—¿En qué tipos de hogares se manifiestan los mayores grados de pobreza en Uruguay?
—En Uruguay la pobreza está muy ligada a la estructura de edades y se manifiesta en mayor medida en los hogares con presencia de niños, elemento que ha sido constatado en muchas investigaciones previas. La incidencia de la pobreza es más aguda cuanto más jóvenes son las personas, siendo la misma de un 50% en la franja etaria de cero a cinco años. Por tanto, hay una radicación fuerte de la pobreza en los hogares con niños. Esto contrasta con los hogares formados por ancianos, en los cuales sólo el 8% está ubicado por debajo de la línea de pobreza.
Si se observan las tasas de pobreza por tipos de hogares entre 1991 y 2001 sin hacer ninguna otra clase de control —como, por ejemplo, el nivel educativo de los padres— los más vulnerables son los que tienen niños, ya sean hogares nucleares, monoparentales, o extendidos. La Encuesta de Hogares del Instituto Nacional de Estadística del año 2001 muestra que la proporción de hogares bajo la línea de pobreza era del 35% en los hogares extendidos, del 26% en los hogares monoparentales y del 31% en los nucleares con hijos. En cambio, el nivel bajaba al 4% en las parejas sin hijos y al 1% en los hogares unipersonales.
En nuestra investigación no trabajamos con la pobreza de ingresos porque ella ha sido ya muy estudiada en Uruguay. Por tanto, se exploraron otras dimensiones. Un indicador fue el hacinamiento, definido como el número de personas dividido por el número total de habitaciones de la casa, salvo baño y cocina. El otro indicador de riqueza del hogar fue construido en base a los bienes que los hogares declaran que poseen (automóvil, electrodomésticos, activos, propiedad de la vivienda, etc.) y acceso a servicios.
—¿Cuál es el impacto del tipo de hogar sobre el bienestar económico de acuerdo con los dos indicadores utilizados en su estudio?
—Los factores principales del bienestar económico de los hogares están dados por las características de los adultos que los integran, especialmente por aquellas particularidades vinculadas con la posibilidad de generación de ingresos y de acceso a la vivienda. Estos atributos contribuyen a determinar el tipo de arreglo familiar en que las personas se inscriben.
Si bien el poder explicativo del tipo de hogar en las dimensiones del bienestar analizadas en nuestro estudio es escaso, la investigación puso de manifiesto que las distintas configuraciones de hogares (nucleares, extendidos, unipersonales, etc.) tienen diferentes desempeños. En particular, los hogares extendidos que albergan núcleos monoparentales son los que enfrentan una situación de privación mayor, tanto en términos de hacinamiento como de acceso a un conjunto amplio de bienes durables y servicios. Esta distinción se hizo en base a los datos de parentesco provenientes de la encuesta que realizó nuestro equipo pues permitió identificar diversos tipos de núcleos albergados en los hogares extendidos y también hogares reconstituidos.
—¿Por qué están en peores condiciones las familias monoparentales que viven en un hogar extendido?
—Las jefas de hogares monoparentales de menor nivel socioeconómico —ya que están conformados mayoritariamente en torno a una madre— enfrentan dificultades importantes para sostenerse a sí mismas y mantener a sus hijos una vez que se separaron de su pareja. Esta vulnerabilidad se liga al bajo nivel educativo, bajas tasas de participación laboral y escasez de transferencias por parte de padres no corresidentes. En consecuencia, es muy probable que las mujeres con hijos que enfrentan una ruptura de pareja tengan que retornar a la casa de sus padres o abuelos, por lo cual los hogares que las albergan constituyen hogares extendidos con presencia de núcleos monoparentales. En cambio, los hogares monoparentales nucleares, que son aquellos en los que las mujeres viven sólo con sus hijos, no se ven generalmente afectados por el hacinamiento porque la jefa del hogar suele tener un trabajo remunerado y presenta un nivel educativo más alto. Sin embargo, debe tenerse presente que dichos hogares sí experimentan un menor nivel de bienestar económico medido por el indicador de riqueza, debido probablemente a la pérdida de economías de escala y de los problemas de transferencias paternas a los hijos luego de la separación que se analizan en el trabajo de Marisa Bucheli.
—¿Cuál es la situación de los hogares biparentales, es decir con familias intactas, que forman parte de un hogar extendido?
—Una de las especifidades de las estructuras de hogares de América Latina en relación a los países desarrollados radica en la fuerte presencia de hogares extendidos. Si bien otros factores pueden estar operando, la conformación de dichos agrupamientos se ve alentada en la región porque los jóvenes tienen dificultades para el acceso independiente a una vivienda o porque tienen que incorporar adultos ancianos que no están en condiciones de mantener una estructura familiar separada. Mientras que en Estados Unidos y Gran Bretaña los hogares que están en peor situación económica son los monoparentales compuestos por una jefa de hogar y sus hijos, el nivel más bajo de bienestar material en Uruguay se encuentra en los hogares extendidos, tanto monoparentales como biparentales. Esto nos hace suponer que la relación entre cambio familiar y bienestar material no es tan directa ya que los hogares biparentales extendidos están en peor situación que los hogares monoparentales y biparentales nucleares —reconstituidos o no— pese a no haber sufrido una separación con los consiguientes problemas en las economías de escala y en las transferencias a los hijos.
—¿Qué nivel de bienestar económico tienen los hogares formados por parejas con hijos de otras uniones?
—Los hogares reconstituidos, que son hogares nucleares en donde hay hijos que no son comunes a la pareja, presentan una situación peor a la de los hogares nucleares que han permanecidos intactos. Sin embargo, su nivel económico es más alto que el que corresponde a los hogares monoparentales y biparentales extendidos debido a que es probable que haya más de un perceptor de ingresos en ese hogar.
FICHA TECNICA
Andrea Vigorito, uruguaya, obtuvo una maestría (Master of Science) en economía en The London School of Economics de la Universidad de Londres. Es investigadora en el equipo de empleo e ingresos del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República y también docente de dicha casa de estudios, donde dicta clases de Metodología de la Investigación.