Álvaro Casal
A menos que haya un huracán, nada se suspende por
mal tiempo. Inglaterra hizo así a sus habitantes. Por lo
tanto, las negras nubes que se avizoraban desde el
subsuelo del "Balmoral House Hotel" en medio del
desayuno, no podían llegar a desanimar a este
cronista de "Jardines". La visita a "Kew Gardens" ya
estaba prevista y no había motivo aparente para dejar
de conocer uno de los espacios botánicos más
completos del mundo, declarado patrimonio por la
Unesco, el pasado 3 de julio de 2003.
La pantalla del televisor mostraba un mapa de la
"perfide Albion" cubierta de amenazantes cúmulus, con
sólo algunos rincones iluminados por el sol que
asomaba detrás. Gabardina y paraguas serían
entonces el uniforme de rigor para ir a buen resguardo
hasta la estación del subterráneo y de allí emprender
el viaje hacia una de las más remotas ramificaciones
del "tube".
ESPLENDORES. La llegada a "Kew Gardens"
sorprendió con tímidos brillos que se intensificaban a
cada paso. Tras pocas cuadras, esa luz comenzó a
encandilar. Eran los reflejos del sol sobre la bóveda de
la emblemática "Palm House", muestra de la
ingeniería victoriana tan gigantesca como extravagante,
realizada en 1840 por Decimus Burton, hace muy poco
tiempo restaurada. La misma no sólo es lugar de
rescate de especies exóticas, sino que además sirve
de cálido refugio para ateridos turistas que acuden en
los meses de invierno.
Siempre visitables, siempre interesantes, en
primavera los "Royal Botanical Gardens" de Kew se
hallan en su esplendor a lo largo y a lo ancho de las
121 hectáreas asomadas a la ribera sur del río
Támesis, con millares de especímenes vegetales en
flor, reunidos en más de 40.000 variedades.
¿DÓNDE IR? Al trasponer la entrada conocida como
"Victoria Gate", el visitante titubea frente a semejante
inmensidad. La verdad, se hace difícil decidir el rumbo
a tomar en tal vastedad. Una opción podía ser enfilar
por el "Cherry Walk" y comprobar si los cerezos
estaban en flor. Otra, ir hacia las magnolias y wisterias
o ver las camelias en el camino que lleva a la "Galería
Marianne North", donde la conocida pintora de flores
instaló sus obras a partir de 1882.
Afortunadamente, los que rigen los destinos de "Kew
Gardens" ya saben de esas dudas y sugieren
caminatas de acuerdo a cada estación. La "Spring
Walk" está perfectamente delineada, con diez puntos
de referencia que empiezan en la "Palm House" y
aledaños. Luego sigue por el "Woodland Garden" y el
Conservatorio "Princesa de Gales", con su exhibición
estacional, para después continuar en dirección al
"Jardín Acuático". En el trayecto se observan lagos con
patos de cabeza verde que parecen divertirse. Todo
esto culmina en la "Casa Alpina", caracterizada por la
gama enorme de flores en miniatura.
El cronograma tan bien organizado pronto se
desdibuja, según el interés del caminante, quien
puede derivar en una vieja pérgola literalmente tapada
de glicinas (wisterias) o encontrarse con la plantación
de magnolias vecina. Cerca, una masa de narcisos
asombra. Es que la primavera en Kew se celebra con
la friolera de dos millones y medio de bulbos a todo
color, alternando entre las camelias, los bambúes, los
bluebells, los rododendros, etc.. Este impacto sólo se
compara con el que enseguida producen las azaleas
en el famoso sector denominado "Azalea Garden".
A INVESTIGAR. Este es un mero vistazo. Existe la
posibilidad de adentrarse en cada una de las
construcciones y conocer su razón de ser. Hay nada
menos que 25 construcciones ornamentales
diseñadas por William Chambers. Por ejemplo: la
pagoda, erigida en respuesta a la moda por los temas
chinescos de mediados del siglo XVIII y que fuera
notablemente criticada en su tiempo por el escritor Sir
Horace Walpole. También está el portón japonés que
data de 1910, copia del "Karamon" de Nishi Hongan-ji,
en Kyoto, antigua capital imperial de Japón. Se le
considera el mejor exponente europeo de un edificio
nipón tradicional. Y mucho más. Porque hay obras
como "el arco arruinado", verdadera locura de la
realeza, que lo mandó levantar en 1759, tal cual si
fuera una ruina, manteniéndose hasta hoy, decrépito
como entonces.
Pero detrás de todo lo que salta a la vista, subyace la
faceta más seria de "Kew Gardens". La que ya empezó
a delinear Sir William Hooker, cuando en 1841 fue
designado primer director del lugar. La que inspira la
existencia en Kew de más de 27.000 especies, de las
270.000 plantas propias de todas las regiones del
mundo. La que inspiró el ultramoderno vivero llamado
"Conservatorio Princesa de Gales", en el cual departen
vegetales de las zonas más áridas, con otros de la
humedad de los trópicos.
Este cronista logró penetrar en ese trasfondo que se
vive por la conservación de las especies, ya que según
allí mismo se afirma, "toda vida depende de las
plantas". Es así que hoy la misión de Kew se define
como "procurar mejor manejo del entorno de la Tierra
al aumentar el conocimiento y la comprensión de los
reinos vegetal y de los hongos, base de la vida en la
Tierra".
ROL VITAL. O sea que mientras los "diletantes"
pasean por los magníficos jardines iniciados por la
Princesa Augusta en 1759, otros personajes de perfil
bajo, se queman las pestañas estudiando estructuras
de plantas, material genético, bioquímica y relaciones
entre vegetales, con aplicaciones muy prácticas.
Como explicaron allí mismo, "el rol de Kew es
predominantemente obtener y distribuir conocimiento
sobre lo vegetal y su relación con la humanidad. Que
este rol vital esté presentado de manera tan hermosa
e interesante en Kew, es un regalo para todos".
UN VISTAZO
A KEW HOY
l Lugar: Royal Botanic Gardens, Kew, Richmond,
Surrey TW9 3AB.
l Apertura: Durante las horas de luz natural (ahora, de
9:30 a 19:30).
l Teléfono: 020 8332 5655
l Email. info@kew.org
l Cómo llegar: en "tube" hasta estación Kew Gardens.
l Algunos datos:
4 Kew Gardens organiza "tours" especiales en
primavera.
4 Contesta más de 50.000 consultas personales al
año.
4 Contiene más de 30.000 tipos de plantas.
4 Acumula semillas: para 2010, espera tener semillas
de 24.000 vegetales.
4 Kew ha sido declarado Sitio del Patrimonio Mundial.