China se posiciona para ser potencia mundial en el uso de energía nuclear

| Proyecta construir reactores nucleares en cualquier parte del mundo en los próximos quince o veinte años

DUNE LAWRENCE Y ALAN KATZ | BLOOMBERG

China, con su reputación dañada por la pintura de plomo en juguetes, sustancias químicas cancerígenas en mariscos de exportación e insumos anticongelantes en pasta dental, está cobrando impulso para convertirse en el mayor productor y operador de plantas nucleares del mundo.

El país planea construir alrededor de treinta reactores para el 2020, a un costo de 450.000 millones de yuanes (US$ 61.000 millones). Con el tiempo podría agregar unos trescientos más, según un funcionario de Atomic Energy of Canada Ltd.

Los acuerdos firmados este año con Westinghouse Electric Co. y Areva SA pondrán a los chinos en posición de copiar la última tecnología. La mayor amenaza podría ser como competidor para vender centrales nucleares de entre US$ 3.000 y US$ 5.000 millones en el país y el exterior. La industria nuclear china podría seguir los pasos de los fabricantes de automóviles, medicamentos y plantas que usan carbón, de copiar la tecnología y luego salir a competir.

"El impulso nace de la confianza en ellos mismos", dijo Howard Bruschi, de 67 años, ex jefe de tecnología de Westinghouse, quien hace dos décadas lideró la estrategia de la empresa para poner un pie en China. "Tengo la certeza de que quieren hacer sus propios diseños, desarrollarlos y exportarlos".

El país de 1.300 millones de habitantes necesita fuentes limpias de electricidad para alimentar a su economía, una de las principales del mundo y de las más dinámicas. Al mismo tiempo, conforme China se apresta a superar a Estados Unidos como el mayor generador mundial de gases que contribuyen al calentamiento global, está presionada para reducir las emisiones.

¿UN NUEVO COMPETIDOR? El programa nuclear chino dio otro paso el 26 de noviembre cuando Anne Lauvergeon, máxima ejecutiva de la parisina Areva, firmó un contrato por 8.000 millones de euros (US$ 12.000 millones) para vender dos nuevos reactores europeos de agua presurizada (EPR, según sus siglas en inglés), y un suministro de uranio de largo plazo para Guangdong Nuclear Power Group Co.

En julio, Westinghouse, con sede en Monroeville, estado de Pennsylvania, logró un acuerdo por US$ 5.300 millones con State Nuclear Power Technology Co., de China, y socios para construir cuatro de sus nuevos reactores AP1000. Los contratos fueron los primeros de la empresa para un reactor nuclear desde 1987 y los primeros en China.

Funcionarios de ambas empresas occidentales dijeron que habían acordado transferir tecnología a proveedores locales, lo que significa que China podría convertirse en un competidor que haga descuentos. Los funcionarios chinos citan criterios occidentales -seguridad y costos- para decidir si el modelo de Westinghouse se convertirá en un anteproyecto para futuras plantas.

ESPERAR Y VER. "En principio, la tecnología absorbida y rediseñada del AP1000 de Westinghouse será la tecnología dominante para el desarrollo de la futura industria nuclear de China", dijo Yu Zhuoping, asesor de State Nuclear Power Technology. "Pero necesitamos esperar y ver los costos reales, seguridad, confiabilidad y desempeño operativo de estos cuatro reactores antes de llegar a conclusiones".

Esa posición contrasta con los antecedentes de seguridad de China en otras industrias. En el sector nuclear, la industria internacional está usando a China como campo de prueba para demostrar a potenciales clientes que los nuevos reactores son más seguros que los viejos. Más aún, los proveedores chinos podrían contribuir a hacer más competitiva a la industria nuclear frente a fuentes de energía más baratas, tales como el carbón y el gas natural, al bajar el precio de los componentes.

"En el mundo occidental, hablamos de renacimiento nuclear, pero en China no es un renacimiento", dijo Gavin Liu, principal representante de Westinghouse China. "Están trabajando en el proyecto nuclear día a día, acelerando todo el proceso de desarrollo. Es importante construir el primer AP1000, no importa dónde se construya, y la demanda del mercado de China lo coloca en la mejor posición".

Los recientes pedidos de reactores son parte del plan de China para recuperar cierta independencia energética. El programa nuclear del país estaba comenzando en 1986 cuando se produjo el desastre de Chernobyl, en Ucrania, lo que paralizó la industria nuclear en todo el mundo. Ahora, China se convierte en un mercado primario para los fabricantes de reactores.

MUY DISCIPLINADOS. "China será muy disciplinada en cuestiones de seguridad", dijo Andrew Brandler, máximo ejecutivo de CLP Holdings Ltd., la mayor empresa de energía de Hong Kong y un socio en la operación de los primeros reactores atómicos de China, en Daya Bay. "Su foco es muy claramente la seguridad. Reconocen que un incidente en cualquier parte hará retroceder décadas a la industria nuclear".

El país ya tiene once reactores nucleares de uso comercial en operación. La mayoría fueron construidos en asociaciones con el predecesor de Areva, Framatome SA; con la canadiense AECL y la rusa ZAO Atomstroyexport. También tienen tres reactores de diseño chino.

"El año pasado, en apenas un año, China incorporó a la red eléctrica cien gigagavatios en nuevas plantas de carbón, entonces usted puede creer que en 45 años, China necesitará y podrá construir trescientos gigavatios de energía nuclear", dijo Yang Q. Ruan, principal representante y director de programas técnicos en China para AECL de Canadá.

¿QUÉ QUEDA? China estará construyendo reactores nucleares en cualquier parte del mundo en quince o veinte años, dijo Simon Powell, director de investigación energética en CLSA, la rama de banca de inversión de Credit Agricole SA. Powell citó como ejemplo de la amenaza potencial de China lo que pasó en la industria automotriz. China superó el año pasado a Alemania como la tercera fabricante mundial de vehículos, después de Estados Unidos y Japón.

En la industria nuclear, las empresas chinas podrían reducir los precios más que los competidores extranjeros.

Funcionarios de Westinghouse ven más promesas que riesgos en China. Dicen que esperan ganar contratos para proveer ingeniería, servicios y combustible como consecuencia del acuerdo por el AP1000 sin importar quien construya futuros reactores en China.

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