MARTÍN FABLET
Siguiendo con lo que pretende ser un derrotero propio de un looser playero, le toca el turno a los medidores de radiación solar. La idea es convertirse en un polo de consulta. Imagínese asesorando voluptuosas rubias sobre los peligros del sol, con la erudición de un experto.
Uno de los peores enemigos de los amantes de la playa es aquel que, paradójicamente, vamos a adorar. Estar mucho tiempo expuesto a la luz solar puede ser extremadamente peligroso para nuestro cuerpo, ya sea en forma de golpes de calor (¡qué antiguo!), o los potenciales carcinomas o cánceres de piel, por culpa de la radiación ultravioleta.
El Monitor UV de mano de la compañía Oregon Scientific es un dispositivo a prueba de agua, que incorpora un medidor de radiación ultravioleta, un reloj con cronometro con cuenta regresiva, un termómetro, y un conjunto de tablas que le indicarán, según su tipo de piel, el factor de protección necesaria. Además de todas estas necesarias prestaciones, el medidor le brindará el grado de radiación detectada y cuánto tiempo podrá rostisarse sin peligro.
El precio de esta valiosísima herramienta de seducción es de unos 40 dólares en los Estados Unidos.
Todas estos adminículos necesarios para dejar de ser un don nadie en la playa deberán ser acarreados de forma correspondiente. Recuerde que hay que estar atento a todos los detalles.
Una bolsa de playa con panel solar incorporado parece bastante adecuado. Mas aún si este es de alto rendimiento o de última generación.
Gracias a ella, podrá transportar y cargar todos sus cacharros mientras se asolea, ya que con su potencia máxima de 6.3 watts, voltaje de 16.6 voltios, y corriente de 0.325 amperios, podrá conseguir una carga completa de su IPhone, reproductor mp3, o similar, en un tiempo que puede ir desde las 2 a las 4 horas. El precio de esta práctica bolsita (muy masculina) es de 199 dólares en los Estados Unidos.
No hay posibilidad que usted pase desapercibido. De todas maneras es importante su impronta, sus dotes histriónicos, ya que sin dudas potenciarán el efecto de toda esa vistosa parafernalia. Gesticule, haga pucheros, hable fuerte, muévase frenéticamente, ría exageradamente… no se permita ser un don nadie playero. Recuerde que todo es válido en esto de la seducción.