G.V.
Iniciar una relación de pareja no es sólo para los jóvenes; el amor puede llegar también en la última etapa de la vida. Las prioridades cambian, dicen especialistas, pero hay muchos mitos. El sexo sigue importando.
Hace tres semanas, el hecho recorrió buena parte del globo: dos ancianos que viven en el hospital Piñeyro del Campo contrajeron matrimonio. Los múltiples medios que recogieron la noticia, incluidos varios sitios web internacionales, no titularon haciendo referencia a la inusual boda entre dos internos que se conocieron en una casa de salud y allí llevarán su vida de casados. Lo realmente sorpresivo era el dato de la edad de los novios. "¿Cuánto tiene él? ¿82? Mirá... ¿Ella cumple 77 hoy? ¿Y están bien de salud?", eran algunos de los comentarios que despertaba el trascendido matrimonio, el lunes 2 de junio.
Las exclamaciones no demostraban más que el asombro ante un fenómeno al que no estamos acostumbrados: que la vida continúa en plena actividad aún pasados los 70, tanto así que hasta hay lugar para iniciar una relación de pareja.
¿Pero es realmente amor o es sólo búsqueda de compañía? ¿El sexo también importa a esa edad? ¿Encontrar una pareja puede reportar beneficios para la salud? ¿Qué impulsa a alguien a casarse ya en el último tramo de su vida?
ENAMORARSE ES SALUD. Blanca Luraghi conoció a su flamante marido, Dorimel Méndez, hace poco más de cuatro años, en un club de abuelos del complejo de viviendas de Euskal Erría 70. "Ahí se hacen reuniones, se festejan cumpleaños y todos los 12 de octubre celebramos el aniversario del club. Siempre va gente del barrio. Él apareció un día como invitado especial de otros abuelos, porque en realidad es de Aguas Dulces", cuenta Blanca, de 72 años.
No todas son casualidades. Dorimel había llegado hasta allí con el objetivo de conocer a una señora que en los últimos tiempos se había dedicado a cuidar enfermos y podría colaborar con él, dado que por aquel entonces tenía algunos achaques de salud. Esa señora no era otra que Blanca. "Y parece que gustó de mí", completa ella con voz alegre. "Luego de ese día nos empezamos a llamar por teléfono, hasta que se vino para Montevideo, a la casa de los parientes que tenía acá, nos encontramos y ahí surgió lo de estar en pareja". Tanto Blanca como Dorimel eran viudos al momento de conocerse; ella de un matrimonio de 42 años y él de uno de 23. Las perspectivas de volver a casarse eran casi inexistentes. "Mi esposo falleció por enfermedad y quedé sola. Ya llevaba ocho años de viuda. Nunca pensé en volver a estar en pareja. Ya tengo mis hijos, mis nietos. En eso el club de abuelos me ayudó muchísimo. Salí adelante con amigas, compañeras. Pero mi vida era de mi casa al club, cuidar a mis nietos, y nada más", relata Blanca.
Pero todo cambió, y tan velozmente como nadie se lo esperaba. Al poco tiempo de conocerse, ambos ya estaban viviendo juntos. Y este mes, decidieron celebrar ese tiempo de amor y compañía de la manera más tradicional: casamiento. El día elegido fue el martes 10, el mismo en el que Dorimel cumplió 80 años.
"Yo lo veo como un compañero. Él estaba muy solo, yo también...", intenta explicar Blanca. ¿Y el amor, es posible? "Uno se enamora, lógico. Él es muy buena persona, compartimos los gustos, somos alegres, nos gustan los bailes, somos muy compañeros. Mi familia está muy contenta. Yo nunca pensé en formar pareja de vuelta y ahora nos sentimos mucho mejor", afirma la flamante esposa.
Después de todo, el amor hace bien a la salud. Los especialistas coinciden en que la ecuación es muy simple: cuanto uno mejor se siente anímicamente, mejor preparado estará para afrontar posibles males, y más dispuesto a cuidarse también.
