¿Qué nos está pasando?
PAPÁ ESTÁ SACADO. Correr el día entero y volver a casa estresado puede tener consecuencia en la salud de los hijos. Así lo afirma un estudio publicado por la revista New Scientist que indica que el sistema inmunitario de los niños puede verse afectado, dejándolos más vulnerables a las enfermedades. Los investigadores hicieron un seguimiento de tres años a 169 niños de entre 5 y 10 años mediante el registro de síntomas de enfermedades sufridas y temperatura. A la vez se monitoreó a los padres evaluando signos como ansiedad y depresión. El resultado encontrado fue que el número de enfermedades resultó significativamente más alto en los niños que tenían padres con altos niveles de estrés.
EL AMOR ANULA AL CEREBRO. Las abuelas ya lo venían advirtiendo: el amor es ciego. Pues ahora la ciencia les da la razón. Según la investigadora española Mara Dierssen, el enamoramiento desactiva la capacidad crítica para descubrir los eventuales defectos del amado y a la vez, libera hormonas de excitación y placer. Tales fueron las conclusiones de la investigadora tras analizar con su equipo las reacciones cerebrales de 20.000 jóvenes enamorados. Dierssen define al amor "como una adicción química" entre dos personas, alimentada por la atracción física, sexual, el apego y la proyección en común del futuro. Pero a no ilusionarse pues esta "doble droga" del amor tiene una duración de unos siete años como máximo. Y allí disminuye el placer químico y aparece otra vez la capacidad crítica para encontrar los defectos del otro. Desde ese momento, el vínculo dependerá de lazos más profundos.
MÁS EDUCADOS Y LONGEVOS. Las personas que fueron a la universidad viven en promedio siete años más que los que no realizaron estudios superiores. Un equipo de la Universidad de Harvard sacó esta conclusión y fijó en 82 años la expectativa de vida de los universitarios contra 75 de las personas que no iniciaron estudios terciarios. Una de las razones, esgrime el estudio, es que el tabaquismo u otros hábitos nocivos fueron más comunes en el grupo con menos estudios.
CARIDAD HACE FELIZ. La felicidad no pasa por tener mucho dinero, sino por gastarlo en otros. La conclusión corresponde a un estudio de la British Columbia University, de Canadá. Al investigar a 630 personas, evaluaron mayor bienestar emocional en quienes hacían más regalos o aportaban a obras de beneficencia. En cambio, los que gastan sólo en sí mismos son más proclives a la depresión.
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