The Economist
Vonage, Skype, Net2Phone, 8x8 no son aún marcas reconocidas mundialmente. Time Warner y Verizon en Estados Unidos, o BT en Gran Bretaña, en cambio, son marcas internacionalmente famosas. ¿Qué pasaría si todas estas firmas –una banda de novatos especializados, las compañías gigantes de cable y los titanes tradicionales de las telecomunicaciones– se enfrentaran en una batalla global para proveer la tecnología de comunicación que reemplazará a las más usada en la actualidad?
Eso es lo que está a punto de suceder. Según Global Advertising Strategies, una consultora de marketing, en los próximos seis meses se lanzará una "guerra de marcas", cuando una tecnología conocida como "protocolo de voz en Internet" (según su sigla en inglés VOIP, "Voice over internet protocol") avance y llegue hasta las masas. La consecuencia de esta movida, que en efecto dejará obsoletas a las redes telefónicas, será enorme.
BARATAS. VOIP es la tecnología que permite enviar conversaciones de voz –así como con imagen–como si fueran "paquetes" digitales a través de redes de datos tales como Internet. Las tradicionales llamadas de teléfono, en cambio, requieren circuitos especiales dedicados a conectar a quien llama con quien recibe el llamado. Pero el servicio VOIP se basa solamente en software y no en la infraestructura de una llamada de teléfono física. Esta es la razón por la cual todos están nerviosos.
En primer lugar, mientras que la telefonía tradicional se basa en la geografía, la distancia y el tiempo –explica Michael Powell, el regulador de telecomounicación de Estados Unidos– "VOIP destroza a los tres parámetros". En la mayoría de los casos no importa dónde está quien hace la llamada por Internet, cuán lejos está de la persona a quien llama o por cuánto tiempo hablará. Lo único que se necesita para una comunicación de este tipo es una conexión a Internet de banda ancha. Por ejemplo, muchas madres en Nueva Delhi tienen "teléfonos" Vonage con el código de área 650 (que corresponde a una zona de Estados Unidos), que les permiten hacer llamadas "locales" a sus hijos que trabajan en Silicon Valley y por mucho menos precio.
Los consumidores tienen tres grandes opciones a la hora de cambiarse al VOIP. La primera es quedarse con uno de los especialistas pioneros en estas tecnologías. En Estados Unidos el líder más claro en este campo es Vonage, una compañía basada en Nueva Jersey que fue fundada hace tres años y ya tiene 300.000 clientes. También está en esta categoría AT&T, lo que queda de una compañía que supo ser el "monstruo" de las telecomunicaciones norteamericanas pero que en el último año dejó de ofrecer servicios de telefonía básica para concentrarse en la tecnología de VOIP.
Pero también otros gigantes, como las compañías de cable Time Warner, Cablevision y Cox, están presionando con estos servicios. Su gran ventaja es que estas empresas ya cuentan con miles de clientes, que contrataron el sistema de cable o de acceso a Internet. Ahora intentan convencerlos de que necesitan un tercer servicio: VOIP. Todo es muy conveniente: recibirán una sola factura por los tres.
Al mismo tiempo, los dinosaurios de la voz –en Estados Unidos Verizon y Qwet y en Gran Bretaña BT y Korea Telecom– comenzaron a promocionar el sistema. La pregunta es, a esta altura, si los gigantes de las telecomunicaciones y del cable podrán destronar a las astutas empresas de tecnología que comenzaron con el VOIP. Muchos expertos prevén que las compañías más pequeñas, como Vonage, no podran ofrecer los "paquetes" de servicios que tienen las grandes empresas y terminarán desapareciendo. Pero los gigantes también tienen problemas.
Por ejemplo, las empresas de telecomunicaciones no tienen más remedio que ofrecer servicios de VOIP pero odian hacerlo, porque los márgenes de ganancias son infinítamente menores que la telefonía tradicional.
En el futuro todo puede pasar, pero ya existe un ganador: el telefóno por Internet.