MIGUEL BARDESIO Y GABRIELA VAZ
En Colonia, una decena de balnearios, cada uno con su perfil, prometen playas serenas y hospitalidad. Al otro lado, Laguna Merín es una opción dulce y barata.
Ala salida del agua, el pelo no endurece, ni la piel queda con la aspereza de la sal. Los niños pueden jugar sin peligro porque el oleaje es apenas una caricia y hay que entrar cientos de metros para no dar pie. Mientras, se puede tomar sol y también sombra porque estas playas reservan siempre alguna zona de árboles. Son los balnearios de agua dulce, un escape veraniego diferente y cuya oferta crece en Uruguay, aunque, fiel a sus características, de modo mucho más silencioso que en la costa oceánica.
En un país atravesado por cientos de ríos y arroyos, hacia cualquier punto cardinal se encontrará con uno de estos enclaves. En los extremos: Colonia ofrece una decena de balnearios sobre un Río de la Plata todavía sin el condimento de la sal ni el bullicio. En la otra punta, lo más al Este posible, la imponente Laguna Merín baña las costas de un pueblo en Cerro Largo que no está en los mapas pero recibe unos 15.000 turistas cada fin de semana de enero.
Por el centro: el Río Negro y sus afluentes garantizan la frescura de San Gregorio del Polanco, Palmar, Durazno y Flores. El litoral, con Las Cañas de abanderado, es más conocido, pero también Salto y Paysandú guardan secretos playeros para sobrellevar los 35 o 40 grados que suele levantar el sol en ese Norte.
En suma, más de 100.000 uruguayos y extranjeros eligen los mares dulces para el verano. ¿Cómo son estos enclaves? ¿Quiénes los eligen? ¿Por qué lo hacen? A continuación, un viaje por cada una de estas playas donde reina la tranquilidad y la vida vacaciona sin hacer mucha ola.
LAGUNA TRANQUILA. El domingo pasado se eligió a la Reina de la Laguna Merín entre 18 chicas de Melo, Río Branco, Yaguarón (Brasil), Vichadero (Rivera), Santa Clara de Olimar (Treinta y Tres) y Tacuarembó. Un desfile que básicamente representa los orígenes de los veraneantes del balneario Lago Merín -pese a que está en la Laguna, ese es su nombre-, en Cerro Largo: las 15.000 personas que miraban a la pasarela en la playa donde pasaban las candidatas.
Esteban Paiva, presidente de la Comisión de vecinos del balneario, estaba radiante con la convocatoria y con los cientos de chorizos y cervezas que vendían en un parador improvisado. Todo lo recaudado iba para la Comisión, que hace obras para los 540 pobladores estables. "Aquí ofrecemos tranquilidad, seguridad y una gran playa, con una entrada de sol increíble, porque es el punto más al Este del país", resume.
Lago Merín está a 421 kilómetros de Montevideo y a 20 de Río Branco y la brasileña Yaguarón, por lo que es un balneario internacional desde sus inicios, en 1937. De las 2.000 casas, el 60% de los propietarios son de Brasil y el resto de Melo o Río Branco, aunque de a poco llegan algunos montevideanos y argentinos. Un veraneante famoso: Omar Gutiérrez. Otro: Daniel Bianchi, conductor de canal 5.
Pero puede haber otros desconocidos para los montevideanos. En Yaguarón (Jaguarao) residen 40.000 personas y desde allí hasta la ciudad de Pelotas, viven 600.000 brasileños que tienen el balneario a pocos kilómetros y quiso la naturaleza que sólo del lado uruguayo de la Laguna haya arena. En Argentina, se conoce poco, aunque es un paraíso para el windsurf y kitesurf: 4.000 kilómetros cuadrados de agua para lanzarse a la fuerza del viento. Por eso, varios argentinos amantes de estos deportes lo han adoptado como su sitio.
El intendente arachán, Ambrosio Barreiro, estaba de jurado del certamen de belleza y mientras daba puntos por "simpatía", "elegancia" y "gracia" de las chicas, se hizo un rato para dar su visión. "Es un lugar notable, poco conocido, a pesar de nuestros esfuerzos por difundirlo. Como balneario interior, sin dudas, es el mejor del país: la playa está certificada, es llana, no hay pozos, de arena finísima. Un mar enorme, aquí se puede navegar y conectar con la Laguna de los Patos, en Brasil, y llegar casi hasta San Pablo. Invito a la gente a conocer. El que viene, se enamora".
Con una profundidad máxima de siete metros, la Laguna Merín es la segunda reserva de agua dulce del mundo. Desde la playa no se ve la orilla brasileña, como si fuera un océano dulce. Pese a ello, el balneario no figura en los mapas y está fuera de los circuitos turísticos del país. La lejanía podría explicarlo, pero Mary Rojas, del parador Alcalá, el más antiguo, opina: "Creo que el Estado, los gobiernos ven que esto es un balneario en medio de arroceras. Y prefieren las arroceras al turismo".
