Enero de 2002. Doce naciones de Europa comienzan a utilizar la misma moneda. La unidad no alcanza para comprar un dólar. Diciembre de 2007. Esa moneda única, el euro, se cansa de quebrar récords y permite adquirir casi un dólar y medio. Nadie puede dudarlo: quien apostó por la divisa norteamericana en los últimos años, perdió.
Desde su debut en las calles europeas, hace casi seis años, el euro se revalorizó más del 50% respecto del dólar, que también retrocedió frente al real, el yen y otras monedas. Eso fue lo que ganaron, en dólares, quienes optaron por la divisa única.
Los analistas creen que el euro no tendrá otro año como éste. Intuyen que ya tocó su techo y que probablemente transite un camino descendente que lo acercará a la moneda estadounidense, aunque nunca como hace ya más de cinco años. Claro que en este fenómeno son tantas las variables en pugna que nadie sabe a ciencia cierta de qué magnitud será la baja.
Las tasas de interés, la inflación y la productividad de Estados Unidos y de la eurozona, el comercio entre ambas regiones y las expectativas sobre el futuro de ambas economías juegan su papel. Incluso las decisiones del gobierno chino sobre cómo invertir sus reservas incide en la paridad cambiaria.
"Es claro que los factores que han jugado un rol fundamental en la revaluación del euro durante los últimos cinco años son el déficit comercial de Estados Unidos con la eurozona y las expectativas negativas sobre la economía norteamericana", apunta el analista internacional Santiago Palma Cané. Las compras norteamericanas en Europa, y el temor a una recesión en Estados Unidos, sobre todo luego del estallido de la crisis financiera, fogonearon la demanda mundial de euros.
Eduardo Blasco, de Maxinver, cree que se trata de un fenómeno financiero: la eurozona ofreció, hasta hace dos años, mejores tasas de interés, lo que sedujo a los inversores para poner su dinero allí. Y pese a que la situación luego se revirtió, este año la Reserva Federal (Fed) comenzó a bajar la tasa y a achicar diferencias con Europa, algo que profundizó la devaluación del dólar.
¿Qué sucederá en el futuro con la paridad entre ambas monedas? Pablo Lavigne, de Datarisk, sostuvo: "El dólar no debería seguir perdiendo mucho más terreno porque muchos países están perdiendo competividad con respecto a Estados Unidos por esa depreciación". Lo curioso es que la devaluación del dólar no ha logrado, por ahora, revertir el déficit comercial de la primera economía mundial. La escalada del petróleo, en gran medida, lo impidió.
Palma Cané cree que hacia fines del año próximo la cotización del euro caerá hasta 1,40 dólares y, para 2009, a 1,35. Y apunta que otras monedas, como el yen y el yuan -la mayor parte del déficit comercial de Estados Unidos es con China-, deberán hacer el esfuerzo que hasta ahora hizo el euro para equilibrar el déficit norteamericano. (LA NACIÓN, GDA)