M.B.
Sentido de justicia, capacidad de análisis, flexibilidad y dotes de conciliador fueron algunas de las características que recogieron en siete años de Facultad de Derecho. Dicen ahora que les sirve para su verdadera pasión: el comentario de fútbol. Jorge Da Silveira (64), Alfredo Etchandy (56) y Ariel Delbono (63) son los tres doctores en leyes pero acabaron infinitamente más conocidos por sus opiniones sobre el deporte. Están en radio, televisión y prensa y a continuación confiesan toda la verdad y nada más que la verdad sobre sus inicios, su doble profesión y el mundo del fútbol, donde parecen regir otras leyes, distintas a las que estudiaron.
¿Por qué tres abogados se inclinan por el comentario deportivo? Etchandy, el más meticuloso según sus colegas, dice que en realidad fueron primero cronistas y después doctores. Él, en particular, se enganchó en un curso de periodismo de deportes a los 17 años y luego contrató con un grupo de compañeros un espacio en radio Clarín. "En ese momento entré a la Universidad. Siempre en mi casa me impulsaron a seguir una carrera y elegí la abogacía porque de acuerdo a mis condiciones era lo más adecuado", dice ahora recordando a un joven Etchandy no muy seguro de su vocación por las leyes.
"El Toto" Da Silveira cuenta una historia parecida. Entró a radio Sarandí en 1961 (17 años) y al año siguiente cruzaba las puertas de la Universidad de donde salió siete años más tarde, sin perder ni un examen. En el medio, sin embargo, se desencantó. "La idea que yo tenía de la abogacía era la de las películas. Pero cuando me di cuenta de lo que era un juzgado, que un juicio ordinario puede durar cinco años o que de repente un juez dicta sentencia sin nunca verle la cara al acusado, ahí me di cuenta de que iba a ser más periodista que abogado. Ya trabajaba en radio y era el comentarista nada menos que de Carlos Solé", relata. Aún así, completó la carrera porque se lo prometió a sus padres, sobre todo a la madre, que falleció cuando él tenía 15 años.
Para Delbono (63 años) el principal problema de la abogacía no fue vocacional. Lo explica: "Nunca supe cobrar. Ejercí algunos años pero me hacía amigo del cliente y terminaba haciendo el trabajo gratis. Es más: perdía plata porque pagaba yo los timbres". En el periodismo, en cambio, arreglo un sueldo y ahí está desde el año 1967, cuando empezó en Tacuarembó, su ciudad natal.
Si los tres hubieran sido más abogados que comentaristas, hubieran hecho más plata. En eso coinciden. Pero la pasión por el fútbol, deporte que jugaron de niño ha terminado por inclinarlos al comentario. Etchandy en FM Del Plata, Deporte total y La hora de los deportes; Da Silveira como comentarista de radio Sport, de Punto penal y La hora de los deportes y Delbono comenta en radio Universal y participa de Estadio uno. Es decir, son tres de los comentaristas más importantes del país y con la particularidad de compartir el mismo título. Sus casos se suman además a los de Amadeo Otatti y Juan Carlos Paullier, abogados que en su hora también tomaron el micrófono para comentar fútbol. El asunto cobró tal dimensión que mucho tiempo la gente ha pensado que para ser periodista deportivo era necesario recibirse de abogado.
Etchandy cree que es una casualidad con una posible causa: "la carrera de abogado, en nuestro tiempo, no nos obligaba a ir todos los días a la facultad, se podía faltar, dar los exámenes libres. Y eso nos permitía hacer periodismo mientras estudiábamos". De hecho, los cinco se conocieron entre ellos en la facultad, pese a que pertenecían a generaciones diferentes.
¿El mejor estudiante? Parece que fue Da Silveira, por lo menos a juzgar por el tiempo que le insumió la carrera. Delbono se recibió en 1982 tras más de una década de estudios y Etchandy en 1985 luego de varios años de abandono. Entre ellos se intercambiaban los apuntes, por ejemplo. "Era un estudiante muy riguroso, muy prolijo, toda esa fama de detallista que tiene es verdadera. Así es y así estudiaba Alfredo", dice Delbono sobre su doble colega.
