Con el repunte económico luego de la crisis de 2002 y la consiguiente recomposición de la cadena de créditos, la cantidad de consultas sobre reputación comercial que realizaron las empresas a la Liga de Defensa Comercial (Lideco) trepó 150% desde 2004 a 2007, mostrando una toma de conciencia sobre la necesidad de profesionalizar la toma de decisiones.
Es justamente en tiempos de vacas gordas que esta institución, que cuenta con el "quién es quién" del empresariado local, exhorta al estudio de ciertos datos como los informes comerciales, los antecedentes, registros y balances, para evitar sorpresas a futuro y abaratar las tasas de interés de los créditos.
En términos de concordatos preventivos de la quiebra, en 2008 se llegará a un piso, según proyectó Camilo Martínez Blanco, director gerente de Lideco, si bien en lo que va del año se materializaron 12, frente a los 16 de 2007.
El ejecutivo aludió a la problemática de las compañías que manifiestan síntomas de crisis empresariales, como situaciones de morosidad y, sin embargo, siguen esperando hasta lo último para solicitar una herramienta judicial, habitualmente porque un concordato suele ser vinculado con la quiebra.
Debe ser por esto que sólo el 20% de quienes solicitan concordatos llegan luego a un acuerdo con sus acreedores y sólo un 10% termina luego pagando sus cuentas. "El principal problema es que los incumplimientos generan inconvenientes en la actividad fundamental de la empresa y cuando una quiebra se genera mala reputación a todo el sector", aseguró el Martínez Blanco.
Pymes. No sólo han crecido la demanda de información comercial, sino que ésta se ha extendido a las PyMEs mediante un programa que Lideco comenzó en 2003. "La idea es democratizar la información de las empresas, que sea más accesible en contenidos y costos", dijo Bernardo Quesada, coordinador del programa PyMEs. A partir de acuerdos con gremiales se cubrió a unas 6.500 empresas de todo el país.
Lideco funciona desde 1915, tiene 400 socios directos y cuenta con una base de datos de 30.000 empresas a las que accede mediante información que le brinda el Banco Central, la DGI y el Diario Oficial, entre otras instituciones.
A la espera de una reforma de la ley para unificar procesos
La primera ley en materia concursal, de 1912, fue modificada en 2001 y se está a la espera de una nueva reforma. Actualmente el proyecto se encuentra en la Comisión de Constitución y Códigos de Diputados pero estancado porque "no tiene fuerza política" para ser sancionada, sostuvo Camilo Martínez Blanco, director gerente de la Liga de Defensa Comercial (Lideco). "Aunque su aprobación generaría un mejor clima de negocios", agregó por su parte, Bernardo Quesada, de la misma institución.
El principal cambio implicaría unificar la diversidad de figuras que hacen al concordato preventivo de la quiebra y que, según Martínez Blanco, no son necesarias.
La modificación de 2001 permitió la generación de dos juzgados especializados y acotar a un año la moratoria provisional, plazo en el que la empresa debe encontrar una solución. En términos comparativos, Brasil tiene una reciente ley que ha despertado críticas porque no han cesado la cantidad de presentaciones concursales. Sucede lo mismo en España, donde las cámaras empresariales critican que esté pensada para grandes y no para pequeñas empresas. En tanto, en Argentina hay un movimiento continuo en materia de legislación en la materia. "Los jueces se quejan de no tener tiempo de empezar a aprender una nueva ley cuando ya surje una reforma", concluyó Martínez Blanco.