HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELÍN
El Gráfico Nº 1 permite observar la recuperación del mercado laboral desde inicio del 2006, aunque en los dos últimos trimestres parece que se ha llegado a un momento donde las mejoras marginales son cada vez menores. La tasa de empleo proporciona una aproximación al concepto de demanda de trabajo por parte de las empresas. Por su parte, la tasa de actividad representa la magnitud de la oferta laboral. Las dos están expresadas como porcentaje de la población en edad de trabajar y en la medida que se acercan es que el desempleo en la economía se está reduciendo.
El análisis de las características de la demanda y de la oferta, así como la evolución de ambas permite arrojar luz sobre el desempleo y la capacidad de mejora. Esta variable socioeconómica es muy relevante y a pesar de que la economía uruguaya registra muy bajas tasas de natalidad y sigue viviendo un proceso migratorio por el cual se va del país gente en edad de trabajar, no se observa una mejora significativa. En la presente nota se concluye que a pesar de esto, la tendencia es la correcta y hay algunos avances en la calidad del desempleo por lo que todavía la economía está a tiempo de solucionar esta deuda pendiente.
DEMANDA. Alcanza con mirar los domingos el libro de los clasificados de El País para obtener una idea del momento en que se encuentra el mercado laboral. El índice Ceres de demanda laboral resume estadísticamente el impacto visual que se puede obtener del diario dominical. El valor estimado para septiembre se encuentra un 14% por encima del observado en el mismo mes del año anterior. Ha aumentado durante todo el 2007 aunque a tasas levemente decrecientes: 5,4% en el primer trimestre, 4,9% en el segundo y 3,9% en el tercero.
En este contexto, la tasa de empleo del tercer trimestre se ubicó en el 56,6% de la población en edad de trabajar para la totalidad del país. Si se observa la separación geográfica más general, la tasa de empleo es algo superior en Montevideo (58,0%) que en el interior (55,6%) pero en términos comparativos ha mostrado mayor dinamismo en el último año en las ciudades del interior del país de más de 5.000 habitantes.
Se trata de un empleo que ha mejorado algo en calidad al reducirse el porcentaje de personas empleadas con restricciones. Se observa en el año que termina en el tercer trimestre una caída en la proporción de personas que se consideran subocupadas del 13,0% al 12,3%. El proceso de formalización por su parte ha perdido fuerza en el 2007 luego de una destacada mejora en el 2005/06.
Del total de personas ocupadas interesa analizar el promedio de horas trabajadas por semana. Para ello se presenta en la parte derecha del Gráfico Nº 1 la estimación que realiza el INE a raíz de su encuesta y que ha observado una tendencia descendente desde 2006. En la actualidad las horas trabajadas por semana se ubican en 39,0, aproximadamente una hora por semana por debajo del nivel de comienzos del año pasado.
Si se combinan estas horas trabajadas por persona ocupada con la tasa de empleo y con el crecimiento de la población en edad de trabajar, se obtiene una idea del total de horas que se trabajaron en la economía. Es una variable explicativa de la incorporación de trabajo en el valor agregado o en el PIB. El índice de cantidad de horas trabajadas del tercer trimestre del 2007 se ubica un 2,4% por encima del observado en el mismo trimestre del año pasado. Sin embargo, es inferior al que se comprobara en el período enero-marzo, aunque en el mismo pueden haber jugado factores estacionales.
OFERTA. La tasa de actividad, tal como se comprueba en el Gráfico Nº 1, se ha estancado a lo largo del 2007 en un nivel alto (62,2%). Hay un crecimiento en relación al mismo trimestre del año anterior que se ubica en 1,4 puntos porcentuales. Este crecimiento se da principalmente en las mujeres, aunque en términos de tasas específicas son las que tienen más para avanzar, basta considerar que el 73,8% de los hombres en edad de trabajar se consideran activos mientras que con las mujeres ello ocurre solamente con el 52,1.
Otra evolución que llama la atención es que Montevideo se vuelve a separar del Interior. Tradicionalmente la tasa de actividad en la capital nacional fue superior a la observada en el resto del país. Esta diferencia se había ido reduciendo hasta situarse en 1 punto porcentual durante el 2006. Sin embargo durante este año se ha ido separando nuevamente hasta ubicarse en 2,3 puntos porcentuales en el tercer trimestre.
DESEMPLEO. El aumento de la cantidad de personas que desean trabajar radicadas en Montevideo y el mayor dinamismo en la creación de puestos de trabajo en el interior urbano para ciudades con más de 5.000 habitantes, hacen que el desempleo haya mejorado en el interior mucho más que en Montevideo. En la actualidad no hay grandes diferencias entre la tasa de desempleo en Montevideo (9,1%) que la del Interior (9,0%), mientras que un año atrás el porcentaje de desocupados en el Interior era aproximadamente un punto superior al observado en Montevideo (11,0% contra 10,2%).
Por lo tanto, tenemos un Interior del país que se ha mostrado más dinámico al crear puestos de trabajo y al reducir el desempleo. Según estadísticas presentadas por el INE esto no ocurrió en forma pareja por departamentos.
Para que el análisis resulte estadísticamente significativo se realiza para períodos de cuatro meses y en el comparativo entre los dos últimos años se observa que hay menos desempleo en Canelones, Rivera, Salto, Paysandú, Soriano y Treinta y Tres. En estos casos la mejora ocurre en forma conjunta con un mayor nivel de empleo. También mejora el desempleo en Río Negro pero en este caso ocurre en el contexto de reducción en la cantidad de personas ocupadas y por lo tanto con una reducción en la cantidad de población económicamente activa. Esto es coherente con el fin de las obras en la Planta de Celulosa.
Los departamentos donde el desempleo evolucionó negativamente fueron Durazno, Rocha, Cerro Largo, Flores y Florida. Llama la atención Cerro Largo puesto que allí el empleo cae en el último año y se trata de una zona fronteriza con Brasil, donde los precios relativos convenientes han dinamizado el comercio y la actividad económica.
CALIDAD. En el Gráfico Nº 2 se observa la evolución de la tasa de desempleo con una desagregación de tres categorías. En primer lugar y con mayor participación, las personas que están desocupadas y no han puestos restricciones de ningún tipo a ofrecimientos laborales. En segundo, las personas que no han aceptado trabajos por considerarlos no acordes a sus conocimientos o experiencia y finalmente una tercera categoría que engloba otras restricciones por las que no se aceptó algún ofrecimiento de trabajo como ser el horario, la calidad del lugar de trabajo, etc.
En la medida que la cantidad de personas desocupadas sin ningún tipo de restricción se reduce, se puede afirmar que el desempleo es de mejor calidad. Se entra a asemejar más al desempleo natural que existe simplemente porque el período de búsqueda del trabajo ideal lleva tiempo y en el ínterin la persona está desocupada. En comparación con el año pasado hay una mejora de calidad notoria, sin embargo en los últimos trimestres la tendencia ha perdido fuerza.
Algo similar ocurre cuando se observa la duración del desempleo. Esta variable se mide en semanas y la evolución desde el 2006 se presenta en la parte derecha del Gráfico Nº 2. También en este caso hay una mejora en la calidad del desempleo.
Todas las señales son positivas y van en el sentido correcto. Sin embargo, habrá que observar el trimestre que viene pues todo indica que, a pesar que la economía crece muy por encima de su potencial, el proceso de mejora se está agotando.