- Para los que usan el auto sólo los fines de semana, para los que odian renegar con los mecánicos, para los que sufren con cada aumento de la nafta... hay una esperanza: el carsharing. Para usarlo cuando haga falta. Y no se necesita más que tener una tarjeta electrónica a mano.
Este servicio permite reservar un auto por Internet y a los pocos minutos utilizarlo, pagando por hora, sin necesidad de gastar en nafta, seguro o mantenimiento. El socio, con su tarjeta, puede usar cualquier auto de la firma que da el servicio, desde un Renault Clio hasta un Porsche.
Es una tendencia que crece en países desarrollados, como alternativa ante el aumento del petróleo. Atrapa sobre todo a los jóvenes que todavía no tienen ingresos para mantener un vehículo. Y también a los "ecolocos" , ya que reduce el uso del auto y la emisión de dióxido de carbono.
"El principio del carsharing es simple: que las personas obtengan los beneficios del uso de vehículos privados sin los costos y las responsabilidades de la propiedad", explica Susan Shaheen, investigadora del Centro de Investigación de Transporte Sustentable de la Universidad de Berkeley, California.
Existe en más de 600 ciudades de todo el mundo, de 18 países. En Estados Unidos hay más de 235.000 miembros que comparten 5.250 autos, según un estudio de la misma universidad.
El sistema es fácil. Se reserva el auto, por Internet o celular, en la empresa que presta el servicio, que tiene su propia flota. En la página Web de la firma se busca el auto más cercano a través del Googlemap. En el link FindCar se elige la ciudad y el barrio, y allí aparecerán los autos disponibles en un mapa, en la calle en que están. Sólo queda caminar hasta el lugar.
Las puertas se abrirán automáticamente al apoyar la tarjeta en el parabrisas. Antes de arrancar hay que insertar la tarjeta en el dispositivo electrónico que identifica al usuario y contabiliza los kilómetros, entre otras funciones. Después, todo es cuestión de saber manejar.
Algunos lo usan para ir al supermercado, otros para ir al trabajo, o pasear. El costo del recorrido, que incluye la nafta, está entre 3 y 10 dólares la hora. Una vez terminado de usar se lo estaciona en los lugares indicados: un espacio reservado en la calle, o un estacionamiento privado de la firma.
Miquel Angel Rodríguez, científico español de 39 años, utiliza el servicio desde que el carsharing llegó a Barcelona, en 2005. "Lo utilizo cuando tengo que ir de compras y llevar paquetes voluminosos, o cuando debo acudir un mismo día a varios lugares mal comunicados, o sin transporte público. También, por ejemplo, para ir a comprar muebles."
MINI O PORSCHE
ZipCar es la empresa más grande de carsharing con más de 200.000 afiliados, que comparten 5.000 autos. Sus oficinas están en 50 ciudades entre EE.UU., Canadá y Gran Bretaña.
Tiene usuarios ocasionales y también fans de la empresa, algunos amantes de autos, que tienen su espacio en Facebook. Son los zipsters : utilizan el servicio para deleitarse arriba de un Mini Cooper, un Porsche o un BMW. Eligen uno diferente por semana y después comparten la experiencia online. LA NACIÓN, GDA
Avanza en Europa
- En España hay una sola empresa que brinda carsharing: Avancar. Tiene cerca de 2.000 abonados que utilizan 120 vehículos. Por ahora está sólo en Barcelona y tres municipios cercanos, pero llevará el negocio a Madrid.
Es que a los españoles también les preocupa el aumento del combustible. Será por eso que Avancar tuvo un crecimiento de 106% en el último año.
Siempre habrá un vehículo esperando en Alemania y Holanda, donde está Greenwheels; en Bélgica, con Cambio Car; en Suecia y Finlandia, con CityCarClub. Y hay más compañías en Londres, Salzburgo, Zurich y hasta Sydney.