Conducta en secreto

¿Es mi hijo bulímico? La Bulimia nerviosa es una enfermedad muy difícil de detectarla, ya que en la mayoría de los casos no existe bajo peso que nos llame la atención. Son conductas altamente secretas, de ahí que a esta patología se le llame "el secreto que mata".

Puede comenzar a temprana edad, especialmente la adolescencia es la etapa más complicada, pues es el momento de cambio de personalidad, malos humores, cuestionamientos, agresividad, etc. Es habitual que pase muchas veces desapercibida, o que los padres no se den cuenta, o que el amor a sus hijos los haga justificar o evitar ver lo que es tan notorio y terrible.

El enfermo come a escondidas, oculta su voracidad y desenfreno en el comer, en la intimidad de su dormitorio, en el ropero, bajo la cama, en los zapatos, ropas y demás.

Esta actitud nos impide muchas veces descubrirlo prematuramente ya que esta conducta se practica en soledad.

Pero no solamente el problema es con la comida, se abusa de laxantes, diuréticos y anorexígenos.

Si dejamos dinero a mano se compran medicamentos, productos para adelgazar, golosinas, etc.

Con el dinero suele visitar panaderías, heladerías, restoranes o kioscos, llegando a una total falta de control y allí muchas veces en la desesperación pone de manifiesto la enfermedad.

No debemos olvidar que la detección precoz es absolutamente necesaria para facilitar el tratamiento y la recuperación.

Los padres, hermanos, familiares y amigos deben tratar de descubrir este flagelo, convirtiéndose en agudos observadores de las actitudes y situaciones. El bulímico frente a nosotros come normalmente o hace dieta.

Debemos prestar atención a mínimos detalles que pueden ser reveladores del problema y permitirnos ayudarlos y consultar profesionales e instituciones especializados en el tratamiento.

Atención: lo que todo enfermo de anorexia o bulimia proclama y lo más difícil de rebatir es el "estoy bien, estoy sano" y va a utilizar cualquier argumentación para justificar sus conductas.

PERFIL DEL PACIENTE BULÍMICO

Episodios de voracidad.

No pueden parar la ingesta.

Oscilaciones marcadas de peso.

Deterioro o pérdida de dientes en vomitadores.

Tienen ciclos restrictivos.

Tienen conductas compensatorias como: escupir, abuso de laxantes, de líquidos para no sentir hambre o provocar el vómito.

Hiperactividad y ayuno.

Comen rápido y en trozos grandes.

Irritables, se sienten culpables.

Comen a escondidas.

Roban dinero en casa para comprar comida, medicamentos o golosinas.

Obsesión por silueta y peso.

Van desde la autoexigencia al abandono.

Suelen oscilar entre la euforia y la depresión.

No son constantes, abandonan todo emprendimiento.

En sucesivas notas seguiremos tocando temas que servirán de gran ayuda a nuestros lectores.

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