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LAS GRAMÍNEAS SE MECEN Y ENCANTAN CON SU MOVIMIENTO
Cautivas del viento

Punta del Este es el ámbito ideal para que estas plantas de fácil cultivo se expandan con libertad. En "Green’s Ranch" lo saben y por eso las promueven.

A partir de 1976, Mirta y Jaime Zilberstein se acostumbraron a veranear en Punta del Este y a disfrutar de su entorno. Fue recién en 1989 cuando Jaime, médico de profesión, decidió dar un vuelco a sus vidas y dedicarse por completo a su pasión: las plantas.

Entonces, poco a poco, un bañado impenetrable de La Barra fue transformándose en un jardín exuberante, donde chircas y otras malezas cedieron paso a lo que es hoy "Green’s Ranch", un importante y productivo vivero de la zona.

Poseedores de una sensibilidad particular y de un sentido estético que emana de su amor por la naturaleza, los Zilberstein desarrollaron una línea de especialización que los diferencia y caracteriza. Debido a sus frecuentes viajes por el mundo, están actualizados en lo que respecta a novedades en materia de espacios verdes. Asimismo, su clientela de alta exigencia los ha impulsado a importar y producir plantas, así como a desarrollar especies autóctonas con valor ornamental, de manera que toda su experiencia ha ido decantando en un encare de vanguardia por estas latitudes.

Viejas conocidas. En Punta del Este, la mayoría de los dueños de casa elige plantas que no requieren excesivos cuidados, ya que como es de imaginar vienen en vacaciones y pretenden un jardín arreglado, sin exigencias de ningún tipo. Atentos a tal premisa, los Zilberstein se volcaron a la producción de herbáceas perennes y en especial a las gramíneas, exponentes vegetales que definitivamente se convirtieron en la columna vertebral de su propuesta.

Se sabe que las gramíneas constituyen una familia muy extensa de hierbas anuales o perennes -según Dimitri, unas 10.000 especies distribuidas en aproximadamente 600 géneros-, a veces leñosas, con raíces adventicias, cañas aéreas por lo general huecas e inflorescencias dispuestas en panojas, espigas o racimos compuestos. Su extensa difusión por el mundo entero se debe a que muchas de las especies poseen enorme valor económico: trigo, arroz, maíz, caña de azúcar y más. De allí que gran cantidad se cultive en campos y praderas -por ejemplo los cereales y forrajes-, mientras otras crecen silvestres, en terrenos abandonados o a orillas de caminos y canales -tal lo que sucede con algunas especies que fijan las dunas, o que siendo salvajes tienen propiedades medicinales o simplemente mérito ornamental (Cortaderia Selloana, Miscanthus sinensis, etc.)-.

De los centenares de especies identificadas, un gran número se presenta de modo corriente, con atributos variados; a saber: el Pasto blanco (Agrostis alba), la Cola de zorro (Alopecurus pratensis), la Grama de olor (Anthoxanthum odoratum), la Caña de Castilla (Arundo Donax), el Pasto Bermuda (Cynodon Dactylon), el Heno blanco (Holcus lanatus), el Fleo (Phleum pratense), Hierba azulada (Poa iridifolia), etc.

Encantos mil. Ideales para zonas ventosas, en los últimos años las gramíneas se han ido imponiendo en los jardines del este. Las razones son múltiples. En primer lugar por su facilidad de cultivo. Luego y no menos importante, porque se reproducen con facilidad. También porque según las especies forman matas de diferentes alturas, lo que las hace adaptables a las necesidades de cada jardín. Dóciles y cimbreantes, las gramíneas suelen mecerse con la menor brisa, lo que agrega movimiento y dulce sonido al jardín -dos cualidades nada despreciables-. Finalmente, es de destacar que muchas de las especies son autóctonas y por lo tanto muy afines con el paisaje circundante.

Si bien su adaptabilidad es enorme, resulta inteligente buscar el buen asesoramiento antes de comprarlas y así no equivocarse ni en la ubicación, ni en la distancia a que conviene plantarlas; algo que por supuesto Mirta y Jaime Zilberstein hacen repetidas veces, con conocimiento y mucho gusto.