En efecto, la Laguna tiene costa sobre Cerro Largo, Treinta y Tres y Rocha, pero sólo en esta región arachana hay un balneario. El resto de sus orillas tienen un uso rural, para cultivos de arroz. Para conocer estas riveras, desde el balneario se puede contratar un paseo en barco o en avión. Se pesca, aunque ahora rige una veda. El pescado típico: tararira.
El balneario cuenta con camping, hostería, dos restaurantes, un feria de ropa, casas (90% alquiladas) y un hotel de buen nivel: 28 habitaciones, piscina climatizada y aire acondicionado. Todo por 590 pesos por persona. Se alquilan casas o cabañas desde 300 pesos, una buena cena ronda los 200 y un chivito, que allá tienen algo de baurú, se consigue por 45 pesos. Pasando raya, por 2.000 se puede pasar un fin de semana de bacán. Para compras, ir a los free shops de Río Branco, aunque habrá que hacerse de algún amigo brasileño -hay muchos y muchas- porque la venta a uruguayos está prohibida.
Había casino, pero cerró el año pasado y ahora, asegura Barreiro, abrirá uno en Río Branco, en el marco de un "gran hotel". Otro proyecto que esperan los pobladores es un puerto en la desembocadura del río Tacuarí, seis kilómetros al Sur. Eso atraería al turismo náutico, que hoy no tiene donde amarrar. "Empiezan ahora las obras", promete Barreiro.
Lago Merín tiene un aire rochense, aunque con más orden. De 30 manzanas y calles derechas, la misma Laguna hace respetar la franja costera: ahora está en bajante, pero cuando crece, avanza hasta cien metros. La mayoría de las casas tiene parabólica, en muchas no hay parrillero (sospechar de dueño brasileño), la venta de choclos en la playa es una tradición y no cuestión de moda, y el heladero anda en bicicleta y chifla. Por siete pesos, vende las barritas de crema.
Dicen, y el propio Barreiro suscribe, que el microclima ayuda a los enfermos respiratorios y muchos se afincan algún tiempo en la Laguna, con alto contenido de Yodo.
Sobre la una de la mañana, anunciaron a la Reina de la Laguna: Jazmín García, de Yaguarón, rubia, alta. Ganó 15.000 pesos y "el honor", según ella, de representar al balneario. Añadió que los uruguayos son más atractivos que sus compatriotas. Apuntar ese dato que es opinión generalizada y también que hoy hay otro evento: la Reina del Lago Merín.
Como primera princesa fue electa Fernanda Fabra, de Río Branco. Estaba feliz: "Me ofrecieron un trabajo de modelo en Yaguarón". Así es la vida en este balneario fronterizo y bilingüe: entre dos países, una Laguna que a esa hora reflejaba como en ningún otro sitio la luna llena del Este.
paz coloniense. "Si querés movimiento, andá a Santa Ana", había advertido a los periodistas una señora mientras tomaba sol en una playa desierta cercana a Nueva Palmira, al Oeste de Colonia. Esa es la zona tranquila, explicó. Es la costa opuesta, bañada por el Río de la Plata, la que se lleva el mote del "agite" coloniense. Sin embargo, al llegar al balneario propuesto, se entiende que "movimiento" puede tener muchas acepciones.
El camino a Santa Ana se abre en el kilómetro 155 de la ruta 1. Una vez allí, lo último que podría apreciar alguien que llegue del Este uruguayo es que algo se mueva. Y ese es, precisamente, el mayor atractivo del lugar, al menos entre semana. "Dormí todo el día y después ¡toda la noche! Yo nunca duermo tanto", le comenta una muchacha a otra mientras bajan a la enorme playa que costea la localidad, donde unas 40 personas se dispersan entre arena y río. El agua es un plato.
En tierra firme, la geografía recuerda a los balnearios de la Costa de Oro canaria, sobre todo por las calles empedradas y los pinos (todos los balnearios de la costa Este coloniense son similares), aunque hay más diversidad de árboles, orgullo de los locales.
La hospitalidad, tarjeta de presentación en el interior del país, también es moneda corriente en Santa Ana. Hasta Luis Landriscina, local por adopción, lo corrobora. El famoso humorista argentino, acostumbrado a las luces y el bullicio porteño, se encuentra en su casa coloniense como pez en el agua. Con la simpatía que lo caracteriza, interrumpe sus tareas culinarias y abre la puerta de la enorme casona de piedra gentil y despreocupado para charlar un poco y mostrar su taller y su huerta. La hermosura del lugar lo compró ya hace un buen tiempo y se quedará a vivir allí en forma permanente este año, confiesa. El reducto perfecto, a solo dos horas de Buenos Aires. Quizá por eso, no es para nada raro ver chapas argentinas en la vuelta.
