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María Julia Muñoz
"No soy ni soberbia ni la imagen de la humildad"
Siempre se encuentra en el ojo de la tormenta, según la Ministra por clara intencionalidad de partes opositoras. Habla de sus amores, pérdidas y de los tantos conflictos.

MAGDALENA HERRERA

Un momento de debilidad la llevó a aceptar el sillón ministerial de Salud Pública, confiesa la doctora María Julia Muñoz, algo en serio, otro poco en broma. No parece una persona débil, ni lo es. "Para defender una idea o posición se debe tener firmeza. Y a las mujeres se les exige mucho más que a los hombres, quienes tienen una natural tendencia a pasarnos por encima", afirma en el transcurso de la charla.

Sí, la han tildado de soberbia en varias oportunidades, sin embargo ella dice que no lo es, aunque también risueña aclara: "Tampoco soy la imagen de la humildad". Sí se reconoce una persona que despliega la ironía, y así queda reflejado a lo largo de la entrevista. "Los que cerraron veinte instituciones de la salud hoy se asombran por un adelanto que da el Fondo Nacional de Recursos de un millón de pesos por mes. Es muy paradójico, para decirlo cariñosamente," dice a propósito del préstamo a al Instituto cardiológico de Impasa.

También es irónica cuando recuerda aquel famoso "eje del mal", como definió al principio de su mandato a un grupo de periodistas, quienes según ella se reunían para confabular contra el gobierno. O cuando se refiere al caso Leborgne, o a la controvertida adjudicación de la campaña publicitaria de Sistema Nacional Integrado de Salud.

No tiene mal carácter, dice, "lo que no quiere decir que sea espléndido. Cuando me enojo no estoy de buen humor, nada más."

Ya como secretaria de Estado se la ha visto de pronunciado escote vestida de fiesta en una reunión social, tocando el tamboril con cara pintada, e incluso tirándose en paracaídas ("me lo debía"). "Por la educación que recibí, siempre me pude mover en todos los ambientes, de todos los sectores sociales. Me siento muy cómoda. El tamboril me desestresa y di con un grupo en el barrio que es fantástico. ¿Ministra con tamboril? Realmente no me importa. La vida pública tiene grandes responsabilidades, y la vida privada da muchas satisfacciones que deben seguir desarrollándose porque lo de ministra, por suerte, nunca es por más de cinco años. Puede ser menos, pero nunca más."

Se pone seria cuando responde sobre el caso Bengoa de corrupción en casinos municipales, sobre la reforma de la salud, los conflictos con los gremios, o sobre sus reiteradas idas al Parlamento. "Hay intencionalidad: `le pego tantas veces, que esta mujer se va a desmoralizar`. Pero no va a ser así. Pero bueno, todas las reformas pesan y es parte de los costos que se pagan para dejar una estructura en términos de salud diferente a la que había, y para que no sigan cayendo instituciones con buena infraestructura para el sistema."

Se conmueve, sí, cuando habla de la pérdida de sus padres, y de la desaparición en Argentina de María Antonia Castro, una compañera universitaria que dejó una huella de dolor en "años universitarios duros, violentos y muy tristes."

Pero son apenas unos segundos en que se permite ojos empañados, enseguida recompone esa misma imagen siempre a la defensiva que ofrece casi a diario en cámaras. "Es un ministerio muy complejo porque toca una materia muy sensible que es la salud de la gente, pero además todos los fenómenos que están alrededor de la vida y la muerte", señala sobre su exposición pública.

Se declara una firme admiradora del presidente Tabaré Vázquez, tanto, dice entre risas, que "podría abrir un club de fans".

-Cuando dejó el cargo de secretaria general de la comuna y pasó al ámbito privado, dijo que no volvería más a la actividad pública.

-Es cierto, lo dije. Y bueno, fue un momento de debilidad. Mi padre siempre decía que, en 24 horas, todas las personas tienen un minuto de tonto, del que se arrepienten al día siguiente o toda la vida. No fue un momento tonto, sino que no pude decirle que no a Vázquez, a quien respeto mucho y admiro, y luego de haber luchado 15 años para que él fuera presidente.

