Quince años pasaron desde que Gabriel Colla abrió Infocorp. Lo hizo gracias a US$ 12.000 de la venta de su auto. Hoy tiene 37 años y su firma vale fortunas
CARLOS TAPIA
Más que austero era el presupuesto con que contaba Gabriel Colla, en ese entonces de 22 años, para construir su ambicioso sueño: tan solo 12.000 dólares de la venta de un BMW 320 del ´85 y las seis computadoras de su socio. Quince años pasaron desde el principio de esta historia, que hasta ahora muestra un final más que feliz. Pues su empresa, Infocorp, hoy está valuada en millones de dólares. Creció un 20% en 2009 y un promedio de 40% anual desde 2002. Trabaja para 17 países de América Latina; tiene sucursales en Chile y Puerto Rico y pronto abrirá otra en México. Además, va camino a posicionarse en España. ¿Cómo fue que lo logró? Con trabajo y dedicación, seguro. Pero lo cierto es que todo comenzó de la mano de un casual encuentro.
"Estaba en un pasillo de un banco esperando para hacer un trabajo; yo en ese entonces realizaba instalaciones de computadoras. Me puse a conversar con un extranjero, primero sobre qué había para hacer en la noche montevideana, luego me comentó que era gerente de Microsoft y que estaba empezando las primeras averiguaciones para desarrollar el mercado argentino, uruguayo y paraguayo", cuenta Colla desde la llamada "sala de relax", en las oficinas de Infocorp, en un edificio de la Plaza Cagancha.
La habitación es en verdad acogedora. Frente a la enorme pecera y recostado en uno de los sillones, Colla asegura que si lo que el periodista busca es una historia interesante "este no es el lugar adecuado". Pero sus palabras no dicen lo mismo. Es que, con verborragia, cuenta su atípica vida como si se tratara de la más aburrida de las normalidades.
"A partir de esa conversación, esta persona de Microsoft y yo nos hicimos amigos-continúa-. Cada vez que él venía al país nos encontrábamos. Una vez fui a visitarlo a Argentina, que ya estaba desarrollando el modelo partners -socio de negocios-. Fue ahí que se me ocurrió pedirles una representación para Uruguay. En un principio no quisieron, luego, con el tiempo, se decidieron y me llamaron".
-¿Qué cambió desde aquel día?
-Todo. Cuando nació la empresa éramos dos, ahora Infocorp tiene 150 empleados. Antes yo tenía un colchón, una heladera y un microondas en la planta alta de las viejas oficinas, esa era mi casa. Luego que pasó el tiempo pudimos contratar una recepcionista, pero al principio éramos multitarea; servíamos el café, vendíamos, mandábamos decenas de faxes por día y dictábamos los cursos. Al principio dábamos capacitaciones de lo que eran los productos de Microsoft. Yo era profesor de Excel. Hoy soy el presidente de una empresa instalada en casi toda América Latina, dejé la gerencia para dedicarme a mi mujer y mi hijo. Vengo tres o cuatro veces por semana y el resto del tiempo es para ellos. Antes trabajaba 24 horas diarias los siete días de la semana.
-¿Cómo era la vida antes de que naciera Infocorp?
-De chico tuve la suerte de ser parte de una familia que tenía bazar, vendía artículos para el hogar. Con dos o tres años salía de la escuela e iba para ahí. Aprendí a vender y a atender a los clientes. Era el encargado de los juguetes (se ríe). Luego comenzamos a vender electrodomésticos y me convertí en un especialista en romperlos. Fue así que mis viejos me mandaron a estudiar electrónica a la Universidad ORT. Después trabajé en dos empresas de informática. Armaba computadoras y generadores de energía. Con lo que saqué del auto más las máquinas de mi ex socio, ex porque ya hace años que le compré su parte, abrí esta empresa. Mi familia era humilde, así que no pudieron ayudarme más allá de una garantía.
-¿Cómo evolucionó la empresa hasta lo que es ahora?
