MARÍA INÉS LORENZO
María Laura (16) aún no debutó sexualmente pero tiene claro que lo hará antes de casarse, por lo importante que resulta esa experiencia previa para una pareja. Para sus amigas, Sofía (16) y Mariela (17), ya no existe que alguien llegue virgen al altar. "Esas son normas impuestas en otros tiempos", coinciden y piden que no se mencionen sus apellidos.
A los jóvenes no les preocupa llegar o no vírgenes al matrimonio, sino cuándo y cómo será su primera relación sexual. Si en algún momento se lo plantean es más por la angustia que puedan sentir sus padres, que por inquietud propia, señala Patricia Vanrell, profesora de biología y docente de Educación Sexual de tercer año de liceo del colegio Los Maristas. "Así lo viven tanto chicos como chicas. La gran diferencia que se observa hoy es que ellas ya no tienen drama de tener sexo con una pareja que no vaya a ser para toda la vida", agrega.
Los números hablan a las claras. Un reciente estudio realizado por Iniciativa Latinoamericana, Organización No Gubernamental (ONG) que investiga y trabaja con temas vinculados a la sexualidad y género de adolescentes de todo el país, revela que la edad promedio de inicio de relaciones sexuales en los sectores sociales medio bajo es de 14 años (14,6 para la joven y 13,8 para el varón), mientras que en los estratos medio alto es de 15 (15,7 en mujeres y 14,8 en hombres).
De la investigación se desprende otra realidad: la edad de inicio sexual entre ambos géneros y niveles socioeconómicos se ha emparejado. "Hace cinco años, las jóvenes solían tener su primer encuentro íntimo a los 17 o 18 años", señala la psicóloga y sexóloga de Iniciativa Latinoamericana, Laura Morgade.
Los adolescentes no valoran la virginidad y no aceptan normas de afuera; pretenden tener un conciencia autónoma y decidir su propia vida, según indica el hermano Marista José Luis Urrutia. "Que los jóvenes no le den tanta trascendencia a la virginidad se debe a la tremenda banalización y erotización del cuerpo promovidas por una sociedad en donde tener relaciones sexuales es casi lo mismo que tomar un vaso de agua", asegura el sacerdote.
Cuestionamiento. El hecho de que histórica y religiosamente el hombre haya tenido luz verde y la mujer luz roja a la hora de iniciarse en el sexo, aún tiene sus vestigios. Las adolescentes se cuestionan cada vez más el porqué la mujer no puede tener sexo antes de casarse y el hombre sí. "Está vigente el razonamiento de que si ellos lo hacen porqué una no, cosa que me parece fabulosa. O esperan los dos, o ninguno", indica la ginecóloga María Lourdes González Bernardi. "También, se observa que las jóvenes no valoran la virginidad en sí, pero les preocupa, por ejemplo, el hecho de que se les rompa el himen, les duela o sangre", agrega la experta.
Desde Iniciativa Latinoamericana, Laura Morgade apunta: "Es en el sentido anatómico que la virginidad está más vigente entre las mujeres. Muchas, para conservarla, recurren a prácticas sexuales orales o anales".
Si bien las personas viven en democracia, cada una es cien por ciento libre sólo desde el punto de vista sexual, opina el sexólogo Gastón Boero.
"Por eso, una chica no es una cualquiera por acostarse con varios hombres antes de casarse, siempre que esos encuentros sean de acuerdo mutuo y se esté informada sobre sus consecuencias. Ella tiene los mismos derechos que los varones en ejercer su sexualidad".
PRUEBA DE AMOR. La virginidad hasta el matrimonio no tiene marketing pero sí muchos adeptos, señala según su experiencia la licenciada en Ciencias Familiares, Ana María Abel.
No es un tema obsoleto, incluso en lo que la licenciada llama "virginidad secundaria", aquella en la que ambos miembros de una pareja consolidada ya tuvieron relaciones sexuales con otras personas antes de conocerse, pero deciden abstenerse de esa práctica hasta el casamiento.