Ambos son también funcionarios municipales. Etchandy ha pasado en comisión a ONFI (Organización Nacional del Fútbol Infantil) y Delbono integra varias comisiones, entre ellas la de violencia contra el deporte (ver nota aparte). El Toto fue el que menos ejerció de abogado, aunque en los 80, con la tablita quebrada y él fundido porque le salió de garantía a alguien que no pagó, entró como letrado al Banco Central. Allí estuvo hasta 1993.
CONFESIONES. Como si estuvieran ante un tribunal, ¿tienen algo para confesar? Etchandy repite su mayor confesión: es hincha de Peñarol, lo que, según él, no le afecta la objetivad. Delbono tiene un escape perfecto a la pregunta: es de Tacuarembó y se declara hincha de ese equipo. ¿Pero simpatía por alguno de los grandes? "Sí, sí. Tacuarembó es un grande". Y Da Silveira también gambetea: "Después de 46 años de trabajar en esto, ya no me mueve la pasión".
El mayor cuestionamiento de "el Toto" sobre su carrera es no haber ido a trabajar a Argentina en los años 60`, cuando tuvo la oportunidad. "En febrero de 1969, vino a Uruguay el técnico de Estudiantes de la Plata, Osvaldo Zubeldia, con quien yo conocía. Y me dice que quiere cenar conmigo para presentarme a un amigo. Era el señor Fernández Cortés, dueño de radio Rivadavia que quería transformarla en la emisora deportiva de Argentina. Y formalmente me ofreció ser el comentarista de la radio. Yo le dije que era consciente de que ese tren pasaba una sola vez pero que si yo le respondía que sí, le fallaba a los seres que más quería en el mundo. Le había prometido a mis padres que iba a recibirme de una carrera que estaba haciendo con un enorme esfuerzo porque me faltaba la vocación, pero bueno, el destino lo quiso así. Poco después, en diciembre de ese año, me recibí".
Para "el Toto", un desencantado del mundo de las leyes, lo más importante que le aportó la abogacía a su trayectoria de comentarista fue el "sentido de justicia". El comentario "es un compromiso con la verdad y cuesta caro. He perdido la amistad con gente que no entendió cuál era mi visión y pensaba que porque era amigo tenía que hablar bien de él. Y también me pasa al revés. Tener que elogiar a gente que no quiero, de la que tengo un mal concepto en lo personal, pero en función de lo que ponen en la cancha, tengo el deber moral de elogiarlos".
LITIGIOS. El mundo del fútbol, como el de la abogacía, está tupido de conflictos entre sus actores: jugadores, técnicos, dirigentes, empresarios y también periodistas se enfrascan a menudo en la polémica. ¿Cuál fue el lío más grande que tuvieron?
Ariel Delbono no se hace mucho problema. Ha tenido cruces con ejemplares de todas las especies que habitan en el fútbol, pero él prefiere minimizar. "Ya voy para los 40 años de comentario. Quien llega a esta altura es porque los líos -que son de todos los días en una profesión polémica como esta- no lo afectan tanto".
Etchandy recuerda dos graves pleitos. El último fue con su colega Sergio Gorzy, con quien protagonizó al aire un durísimo choque por posiciones diferentes respecto a la empresa Tenfield y su dueño Paco Casal. Etchandy llegó a decirle a Gorzy que quería echarlo del programa La hora de los deportes (Canal 5). "El final de ese programa fue muy duro, la salida era muy difícil". ¿Siempre discuten en serio o actúan? "En La hora... cada uno dice lo que quiere y a veces terminamos muy enojados, pero después pasa. En lo personal nos llevamos bien", dice Etchandy. La otra pelea fue con Juan Ramón Carrasco cuando era entrenador de Uruguay. Etchandy, fiel defensor de un estilo futbolístico más defensivo, hizo cortocircuito con JR, mucho más proclive al juego ofensivo. Sin embargo, ambos terminaron en un abrazo en la pantalla. "Soy muy conciliador, creo que lo aprendí en la Facultad; siempre es mejor un mal acuerdo que un buen juicio".