En los primeros días de enero, la comuna coloniense registró un 100% de ocupación en los hoteles de Santa Ana, aunque el principal hospedaje son las casas de alquiler.
También lo son en los demás balnearios de la zona. Unos 30 kilómetros más al Este, el mapa muestra un grupete de nombres prometedores: Blancarena, Britópolis, Fomento y Los Pinos. La misma geografía y tranquilidad, a poco más de una hora de Montevideo.
Al igual que en Santa Ana, la calma que signa cada día se interrumpe el fin de semana. Entonces llega el "movimiento". Es que allí tienen sus casas de veraneo muchos colonienses; se calcula que unas 3.000 personas bajan a la costa de cada balneario de viernes a domingo.
Cada uno tiene su personalidad. Fomento es la zona joven por excelencia. Un enorme boliche a su entrada lo confirma. En Los Pinos la movida es más diurna, en tanto que Britópolis, al carecer de costanera es menos elegido para las caminatas de la tarde. Blancarena, por su parte, se lleva el sello de "familiero". Su camping, que debió ampliar su capacidad este verano, recibe unas 80 personas por día. Y eso que es parte de la Colonia escondida.
Los atardeceres en Paysandú
Cuentan que hasta fueron elogiados por Carlos Gardel. Son los atardeceres sobre el río Uruguay en Paysandú, un espectáculo que en verano se torna el más taquillero del departamento. Es que miles de sanduceros y -con menor frecuencia que la deseada por prestadores de servicios y autoridades-algunos turistas, acuden diariamente a estas playas, que se transforman en lugar de reunión y alivio de las temperaturas, que por estos lares va de 35 a 40ºC.
De Sur a Norte, la cadena de playas nace en el Club Remeros y continúa en la Park. Un poco más al Norte, el Balneario Municipal, con sus zonas A y B se extiende hacia la Playa Nueva y ya pasando el puente internacional General Artigas, la Santa María.
El Balneario Municipal, o "la playa", como lo llaman los sanduceros, es el más concurrido extenso y cuenta con mayor infraestructura y servicios. Las actividades culturales y deportivas del departamento se concentran en las playas durante el verano. (Sandra Kanovich)
Las perlas de Río Negro
Las Cañas parece haber superado definitivamente el trauma ocasionado por el piquete. Es cierto que ya no vienen tantos argentinos, pero sí muchos uruguayos. Los fines de semana la población flotante supera las 10.000 personas.
Para el intendente Omar Lafluf, no existen secretos. "Se debe a la fuerte promoción turística que se realizó durante todo el año". Hoy, el balneario se presenta renovado, más cuidado y con todos los servicios funcionando a pleno. "A esta altura tenemos mayores ingresos que en la totalidad de la temporada anterior" dice el director de Turismo de la comuna, Marcelo Linale.
Para esta temporada, varias novedades: se estableció un sistema de control e identificación, de manera de incrementar la seguridad y salir a vender este factor como un importante valor agregado. A la vez, lanzaron un llamado para climatizar las aguas de las piscinas municipales y armaron una grilla de eventos. Ahora, por ejemplo, Intendencia y privados trabajan en el diseño de un festival de rock denominado "Febrero Cursi". Será los días 7 y 8 de ese mes.
Pero el Río Negro turístico no se agota en Las Cañas. Nuevo Berlín, 45 kilómetros al Norte de Fray Bentos, es un lugar apacible, donde destacan las bondades de la naturaleza y la cordialidad de la gente. Los amantes del turismo de aventura, pueden partir embarcados desde la pequeña localidad de 3.000 habitantes y navegar serpenteando sobre un conjunto de islas argentinas y uruguayas.
En Puerto Viejo, a 5 kilómetros de San Javier, se puede apreciar el monte indígena y forma parte del Parque Nacional de Esteros de Farrapos: varios europeos llegan para avistar aves. Pero Puerto Viejo tiene otro valor agregado de significativa importancia: la cultura rusa, que se asentó en la zona desde 1917. Probar Shaslik, Vareniky y Piroj, es toda una experiencia que puede acompañarse con el Kvuas, un exquisito vino de miel. El 2 de febrero, San Javier celebra su día. (Daniel Rojas)
Las cifras
15.000 Población de fin de semana en el balneario Lago Merín. Entre semana baja a la mitad. En invierno: 540 pobladores estables.
3.000 Cantidad de visitantes que llega cada fin de semana a los balnearios de la costa Este de Colonia, según la Intendencia.
10.000 Población flotante de Las Cañas (Río Negro) que ha repuesto con uruguayos una baja de argentinos por el corte del puente.