"Se piden respeto. Y el acto sexual no es sólo entrega del cuerpo sino de sus afectos. Generalmente ello se ve en los jóvenes de entre 20 y 30 años, quienes tienen una visión integradora de la sexualidad. Le dan valor como riqueza personal porque supone también autonomía y control. Llegar tanto virgen como virgen secundario al matrimonio tiene la ventaja de que la pareja va madurando junta, no sólo sobre el acto sexual en sí sino también en lo emocional y racional. A los novios les da mayor seguridad porque se dan cuenta que la relación sexual no es el único manifiesto de amor", asegura Abel.
Aguardar hasta después del altar para consolidar sexualmente la pareja no tiene relación alguna con el futuro de ésta, agrega la licenciada. "La única desventaja, quizás, sea el susto de la primera noche, el no saber cómo actuar".
Para la docente en Educación Sexual, Patricia Vanrell, "cada experiencia es única y por tanto no hay garantía alguna de que el matrimonio dure o fracase, se llegue o no virgen al altar".
El Dato
85% De los jóvenes declararon haber utilizado algún método anticonceptivo, según estudio de Iniciativa Latinoamericana.
El dato
Adolescentes se cuidan e informan
Según la investigación realizada por Iniciativa Latinoamericana, entre el 80 y 85% de los jóvenes, hombres y mujeres, declararon haber utilizado algún método anticonceptivo, en su mayoría preservativo, seguido minoritariamente por pastillas o por el coito interrumpido.
Según el mismo estudio, la mayoría de los jóvenes se informa sobre la sexualidad en el seno de la familia (casi 7 de cada 10), seguido de los amigos, medios de comunicación, profesores y profesionales.
Un estudio entre 500 jóvenes, realizado por la ginecóloga María Lourdes González Bernardi, indica que los jóvenes inician sus relaciones sexuales más tempranamente, muchas veces influidos por el alcohol, las drogas, las ganas de experimentar y las presiones sociales.
Respecto a los valores que los entrevistados les dan actualmente a las relaciones sexuales, las mujeres anteponen más los sentimientos y el amor, mientras que los varones privilegian el placer y la satisfacción. El 66% de los adolescentes, hombres y mujeres, de niveles socioeconómicos de menores ingresos, opina que los 15 años es la "edad normal" de inicio de la actividad sexual.
Un 48% de los padres aceptan el ejercicio de la sexualidad como obtención de placer con eventuales consecuencias negativas como el embarazo y/o las enfermedades de transmisión sexual. Un 52% hace especial énfasis en una sexualidad trascendente, reflexiva y comprometida, enmarcada en un proyecto de vida personal y familiar a largo plazo.
Educar para evitar los arrebatos
La sociedad aún tiene fuertes arraigos patriarcales con estereotipos de géneros muy marcados, y por lo tanto sigue siendo exclusivo el hecho de que la mujer llegue virgen no tanto al casamiento, pero sí al primer amor, explica la psicóloga y sexóloga Laura Morgade.
Un estudio (en base a una muestra de 500 jóvenes de todo el país, entre 13 y 20 años, de niveles socioeconómicos medio y alto) realizado por la ginecóloga María Lourdes González Bernardi, arroja que el 90% de las jóvenes se inician sexualmente con su primer novio formal, mientras que los hombres con un prostituta o amiga. Asimismo, el 80% de las chicas lo hace para darle una prueba de amor a su chico. Otra realidad que se desprende de la investigación y que preocupa a los expertos es que el 70% de las mujeres que tuvieron una relación sexual antes de los 16 años manifestaron que hubiese sido mejor esperar un tiempo, debido a que fue fruto de un arrebato de momento. "Es fundamental recibir educación sexual en los colegios, para que las relaciones íntimas se den en contextos de compromiso y responsabilidad. Generalmente a ningún padre, o a muy pocos, les importa que sus hijos tengan una relación placentera. Suelen hacer mayor hincapié en que se cuiden para no quedar embarazadas, o para no contraer enfermedades, cuando lo que importa es que los jóvenes tomen conciencia sobre su cuerpo y sus sentimientos", apunta la profesora Vanrell.