-¿Se arrepiente?

-No, porque hemos podido llevar adelante una reforma de la salud con sus luces y sus sombras, pero que sin duda cambió la historia del gerenciamiento, del modelo de atención y de la gestión de la salud en Uruguay. Quizás podríamos haber empezado antes. No es que nos quejemos, pero se podría haber adelantado un año. Le tocará a quienes nos sucedan hacer muchos arreglos.

-Quizás quienes le sucedan no sean del mismo partido; muchos de la oposición han hablado de un impuesto solapado por el 4,5 y el 6% de quita del sueldo para el Fondo. ¿Teme que este trabajo quede a un lado si viene otro gobierno?

-No tengo dudas que el país se ha transformado para bien y que los uruguayos lo van a demostrar llegado el momento.

-¿Sin candidato claro todavía? ¿Sin haber logrado consenso para la presidencia del Frente Amplio?

-El Frente Amplio va a empezar una discusión muy compleja pero se va a llegar a candidaturas por consenso, y se va a ganar. Pero en el tema salud, los cambios no vuelven atrás una vez que la gente los ha apreciado. El porcentaje de descuento podrá ser más bajo, o mayores las prestaciones, pero que el dinero que entra en la salud se junte en un Fondo que permita controlar las prestaciones, premiar o castigar lo que se cumple o no, es importante. Una vez que se dé participación a todos, empresarios, trabajadores, usuarios, se podrá tener otra idea. Pero creo que no se vuelve atrás, que voy a poder gozar de una buena jubilación y un nuevo sistema integrado de salud.

SUSPICACIAS. La ministra María Julia Muñoz decidió alejarse de las filas políticas de la Vertiente Artiguista que promulgaba, y ahora se declara independiente. "La verdad que pensé que me podía sentir muy perdida, pero me siento cómoda. Con las situaciones que tengo en el Parlamento, ahora me siento apoyada por todos los legisladores".

-Habló de "desenamoramiento". ¿Fue eso realmente lo que la llevó a dejar el espacio que lidera Mariano Arana?

-En un momento sentí que ya no era atractivo. No ha significado una pérdida para ellos, ni para mi una dificultad de relacionamiento con sus militantes.

-Arana debe haber sentido ese alejamiento.

-Seguimos siendo muy amigos y nos sentimos cerca. Creo que obtuvimos una relación más fresca en la que no está de por medio el compromiso de tener que vernos tal día a tal hora.

-A ambos los tocó el tema de corrupción en casinos municipales. ¿No siente ningún tipo de responsabilidad en el caso Bengoa, habiendo ocupado en ese entonces la secretaría general de la comuna?

-No. El secretario general no es ordenador de gastos. Yo únicamente tenía los servicios de Prensa, Comunicación y Relaciones Públicas. Los acuerdos eran abiertos, y los gastos se separaban en cada una de las divisiones. No siento ninguna responsabilidad en lo administrativo, y tampoco en lo político porque no era del sector al que yo pertenecía. Afectivo sí, porque teníamos una relación de compañeros y la verdad me resultó muy doloroso.

-¿No le llamaba la atención las pérdidas, las adjudicaciones y licitaciones en esa área?

-Primero, no todas las pérdidas eran imputables a Bengoa. Es un casino con un gran problema estructural, pero no requería la atención de la secretaría general.

-¿Qué siente cómo frentista, partido que ha hecho pancarta de la ética pública?

-Para ganar una elección con 3.300.000 habitantes hay que tener un millón de votos. Con dolor comprobamos que donde hay más de un millón de votos existen personas que no merecen la confianza que se le otorga, más allá de lo que en este caso laude la Justicia. Estoy hablando de un tema de confianzas personales. Sucede en la vida.

-¿Y en todos los gobiernos?