-A partir de los cursos, los clientes nos fueron demandando nuevos servicios. Nuestro trabajo siempre estuvo abocado, en un gran porcentaje, a los bancos. Entonces, por ejemplo, un gerente que tomaba un curso de Microsoft llegaba a su oficina y cuando quería llevar adelante lo que aprendía por distintos motivos no lo lograba. Fue así que Microsoft nos dio otra representación y abrimos un área de soporte técnico. En un momento, Internet empezó a presionar como algo que se venía. Los bancos empezaron a demandar personas que hicieran páginas web. Las empresas de software no creían mucho lo que pasaba con Internet, entonces nosotros decidimos tomar ese mercado. Y esa área comenzó a crecer más rápido que todas las otras. Pero luego vino la crisis. Algunos bancos dejaron de consumir y otros cerraron. Eso nos llevó a tener que salir al exterior. Primero logramos entrar en Puerto Rico. Desde ese momento el desarrollo de software fue nuestro principal foco. Eso lleva a que la empresa hoy en un 90% trabaje en software para el exterior, para instituciones financieras, bancos y multinacionales. En un 10% seguimos conservando el soporte local y la capacitación.
-La crisis entonces fue lo que los hizo crecer.
-¡Fue la gran oportunidad! Ahí nos dimos cuenta que el futuro estaba afuera. Y estábamos capacitados para salir a competir. Nuestra calidad y recursos humanos eran iguales o mejores al resto de las firmas de Latinoamérica.
-¿Cuál es el valor actual de Infocorp?
-Como las empresas uruguayas no cotizan en bolsa ese dato es muy subjetivo. Lo que puedo decir es que en la industria en la que nos movemos compañías como la nuestra están valuadas en una vez y media a dos de lo que venden. Infocorp este año lleva vendiendo unos 7 millones de dólares.
Paso al costado. Hace dos años Colla decidió dar un paso al costado en lo que es la gerencia de la empresa y mantener su cargo como presidente, lo que le exige menos horas de trabajo y por ende le da más tiempo para compartir con su familia. Sus amigos lo increpan: "¿37 años y ya estás retirado?". Él cree que hizo "lo correcto".
-¿Cuál fue el motivo que le llevó a dejar la gerencia de la empresa?
-Fue una unión de hitos que se fueron dando. Por un lado 15 años desarrollando un negocio es tiempo suficiente para hacer una evaluación, y darse cuenta que hubo un montón de logros, pero también muchos sacrificios. Empecé la empresa muy joven y tuve que saltearme muchas etapas, ni tiempo para salir a bailar tenía, siempre estaba vendiendo, dando cursos o liquidando sueldos. Luego me casé, tuve un hijo y tampoco le pude dedicar el tiempo que me hubiera gustado. Por lograr determinadas cosas en lo profesional, postergué muchas a nivel familiar. Por otro lado, soy consciente de que uno puede ser bueno para algunas cosas, pero también tiene limitaciones. Infocorp muchas veces se vio limitada por mi capacidad. Tuve la suerte de encontrar a Martín Naor, quien me sucede como gerente, y sé que él puede llevar la empresa un paso más arriba. Igual, aunque ahora es verdad que trabajo un poco menos, el nivel de intensidad es mayor.
-De todos modos, entre tanto trabajo, hubo tiempo para formar una familia.
-Sí, a mi mujer la conocí aquí en la empresa, haciendo lo que probablemente no se debe, que es enamorarme de la recepcionista. Como yo no podía renunciar porque sino desaparecía la empresa, lo hizo ella. Infocorp no es una firma familiar, ni siquiera puedo imaginar a mi hijo trabajando acá, entonces uno se tenía que ir.
-¿Queda aún algún sueño por cumplir?
-Diré que la mayoría fueron realizados y soy un agradecido. Con mi mujer tengo el proyecto más grande de mi vida y que me da las mayores satisfacciones, que es mi hijo de seis años. Lo que quiero es disfrutar de las cosas simples, de mi familia y mis amigos. No me imagino un futuro individualista, ellos tienen que estar en mis próximos pasos. Y con esto no digo que lo económico no me importe. Me gustan los autos, me gusta vivir bien; no tengo problemas con el dinero, pero no lo veo como una forma de vida si las demás cosas no están balanceadas. Y en muchos casos la familia es la prioridad, sin dudas, frente a cualquier ambición que una persona pueda tener.
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