Tal como indica el geriatra gerontólogo Fernando Botta, "la salud es el bienestar biológico, psicológico y social. El ser humano es un ser social y eso incluye estar en pareja, en compañía. El amor es uno de los sentimientos básicos, de protección".
Siempre que la relación sea armoniosa, reportará beneficios hasta en aspectos físicos. "Existe evidencia científica de que las personas que viven en pareja viven más años que quienes están solos. Por un lado, juegan factores psicológicos, pero por otro hay una persona que los está controlando. Tampoco es que haya más obligación de ir al médico, pero es frecuente que consulten aún aquellos que tengan un síntoma menor porque su pareja los estimula a hacerlo. (Cuando aparece un síntoma) la gente suele esperar a ver si se le pasa, y cuando se está en pareja ese lapso de espera es mucho más corto", explica Botta.
"YA NO ESTAMOS PARA NOVIO". Todavía no pasaron dos años desde que Nilza Noble se internó en el centro geriátrico Piñeyro del Campo por propia voluntad. Su hija se fue a vivir con el esposo y la niña de ambos a España y la "dejó" en una casa de salud en Garzón. "Estaba bien, pero no me gustaba el trato que le daban a los viejitos y me encontré muy sola. Así que dije `me voy al Piñeyro y que sea lo que Dios quiera`, y me aceptaron. Ahora no tengo palabras de agradecimiento para ellos. Son mi familia", narra la ya famosa novia.
Muy poco tiempo después de su ingreso, los médicos le permitieron a Nilza salir a la calle, algo que ella aprovechaba para hacer mandados también para los demás compañeros, entre los que se encontraba Alfredo Maciel, quien residía en el centro geriátrico desde hacía un lustro. "Me trasladaron aquí desde el hospital Maciel. Llegué enfermo, ciego, me daban de comer en la boca, no caminaba. Estaba más para pasar al otro mundo que para seguir viviendo", relata sin perder la sonrisa. "Felizmente, las enfermeras fueron excelentes. Me aguantaron, me hicieron revivir".
De tal manera, que cuando Nilza llegó al Piñeyro, Alfredo ya estaba mucho mejor de salud y formaba parte de aquel grupo de "abuelitos" -como ellos mismos se autodenominan- que le pedía algunos mandados. "Una de esas veces él me dijo `vamos a tutearnos`. Pero a mí me cuesta mucho, así que él lo hacía conmigo y yo no con él. Un día me di cuenta que él había querido decirme algo y no se animó. Con el tiempo empezamos a hablar, me sentaba a su lado y así comenzó todo, hace siete meses", dice ella sobre el tímido inicio de una relación que tomó tal impulso que terminó en casamiento muy rápidamente. "Desde el primer momento yo le insinué de casarnos. No estamos para agarrarnos de la mano y ser novios. Vamos a realizar lo nuestro en serio", sentencia Alfredo, horas antes del enlace. "Creo que si le hacían caso a él, nos casábamos al otro día", se ríe ella.
Que hoy en día un abuelo o abuela llegue a casa y presente al nuevo novio está siendo cada vez más frecuente, asegura el terapeuta de parejas Álvaro Alcuri. "Antes el acceso a una nueva pareja, luego de enviudar de una relación de muchos años por ejemplo, era mal visto, todo estaba rodeado de prohibiciones y trabas. Hoy se considera sano que el adulto tenga una vida privada, sexual, una pareja. Eso ha redimensionado esa supuesta tercera edad".
A diferencia de Nilza, que es divorciada, Alfredo no tiene hijos ni un matrimonio anterior. Por el contrario, la chapa de soltería lo acompañó toda su vida. Así es que la etapa comenzada es absolutamente inédita en su historia, y tal es entonces su entusiasmo por iniciarla cuanto antes.
¿Para qué esperar?