-No se puede comparar una situación marginal que ha ocupado ríos de tinta, con lo que han sido grandes estafas a la ciudadanía. Hay intencionalidad de igualar. Mi partido es muy duro con la gente que comete un error.

EL MAL. Apenas comenzó su mandato en el Ministerio se refirió a un "eje del mal" conformado por periodistas que confabulaban contra el gobierno. Tres años después, María Julia Muñoz sigue manteniéndose en sus trece. "Hay periodistas -porque no han muerto, sí han cambiado de trabajo- que tenían altos cargos, con una clara intencionalidad de boicotear al gobierno. Es terrible.

-¿Lo comprobó?

-Por amigos y conocidos. No me dedico a investigar periodistas salvo que se cruce en el camino alguna situación. No tengo amigos o enemigos en los medios pero sí creo que hay gente que especialmente se juntaba para realizar un análisis de todo lo negativo, siempre por la negativa falsa.

-Usted engloba mucha gente. ¿Por qué no da nombres?

-No me parece pertinente. Tampoco lo considero tan importante, está dentro del marco de libertad y democracia. El periodismo es una muy linda profesión, no la conocía cuando hice medicina, sino capaz que la adoptaba (se ríe).

-Otro tema polémico: otorgó la publicidad del nuevo Sistema a una agencia, pese a las reticencias del Tribunal y la comisión asesora.

-El Tribunal se basó en la comisión asesora que, en realidad, es la misma que compra una silla. Ahí si entendí que para difundir el Sistema Nacional Integrado de Salud, la agencia tenía que estar de acuerdo con la concepción que tenemos de cómo había que trasmitir la idea. Perfil era la que mejor cumplía esos requisitos técnicos y antigüedad en el trabajo en el área de la salud.

-Fue la agencia que realizó la campaña de Vázquez. ¿No temió que se generaran suspicacias?

-Siempre habrá sectores que generen suspicacias. Pero actuamos correctamente. Estamos conformes con el producto. No voy a hablar de otras agencias, pero una presentó un hospital vestido de sarampión y, otra, unas copas brindando por la salud.

-¿Siempre habla con ironía?

-Bastante, sí.

-¿Se considera feminista?

-Me considero femenina, pero creo que los movimientos de mujeres fueron muy importantes en la configuración de la democracia en Uruguay. Unos dicen que soy profundamente feminista, pero no.

-¿Tiene asesora de imagen?

-No, me imagino yo sola. Desde chiquitita combino los colores de la ropa, me lo enseñó mi mamá. A una amiga y a mí nos decían las combinadas en la escuela.

-¿Cómo se ve de acá a dos años?

-Diez años más joven.

-No tiene anillo de casada.

-Nunca usé anillos. ¿Qué pensaste? ¿Que quiero conseguir novio a esta altura de la vida?

-¿Tiene algún vicio?

-Ay, m`ija no te los voy a confesar para El País de los domingos. No fumo. Dejé. ¿Qué es esa pregunta?

-¿Toma alcohol?

-Y algún "whiskicito", pero no soy alcohólica.

-¿Las cámaras le son indiferentes, o prefiere no estar en el foco?

-¿Para dedicarme a ser actriz de televisión? No, en realidad no me gusta ser entrevistada porque siempre que lo hacen es por algún problema, m`ija. Pero, en un cargo público, mi deber es contestarte me guste más o menos. Supuestamente representás el sentir de lo que la gente quiere conocer. Aunque me hiciste algunas preguntas que no sé a quién le interesarán.

"Varios ex directores me odian"

Ella misma reconoce que varios ex directores de hospitales no la saludan más e incluso algunos -dice- la odian. "Y sí, los cambié a todos. Pero no puedo entrar a un gobierno nuevo y dejar a una persona que hace 12 años que está, a dedo, sin ningún tipo de evaluación, con problemas con los funcionarios y usuarios, más allá del buen rendimiento en la planta física porque no hizo todo mal. (Se refiere al Dr. José Honorio Leborgne, ex director del Instituto de Radiología y Lucha contra el Cáncer del Pereyra ).

