La Tierra gira y gira
AVENIDA VIP. El crecimiento ininterrumpido de la sociedad de consumo viene cambiando la fisonomía de una de las avenidas más famosas del mundo, los Campos Elíseos, y la están convirtiendo en un enorme shopping. ¿La razón? El costo de los alquileres, que se han triplicado en los últimos diez años. Actualmente el metro cuadrado cuesta entre U$S 9.000 y U$S 15.000 al mes. "En pocos meses han desaparecido simpáticos restaurantes y bares que permitían hacer una pausa a los 100 millones de turistas que visitan París cada año. En su lugar se han instalado Hugo Boss, Gap, Vuitton, Omega o Nespresso", señala a La Nación Christophe Tanguy, director de una pequeña cadena francesa de sandwicherías que acaba de partir. La cantidad de cines también bajaron de 60 pantallas a 40 en poco tiempo. "Si seguimos así no habrá ninguna diferencia con Oxford Street en Londres o la Quinta Avenida en Nueva York", comenta un comerciante.
CANDIDATO PIROPEADO. Barack Obama, aspirante a pelear por cargo de presidente de la nación más poderosa del mundo, era el invitado especial de Barbara Walters (legendaria periodista de la televisión local) y otras cinco mujeres que integran el staff. La charla venía distendida, hablaban de genética y de los lazos sanguíneos que unirían a Obama con Brad Pitt. "Creo que somos primos novenos", dijo el político. Fue entonces que Walters se despachó: "aquí todas hemos comentado que es usted muy sexy", dijo al aire. "Me están poniendo colorado señoras", respondió Obama, mientras se abanicaba con una mano fingiendo sofocamiento. La entrevista continuó su rumbo, con la seriedad y sagacidad de la que tiene fama la periodista, aunque no resultó del todo creíble, según consigna Yolanda Monge en su crónica para El País de Madrid.
ROCKERA Y FOTÓGRAFA. La Fundación Cartier pasará a la fama por ser quien mostró al público otra faceta creativa de Patti Smith, ícono del movimiento punk. La muestra, llamada Land 250, consta de 200 fotografías reunidas en 40 años de afición a las tomas, todas realizadas con una cámara Polaroid instantánea. "Cuando murió mi marido no tenía energía ni ganas de escribir o dibujar, pero necesitaba hacer algo. La inmediatez del procedimiento fotográfico me procuró un sentimiento de liberación`, explica Smith que aclara que la mayoría de las fotos son de 1995 hasta hoy. Los cielos tormentosos, paisajes desolados, cementerios y los objetos personales tienen protagonismo en la mirada de esta rockera de sesenta años.
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