El sexo es saludable en todas las franjas etarias
La pregunta suele cruzar por la mente cuando se conoce a dos ancianos que han formado pareja recientemente, pero son pocos los que se animan a hablar del tema: ¿tendrán sexo?
Para la sexóloga Carolina Villalba, el creer que un adulto mayor sólo necesita cariño y compañía, y prescinde sin problemas de las relaciones sexuales, es uno de los tantos mitos que hay en torno a la sexualidad en estos tramos etarios. Lo peor es que se trata de creencias extendidas y arraigadas, porque muchos están convencidos de eso.
Pero, repite la profesional, no es más que un mito. "Siempre teniendo en cuenta que una persona mayor puede tener más problemas de salud por razones obvias, es muy sano mantener relaciones sexuales. Alarga la vida unos diez años, y no lo digo yo; está comprobado".
Es común pensar que, para un anciano, el sexo no sólo no lo hará sentir mejor, sino que puede ser perjudicial. "No es así, para nada. Ni siquiera cuando el hombre tiene un problema de próstata, algo que se dice mucho. El sexo es saludable, siempre que se trate de una persona sana", asegura Villalba.
En ocasiones, quienes se manifiestan en contra de esa conducta son los propios parientes del anciano, que parecen querer confinarlo a una vida pasiva y sin emociones de ningún tipo. "Muchas veces se oponen los hijos o nietos. Yo tengo un paciente de 77 años que tiene una novia y no se anima a contarlo. Lo vive escondido, como un adolescente, porque tiene miedo de lo que puede pensar el hijo si se entera", señala la sexóloga.
Sin embargo, la sexualidad en la tercera edad es deseable y frecuente. El año pasado incluso así lo demostró una investigación estadounidense, publicada en The New England Journal of Medicine, cuando tres de cada cuatro adultos de entre 57 y 64 años afirmó ser activo sexualmente, de la misma manera que la mitad de los consultados entre 65 y 74 años y hasta el 26% de quienes tenían entre 75 y 85.
Si bien ese último grupo fue el que mostró menor actividad, el 50% de los que afirmaron seguir manteniendo relaciones sexuales en esa franja etaria, aseguró hacerlo con una frecuencia de dos a tres veces al mes.
"A esa edad, quizá cambia un poco la manera de expresar el amor. No pasa tanto por la genitalidad, aunque sí pasa. Es falsa la idea de que no existe el sexo. Sólo es distinto al de la gente joven", opina el geriatra gerontólogo Fernando Botta.
En tanto, la sexóloga Villalba recuerda que el sexo es para vivirlo plenamente "y sólo muere con la muerte de uno".
Las cifras
13% Porcentaje de la población uruguaya que tiene más de 65 años, según el INE. Es decir, casi medio millón de habitantes.
30% Porcentaje de la población de ancianos que vive con su pareja. El 20% vive solo y el 50% con familiares o en casas de salud.
80 Expectativa de vida para las mujeres uruguayas; para los hombres baja a 73 años. En el 2020, subirá a 75 y 82, estiman.
¿Cómo cambia el amor en la última etapa de la vida?
Andrés Flores Colombino
SEXÓLOGO
"Tengo 37 años de casado. El poder estar más tiempo y atender a mis pacientes en casa me llevó a compartir más y volver a viajar juntos, cosa que hacíamos cuando jóvenes. El tiempo es el mejor afrodisíaco. El vínculo es más fuerte. La juventud nos alejó más que la adultez, que une y facilita la instalación en la vida con menos ambición y más sinceridad".
Federico García Vigil
DIRECTOR DE ORQUESTA
"Estoy casado hace 36 años. Creo que todas las etapas de la pareja son maravillosas y cada una tiene cosas diferentes. Nosotros siempre fuimos y somos muy enérgicos y apasionados, con mucho sentido del humor, muy compinches, nos encanta viajar juntos. Creo que la llave para ser felices es ser cada día más tolerantes y vivir el amor en todos los aspectos".