Integradas al jardín, las gramíneas crecen libres y alcanzan su forma natural en poco tiempo, convirtiéndose en llamativas matas vegetales de gran valor decorativo. Un motivo más que válido para que también se las utilice en macetas o macetones colocados estratégicamente en patios o terrazas. Sólo se recomienda una correcta poda anual a finales del verano, justo al momento en que lucen más pajizas.

Se trata de especies con follaje de colores variados, ya que las hay en tonalidades que varían del verde oscuro a verdes más amarillentos y hasta purpúreos; lo que permite hacer una buena selección que armonice con el resto de los vegetales del jardín. Asimismo, realzan de manera única cualquier rincón sombrío, con la ventaja de que no cambian su color a pesar de la sombra.

Si bien muchas de estas plantas siempre han formado parte del paisaje natural, hace muy poco que se las adoptó como ejemplares de valor ornamental, recomendables tanto en jardines de pequeñas dimensiones como en parques, con destacadas virtudes para vestir grandes superficies en poco tiempo y a un bajo costo. Según Jaime Zilberstein, "las gramíneas se impusieron en el mundo hace ya mucho tiempo, y en los últimos cuatro o cinco años en nuestro país. Su uso pasó de Europa a Estados Unidos, de allí a Buenos Aires y el cruce fue inmediato, porque a excepción de especies como la "Cola de zorro", que crece en cualquier lado, otras menos conocidas prácticamente no existían por aquí".

El paisaje que presenta un jardín de gramíneas es agreste, informal y detenta mucha textura y movimiento. Como ejemplo, basta pensar en las Gauras, tanto rosadas como blancas, que para Zilberstein son como mariposas en movimiento.

Jugados a los jardines de bajo rendimiento, quienes trabajan en "Green’s Ranch" saben por experiencia que las gramíneas se comportan muy bien en cualquier entorno. Aún así, confiesan conocer algunos secretos para obtener de ellas el mejor desarrollo. Ya se dijo que hay que plantarlas a una distancia correcta, teniendo en cuenta el tamaño que adquirirán de adultas. A eso se debe agregar cómo separarlas al momento de lucir apretadas; cuándo despuntarlas y en qué momento podarlas para revitalizarlas.

La idea es visitar a los Zilberstein en La Barra y comprobar "in situ" cuánto se dijo de su oferta que es por demás interesante. El resto es sencillo; porque nadie que se familiarice con lo que celosamente guardan tras los límites de "Green’s Ranch", podrá dejar de incursionar cada tanto, en busca de nuevas variedades.

En venta

Pennisetum alorpecuroides ("Moudry"). Matas anchas y chatas. Hojas anchas y verdes. Florece a final del verano con grandes espigas rígidas, casi negras. Su follaje otoñal es de color naranja, bordeaux y beige. En condiciones propicias, puede resembrarse. Requiere sol y suelos húmedos, bien drenados.

Paspalum exaltatum. Nativa de Argentina. Mantiene su atractivo durante todo el año. Constituyen matas grandes de follaje medio-fino y color celeste glauco sin variaciones estacionales. Sus requerimientos son básicos: sol, humedad y buen drenaje.

Miscanthus sinensis (var. condensatus "Cabaret"). De aspecto semi-erguido, su follaje posee la cualidad de ser disciplinado, con bandas anchas de color verde y blanco crema. Florece a fines de verano-principios de otoño, y sus panojas son de vistoso color rosa. Requiere sol o media sombra , relativa humedad y suelos bien drenados.

Arundo Donax. Cañas huecas, semi-leñosas, de 3 a 6 m. de altura, con hojas planas y glaucas. Florece entre marzo y abril en panojas densas. La variedad versicolor exhibe su follaje variegado, muy apreciado por su valor ornamental.

Atributos

Rápida y fácil reproducción. Sea por división de mata o mediante polinización, la velocidad de multiplicación de las gramíneas es vertiginosa.

Se logra el efecto deseado en un tiempo muy breve. A diferencia de los árboles y arbustos que requieren años para adquirir un porte considerable, estas plantas logran altura y presencia en pocos meses.

No requieren cuidados especiales: ni cortes con frecuencia, ni tutores; tampoco se les deben quitan las flores secas; no los afectan las plagas, ni exigen fertilizaciones o riegos constantes para lucir en óptimas condiciones.

Resultan muy económicas puesto que la mayoría son perennes y no es necesario estar replantando todos los años, como con las flores de estación.

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