La prosperidad es un gran detergente

| Con ventas anuales por más de U$S 300 millones la industria farmacéutica repunta en línea con la mejora de la economía, aunque para dar el salto el empresario cree que la clave es invertir en investigación y trabajar en equipo

POR GASTÓN PÉRGOLA | gpergola@elpais.com.uy

¿Cuál es el panorama actual de la industria farmacéutica en el país?

En el país existen aproximadamente 50 laboratorios. De ellos, unos 30 son de capital nacional y regional y están concentrados en la Asociación Nacional de Laboratorios (ANL). El otro sector está compuesto por laboratorios multinacionales -agrupados en la Cámara de Especialidades Farmacéuticas y Afines (CEFA)- con un total de 12 laboratorios. Además existen otra cantidad de pequeñas empresas de capital nacional que están por fuera de la asociación.

¿Cuánto factura la industria?

El 2007 anduvo en el orden de U$S 260 millones sin impuestos. Más de un 60% de esa facturación pertenece a laboratorios nacionales y regionales. Está bastante lejos de aquella facturación anterior a la crisis, que llegó a casi U$S 360 millones. Pero se puede decir que en los últimos años el sector ha venido repuntando con el ritmo de la economía y se ha notado un mayor aceleramiento en la exportación, que está en el orden de los U$S 56 millones. O sea que en total, entre mercado interno y exportaciones, estamos hablando de aproximadamente U$S 315 millones. En cuanto a gente empleada estamos en el orden de las 2.500 personas. Y deberíamos considerar a otras 2 mil personas que trabajan de forma indirecta, como servicios de limpieza, vigilancia, envasado, imprenta y demás.

El crecimiento de la economía en general llevó a un repunte de la industria farmacéutica… Ahora, ¿el sector ha tomado medidas precisas para una nueva recesión?

Personalmente creo que no hay grandes iniciativas para crecer con una estrategia de largo plazo. Pero también es todo muy relativo. Hay quejas de que el empresario local no invierte. Y a veces uno se pone a pensar y ve que somos un mercado de tan solo 3 millones de habitantes, somos un minúsculo barrio de Buenos Aires o de San Pablo.

Este es un sector muy cauto en todas sus acciones e inversiones. A pesar de la crisis que hubo en el 2002 y que varios sectores sintieron profundamente, en la industria farmacéutica no se fundió ninguna empresa. Todos los laboratorios siguieron funcionando a pesar de que prácticamente estaban subvencionando al sistema mutual con créditos de gran importancia. Y todas sobrevivieron, ninguna quebró ni hubo despido masivo de personal. Y en este momento estamos bien, pero como dijo alguien, la prosperidad es un gran detergente, porque tapa todos los malos olores. Y eso, en realidad, es lo que me causa miedo. Que con esta prosperidad nos olvidemos de una pila de problemas que tenemos por delante. Lo que más lamento de este sector en particular, y que también afecta a todo el país, es que no hay un sentimiento asociativo. Somos tres millones de personas, más de treinta empresas farmacéuticas y no nos hemos podido sentar para aglutinar esfuerzos, construir plantas comunes o desarrollar una política de innovación.

¿Y por qué sucede eso?

Esa es la misma pregunta que me hago yo. ¿Por qué? Pero esto no es un mal exclusivo de la industria farmacéutica, me da la sensación de que la gran mayoría de los sectores industriales tienen estos problemas. Somos así, es la idiosincrasia nacional. Es esa mentalidad de defender mi chacrita. Mirá que la relación que hay entre los empresarios de este sector es formidable. Nos reunimos, conversamos problemas, pero cuando hablamos de un tipo de acción común de inversión o innovación ahí se frena todo. Ahí se escuchan frases como `mejor esperemos un poco, todavía no estamos preparados`.

El secretario ejecutivo de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación, Alberto Nieto, se queja precisamente de que los empresarios en general a la hora de invertir en innovación no lo hacen. Y yo estoy de acuerdo con eso. Lo único con lo que puedo estar en discrepancia con Nieto es que cuando se refiere al déficit en innovación que padece el sector privado, deja de lado a los profesionales universitarios. Me parece que el profesional universitario no crea nuevas industrias ni empresas. Habría que ver cuántas de las industrias o empresas nuevas están formadas por universitarios y cuántas por no universitarios. Pero igual para qué vas a querer hacer tal cosa o ser empresario si parece que el término acá es una mala palabra. Tener éxito es mala palabra en Uruguay. Lo primero que se piensa de alguien que tuvo éxito es a quién robó, a quién jorobó o a quién estafó.

¿Cuál es la facturación anual de su empresa?

Estamos en el orden de los U$S 10 millones. Y en cuanto a unidades estamos por encima de los 4 millones por año.

¿Cuáles son los principales mercados de exportación?

El 90% de lo que sale del país va para toda América del Sur. A los países del primer mundo enviamos muy poca cosa. Estamos intentando abrir mercados, pero siempre mediante impulsos individuales, no tanto como asociación. El laboratorio Roemmers es el principal exportador. De los U$S 56 millones (que se obtienen de la exportación) factura por arriba de los U$S 20 millones.

¿Celsius exporta o sólo abastece el mercado interno?

Algo. En cifras exportamos unos U$S 600 mil. Es poco, pero en los últimos años crecimos aproximadamente un 15% anual, con lo que para el año que viene esperamos estar cerca del millón de dólares. Exportamos a Paraguay, Perú, Panamá, Vietnam, entre otros mercados.