Da Silveira tuvo un enfrentamiento con Casal. "Me vino a buscar a mi casa en octubre de 1992. Y cuando a uno lo vienen a buscar a la casa tiene dos opciones: o guapea o se calla porque ahí le miden el aceite y si descubren que uno es hijo del rigor, está liquidado. Yo, por suerte, he podido guapear hasta ahora. Desde ahí estuvimos un año y medio enfrentados, una pulseada muy dura. Ahora no tengo nada personal contra él, pero cuando hace algo mal, lo digo y viceversa. Lamentablemente, en los últimos tiempos hace más cosas mal que bien".
Pero lo peor en materia "pleitos" para Da Silveira fue un choque con los ex futbolistas Enzo Francéscoli y Nelson Gutiérrez. Fue en 1987, y se debió a que Da Silveira dijo que tanto ellos dos como otros de la selección del mundial de 1986 no habían "seguido las reglas de comportamiento de grupo". "Me apretaron en Aeroparque y estuvo muy duro, pero yo lo sigo sosteniendo. Es más: dije apenas el 10% de lo que sabía". Hasta hoy, 21 años después, "el Toto" no mantiene relación alguna con Francéscoli.
Doctorados en comentario
"La abogacía me ha servido para interpretar algunas cosas del fútbol. Para incursionar, por ejemplo, en el fallo de un tribunal, un reglamento y los procedimientos judiciales. Tengo colegas que confunden procesado con condenado. O que no entienden a veces como un juez deja libre a un sospechoso porque no tenía pruebas suficientes" (Alfredo Etchandy).
"Lo que más me dio la abogacía fue sentido común, capacidad de análisis y criterio para enfocar. Podemos visualizar primero el bosque y después entrar a analizar el árbol. Además de un gran sentido de justicia, que es importantísimo en la vida y en el fútbol" (Jorge Da Silveira).
"El relator mira la pelota y el comentarista mira el partido, saber cuál es el sistema de juego, la táctica, por dónde intenta atacar cada equipo. Cuando comento un partido busco desentrañar eso y al final, el por qué del resultado" (Etchandy).
"Entre los comentaristas, puede haber alguno que esté con eso de la competencia, siempre tratando de aparecer más que los demás, pero el que siente eso es un tonto. La vida no pasa por ganarle al otro (Ariel Delbono).
"Me gusta trabajar en los partidos donde hay mayor presión, como los de la selección, por ejemplo. En el exterior, he transmitido en condiciones horrorosas, pero ahí me siento muy cómodo porque soy un inconsciente" (Da Silveira).
"El compromiso del comentarista es con la audiencia y con la justicia. Nadie más. Yo no hablo de los colegas. Todos somos grandes y sabemos lo que hacemos" (Da Silveira).
El derecho contra la violencia
El fin de semana pasado el fútbol fue noticia pero no por alguna conquista, un gol magistral o algún pase sorprendente. No. Otro hincha fue asesinado un par de horas del partido Nacional-Defensor.
¿El derecho alcanza para vencer la violencia en el deporte? Ariel Delbono, Jorge Da Silveira y Alfredo Etchandy responden por su doble condición de abogados y conocedores del fútbol.
"Sí, las leyes están. Lo que falta es que la policía y la justicia se pongan a trabajar para cumplirlas. Hay que investigar a fondo y llegar hasta el final de una vez", dice Da Silveira.
Además de comentarista, Ariel Delbono es el presidente de la Comisión contra la violencia en el fútbol, que asesora al Ministerio del Interior. En ese ámbito, Delbono ha propuesto hacer jornadas de escolares y liceales con ex jugadores de fútbol y basquetbol para "desvincular desde los primeros años la violencia del deporte, un plan a largo plazo. Se va a hacer desde este año".
Para la situación actual, Delbono asegura que el gobierno está próximo a enviar al Parlamento una ley del deporte que incluirá un capítulo de seguridad. "Seremos estrictos para que todas las canchas ofrezcan las garantías de seguridad y esperamos que esta nueva ley sea mejor de la que tenemos".
El comentarista-abogado añade que lo ideal sería implementar un sistema similar al que se usó contra los barras bravas inglesas. Es decir, seguir e identificar a los peligrosos de las hinchadas para luego prohibirles el ingreso a los estadios. "Es lo mejor, pero Inglaterra contó con mucho dinero para hacerlo. Nosotros somos pobres. Por ejemplo, quisiéramos cámaras en todas las canchas, pero algunos clubes de pronto no puede costearlo".