un grupo de 100 empleados firmaron una carta en respaldo al hombre por considerar que la Justicia comete "un gravísimo y apresurado error". Señalaron además que sólo se habían tomado pruebas caligráficas a 30 de los 200 funcionarios. El juez de la causa, Olivera Negrín, aseguró que la persona en cuestión había sido procesada luego de realizarse dos pericias que no dejan dudas.



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