"Primero hicimos el programa, se designaron las autoridades, se realizaron una cantidad de reuniones para conjugar los servicios de la Facultad con las del sector público, se cambiaron personas que no tenían carrera, concurso ni nada, del Pereyra. No fue una intencionalidad en contra; se vivió así por parte de la gente que se sintió damnificada".

-Dio la casualidad que el Dr. Leborgne dirige una clínica competidora de Cor, la del presidente Vázquez, y además nombra en su lugar a una ex directora de Cor?

- La calidad del servicio donde hoy trabaja un doctor Leborgne que ingresó por concurso (el hijo), es de total satisfacción de la dirección del hospital y nuestra. Yo no puedo estar preguntándole al presidente Vázquez qué le parece si destituyo a tal o cual director, y pongo en su lugar a este otro. O si eran amigos o enemigos. Lo que yo califico es que el servicio era un desastre, no había historias clínicas, los aparatos estaban mal calibrados. No sé por qué se mezcló lo público con lo privado, tampoco me interesa profundizar demasiado o por qué la prensa lo hizo. En realidad, en lo privado hay dos empresas de radiología que trabajan de buena manera, porque de lo contrario el Ministerio, que las controla junto con Energía Atómica, las hubiera cerrado.

"No hubo desviación de dinero ni nada"

-En varios conflictos la tildaron de soberbia, ¿lo es?

-No me considero soberbía, pero tampoco soy la imagen de la humildad. Por ejemplo, ayer un empresario que está enojado con el curso de la licitación del préstamo italiano nos dijo: `ustedes no reconocen que se equivocan`. No sé de qué equivocaciones habla porque todavía no hemos autorizado esa licitación. Me parece bien que defienda sus intereses pero hay estilos. A las empresas de construcción se les adjudican obras de miles de millones de dólares; a veces ganan, otras pierden pero rara vez recurren. Capaz que no hay la puja y la presión que existe en las empresas de equipamiento médico. En cuanto a los conflictos gremiales, no cabe duda de que para que el ciudadano gane hay sectores de las corporaciones que pierden. Es lógico que protesten y no es soberbio decirles que no.

-Esa dureza, ¿qué costos tiene en lo personal?

-Ay, para minimizar los costos hay que gastar endorfinas, hacer ejercicio y tocar el tamboril.

-Se habló de desviación de fondos por el préstamo del Fondo Nacional de Recursos (FNR) al instituto cardíaco de Impasa.

-Ninguna desviación de dinero. Si hay una persona en la que tengo la más absoluta confianza es Miguel Fernández Galeano, el presidente alterno del FNR. Es un adelanto de un millón de pesos por mes para el mejor instituto de cirugía cardíaca del país. No puedo dejar morir a la gente.

-¿Es legal?

-Legalmente dice que la comisión honoraria del Fondo puede autorizar todos los gastos. Pero no puedo permitir que un lugar que tiene estándares internacionales de calidad, como el Insituto de Cardiología, se venga abajo porque no se le haga un adelanto financiero. Si no lo hubiera hecho y, se viene abajo, tendría que ser acusada de homicidio culposo. Prefiero la salud de la gente.

-¿Qué sucedería si otras instituciones que también facturan al Fondo solicitaran lo mismo?

-En este periodo de gobierno nunca se pidió por nadie. Está bueno que no se dé nunca más a nadie a raíz de lo que sucedió. Buenísimo, porque nos saca de un problema.

Lo dijo

No se puede comparar una situación marginal que ha ocupado ríos de tinta (caso Bengoa) con lo que han sido grandes estafas a la ciudadanía".

Sigo manteniendo que periodistas (...) que ocupaban altos cargos tenían intencionalidad de boicotear al gobierno. Es terrible".

Creo que no se vuelve atrás, que voy a poder gozar de una buena jubilación y de un nuevo sistema integrado de salud".



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