El amor es pura ciencia

| ¿Quién es el mejor candidato? Se ofrecen algoritmos y tests genéticos para dar con la media naranja. En EE.UU. la técnica matemática genera 120 bodas por día.

THE NEW YORK TIMES

Dos estudiantes de la Universidad de California del Sur acababan de conocerse durante un experimento para saber si tenían "química". Él le preguntó a ella qué estudiaba.

-Español y sociología.

-Qué interesante. Yo también estudiaba sociología. ¿Cuáles son tus planes?

-Mis pasiones siempre fueron el español, el lenguaje y la escritura. Me encanta viajar y conocer nuevos lugares y culturas.

Mientras observaba esta conversación en la pantalla del televisor, el psicólogo Gian Gonzaga pensó que esta pareja tenía posibilidades. Los dos "candidatos" sonreían y se miraban al unísono y la mujer se pasaba la mano por el pelo y humedecía sus labios, signos positivos de la química interpersonal que serían debidamente registrados en este experimento en los nuevos laboratorios eHarmony Labs. Comparando estos resultados con las respuestas que la pareja había dado a cientos de otras preguntas, los investigadores tenían la esperanza de acercarse a un nuevo y muy lucrativo descubrimiento: la fórmula "científica" para encontrar la pareja perfecta.

Hubo un tiempo en que la elección del compañero/a era algo demasiado importante como para ser confiado a las personas que estaban bajo la influencia de hormonas flamígeras. Sus padres, a veces asistidos por astrólogos y casamenteros, supervisaban el cortejo hasta que las costumbres cambiaron en Occidente por lo que se llamó la revolución de Romeo y Julieta. Adultos, dejen a los chicos solos.

Pero ahora, algunos científicos sociales han redescubierto la supervisión de los adultos, siempre y cuando tengan doctorados y vastas cantidades de datos psicométricos. La industria de la búsqueda de pareja on line vive un verdadero boom mientras grupos científicos rivales ponen a prueba sus algoritmos para encontrar el verdadero amor.

El equipo que lleva la delantera es, precisamente, el de eHarmony, la compañía que hace ocho años fue pionera en negarse a que sus usuarios de Internet buscaran citas por sí solos. Ellos les piden que contesten 258 preguntas de un test de personalidad y luego eligen a los enamorados potenciales.

Basada en una encuesta nacional que se realizó a su pedido, la compañía estima que este sistema fue responsable de alrededor del 2% de los matrimonios de los Estados Unidos del último año, alrededor de 120 bodas por día.

Otra compañía, Perfectmatch.com, está utilizando un algoritmo diseñado por Pepper Schwartz, sociólogo de la Universidad de Washington, en Seattle. Y Chemistry.com emplea la fórmula de Helen E. Fisher, una antropóloga que estudió la química neuronal de las personas enamoradas.

Mientras los casamenteros compiten por clientes y critican las metodologías de sus competidores, la batalla ha intrigado a científicos que estudian el juego amoroso. Por un lado, son escépticos, porque los algoritmos y los resultados no fueron publicados en revistas con referato. Pero también se dan cuenta de que estas compañías les dan una notable oportunidad de reunir enormes cantidades de datos y de probar sus teorías. EHarmony asegura que hasta el momento más de 19 millones de personas han llenado su cuestionario.

MATEMÁTICA PURA. El algoritmo de eHarmony lo desarrolló hace diez años el psicólogo Galen Buckwalter, que había sido profesor en la Universidad de California del Sur. A partir de evidencia de que las similitudes de personalidad predicen la felicidad en una relación, Buckwalter les hizo cientos de preguntas sobre personalidad a 5.000 parejas casadas y relacionó las respuestas con la felicidad marital de los participantes medida con un instrumento llamado "escala de ajuste diádico".

El resultado fue un algoritmo que debería hacer coincidir a las personas en 29 "rasgos fundamentales", como el estilo social o el temperamento emocional, y "atributos vitales", como las habilidades para relacionarse con los demás.

"No estamos buscando clones, pero nuestros modelos hacen hincapié en las similitudes de la personalidad y en los valores -explicó el doctor Buckwalter-. Es muy frecuente que las diferencias resulten atractivas al principio de una relación, pero después de dos años pierden todo interés. A las personas tipo A hay que juntarlas con personas similares. Es mucho más fácil relacionarse cuando no hay que negociar todas esas diferencias".

Pero ¿funciona realmente este método? En teoría, y con la ayuda de millones de clientes que pagan hasta 60 dólares por mes, eHarmony posee los datos y los recursos para realizar una investigación de primer nivel. Cuenta con un comité asesor formado por científicos sociales reconocidos y un nuevo laboratorio con investigadores tales como el doctor Gonzaga. Pero hasta ahora, la empresa no ha producido demasiada evidencia científica de que su método funciona y se limita a publicitar resultados sin detalles del proceso.

Buckwalter afirma que publicará trabajos en revistas científicas pero no los detalles del algoritmo. Mantener este secreto puede ser un movimiento comercial inteligente, pero hace de eHarmony motivo de las críticas científicas, sin mencionar las de sus competidores.

Genética de la cita

Scientific Match.com es una empresa estadounidense que ofrece formar parejas a partir de la "compatibilidad genética". El interesado envía por correo una muestra de saliva que, según la firma, es analizada con especial atención a los genes del olor corporal. Esa sería la clave para la atracción sexual. Una vez definido el perfil, la empresa envía una contraseña para ver en la web la lista de candidatos con los que tendría "química". El servicio de por vida cuesta 995 dólares. Y promete ser infalible: "Cuando se elige a alguien por la química hay menos chances de infidelidad, las mujeres tienen mejores orgasmos, las parejas son más fértiles y los hijos más saludable", se publicita en la web.

Una camino más ortodoxo, pero también nuevo es el blog-reality. Con la extensión de la blogosfera, ha aparecido esta modalidad de abrir uno exclusivamente para buscar pareja. La argentina Lucía, por ejemplo, abrió un blog con el objetivo de encontrar una pareja para llevar al casamiento de su hermana, en agosto. "Quedan 137 días para encontrar a un novio normal", dice el contador de su página personal. Allí, ella relata paso a paso su búsqueda y reconoce que le llueven ofertas, pero ninguna de su tipo. Y recomienda su método para el resto de las solteras: "En Internet, vos buscás en pantuflas y comiendo pizza y recién si el candidato vale la pena, vas a la peluquería", relató al diario argentino Clarín.

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