Helados con el A2

MARTÍN FABLET

A los bicicleteros Wright se les atribuye el primer vuelo tripulado a motor, prolongado y verificado, realizado el 17 de diciembre de 1903. Muchos dicen haberse adelantado a Wilbour y a Orville, pero lo cierto es que tales experiencias no han sido debidamente verificadas, ni han sido lo suficientemente prolongadas.

A partir del primer vuelo del Flyer en 1903, la evolución de la industria aeronáutica no ha parado. Es más, es la que ha conseguido cambios más dramáticos. Desde aquel motorcito de cuatro cilindros y 12 hp a turbinas Pratt & Whitney de 80,000 libras de empuje. Pero como dijimos, los desarrollos están a la orden del día y el avión hipersónico se perfila como una realidad dispuesta a ver la luz en unos 25 años.

La imagen parece extraída de la Guerra de las Galaxias. Se trata del A2, un avión comercial capaz de transportar 300 pasajeros a una velocidad de casi 6500 km/hora. La clave para conseguir estas descomunales prestaciones son sus propulsores de hidrógeno líquido turbo jet y ramjet.

Sus "papis" son un equipo de ingenieros de la compañía Reaction Engines con sede Oxfordshide, Inglaterra. Es una empresa especializada en el diseño y desarrollo de transporte espacial y siste-mas de propulsión de alta tecnología.

Algunas de sus prestaciones para que tenga en cuenta: el avión tardaría 2 horas y media en hacer Montevideo - Miami. Ideal para hacer compras en Bal Harbour y estar para la cena en Montevideo. Tendrá una autonomía de vuelo de unos 20,000 kilómetros.

Reaction Engines calcula que el coste de un vuelo con estas características sería similar al de un actual pasaje en primera.

Se estima que el A2 contaminaría mucho menos que los aviones actuales, ya que para alcanzar Mach 5 sería necesario utilizar hidrógeno líquido, un combustible menos contaminante para el medio ambiente que los convencionales. Otra ventaja interesante es que el avión pesaría menos que un Boeing 747, lo que le permitiría aterrizar sobre pistas de aterrizaje convencionales.

El proyecto se encuentra en fase uno y es parte de un mega proyecto llamado LAPCAT (Long-Term Advanced Propulsion Concepts and Technologies). Es un emprendimiento monitoreado y solventado por la Comisión Europea y la Agencia Espacial Europea.

Según el CEO de Reaction Engines, la siguiente escala será la de profundizar en el impacto medioambiental. En declaraciones consignadas en el The Guardian, sus ingenieros sostienen que desde el punto de vista técnico, el avión es un hecho. Ahora nos tocaría a nosotros decidir si lo queremos o no.

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