¿Cuál es el próximo salto que debe dar el sector para seguir creciendo?

Hasta el momento el sector volcó mucho dinero en la implementación de calidad. Ahora creo que el salto va a estar por el lado de invertir más en investigación y desarrollo, a pesar de las limitaciones que tiene este mercado. Más bien pensando en el exterior, en buscar oportunidades de colocar nuestros productos afuera. Después deberíamos tratar de aunar esfuerzos para crear una empresa más competitiva.

¿La reforma tributaria tuvo alguna incidencia en el sector?

Al bajar los impuestos bajó el precio de los medicamentos. Como negativo subieron los costos para los fabricantes ya que antes estábamos exonerados de los aportes al BPS y ahora estamos pagando un 7% sobre el salario.

Se dice que uno de los problemas es la existencia de industriales "golondrina" dentro del sector…

Esa es una queja que tenemos contra el Estado, más específicamente contra Salud Pública que es el comprador del medicamento. Es parte de la dualidad de las cosas que se ven buenas y malas de este gobierno. Por un lado nos impulsa a innovar, nos da beneficios si invertimos en investigación y nos habla del Uruguay productivo. Mientras, por otro lado, si viene un importador ocasional y se presenta a una licitación de Salud Pública, con un producto más barato que el nacional, el Ministerio está comprando ese producto importado sin importar todo lo demás. Ni siquiera son representantes, son sólo comisionistas. Llega, se instala unos días en el país, hace el contacto, gana la licitación, cobra y se va. El gasto es mínimo y la inversión es cero. El problema es que si el Estado compra a esos comisionistas, una empresa nacional dejó de fabricar tantas unidades de ese producto y hay capacidad ociosa. Esa es nuestra queja, no se evalúan otros factores por demás importantes, como la permanencia en el mercado, el cumplimiento, la cantidad de gente empleada, la inversión en equipos. Es mano de obra nacional. Esperamos que si nuestro precio es 10 y del exterior el medicamento sale 9 nos sigan comprando a nosotros, porque ese peso de diferencia le va a costar en el largo plazo al país.

¿Qué evaluación hace de la gestión del gobierno?

Creo que, como todo gobierno, trata de hacer lo que puede, con sus luces y sombras. A pesar de que muchas veces estamos en desacuerdo con algo de la política creo que el deber del empresario es hacer las cosas que tiene que hacer por sobre la política que está haciendo el gobierno.

La ANL presentó un informe que detalla los efectos negativos que podría tener sobre la industria farmacéutica un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos…

Nuestro sector marcó su posición sobre el tema. Principalmente para estar seguros de que cuando se discutiera un posible TLC con Estados Unidos se tuviera en cuenta también a la industria farmacéutica e hicieran lo posible por defenderla. Después obviamente los que están en contra del TLC usaron nuestros argumentos o, mejor dicho, hicieron hincapié en nuestro análisis para arremeter contra un TLC.

¿Cuáles son esos aspectos negativos?

Básicamente el problema está dado por las posibles presiones que hará el gobierno americano por seguir estrictamente la protección sobre el medicamento, y que en vez de 20 años querrán prolongarla por más tiempo, hasta 25 ó 30 años. Eso es lo que no nos sirve y a lo que vamos a tener que prestar atención en un posible tratado. Las empresas farmacéuticas multinacionales son las que presionan para prolongar el tiempo de protección de patente de los medicamentos, siempre apoyadas en el marco de un tratado.

Ahora, como ciudadano no sé, en la ecuación general, cuál va a ser el resultado de un TLC. Quizá sea favorable para el país, a pesar de que muera la industria farmacéutica o quede muy debilitada. Pero, ¿y si el resto de los sectores crece? Bueno… yo ante todo tengo una empresa farmacéutica, pero si mañana tengo que cerrar mi laboratorio… no sé, haré caramelos. No sé si es válido mi pensamiento, de hecho me ha llevado a discusiones con colegas. Pero simplemente lo que hicimos fue marcar el peligro o el problema para nuestro sector. Pero no negamos que en otros sectores podría ser muy bueno, como por ejemplo el sector textil.

¿Cómo evalúa la ley de protección de patentes en el país?

El sector cuenta con una ley de patentes desde el año 2001 a raíz de una ley de común acuerdo que se creó entre laboratorios nacionales y multinacionales, bien a la uruguaya. Por ahora el medicamento no es problema en el Uruguay. Hay que ver qué pasará dentro de unos años cuando esta ley de patentes se empiece a aplicar en toda su plenitud y no podamos disponer del producto porque va a estar protegido.

Es decir, los productos nuevos que surjan ahora (después del 2001) van a ser casi monopólicos y ahí subirán los valores. No creo que haya productores de contrabando y si los hay no creo que funcionen.

Perfil

Nombre: Enrique Birenbaum

Cargo: Director

Edad: 71

Estado Civil: Casado, dos hijos.

Se recibió en 1962 como químico farmacéutico. Sus primeros pasos en el negocio los dio con la compra de dos farmacias, una en Paso Molino y otra en 8 de Octubre y Propios. En 1971 compra una parte de las acciones del laboratorio Celsius, y para fines de los 70` ya había comprado la totalidad de la empresa. Hasta fines del año pasado estuvo al frente de la Asociación Nacional de Latoratorios.

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