"Claro que hay cosas que logran conmover"

| Zaidensztat confiesa lo más triste que le tocó vivir. También afirma que el Partido Colorado no necesita más ombúes, sino savia nueva.

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Darwin Borrelli

M.H.

Se lo ve bastante más distendido que en la temporada pasada, participando activamente de los eventos sociales puntaesteños junto a su nueva pareja, Elena Tejeira. Sin embargo, no resulta nada fácil que el ex director de Rentas, Eduardo Zaindensztat, se saque la camiseta de la DGI, aún cuando la charla transcurre en el parador Ocean Club by La Capilla, con impresionante vista al mar de la Brava. En primer lugar Zaindensztat se refiere al período desde que se alejó del cargo -nueve meses- como un parto y afirma: "mirándolo en retrospectiva, sí, estoy más distendido, pero contento por la convicción de haber cumplido con mi deber y mi obligación".

-¿No se arrepiente de nada?

-Sería muy soberbio contestar que uno no se arrepiente de nada. Debo haber hecho cosas en las que me equivoqué, porque todo aquel que hace, se equivoca. Pero en los conceptos gruesos, importantes, estoy contento con lo que se hizo.

- ¿Aún con los costos políticos y personales que tuvo?

-Antes se tomaba el cargo de director de impositiva como político partidario, lo que es un grave error. En ese sentido, el gobierno del Frente Amplio realizó un cambio, que me parece trascendente: eligió por el perfil técnico y no político, como mi caso que siempre me proclamé batllista por convicción. Por eso no puedo decir que tuve un costo, porque nunca encaré el cargo como un tema político. La DGI no me costó nada. Fue una inversión en generar mejores condiciones para la sociedad uruguaya.

-¿Votaría al Frente Amplio?

-No, yo soy batllista.

-¿Cree que le darán lugar en ese partido?

-Entiendo y postulo el batllismo del viejo Batlle y Ordóñez, en donde las raíces fundamentales fueron trabajar y luchar por la protección de los más débiles, por un país con igualdad de oportunidades, por el fortalecimiento de ámbitos laborales para la gente. Esa es la filosofía que comparto: mentalidad abierta, batllista, progresista. Me parece que algunos compañeros del Partido Colorado se lo han olvidado. Y digo que quienes se olvidaron del verdadero batllismo son ellos, y no quienes mantenemos esas convicciones. De todas maneras, en este momento no busco trabajar en política, sí por el país, dar una mano en lo que pueda. Pero seguiré mi camino en la actividad privada, como consultor y asesor, y rearmando mi vida.

-¿Se desarmó mientras estuvo al frente de la DGI?

-Cuando uno se tira al agua tiene que estar dispuesto a mojarse, y a veces hace frío. Un cargo como el de director de DGI demanda convicción, coraje y disciplina, y eso conlleva gran sacrificio, no sólo personal, sino también para el entorno de la familia y los afectos.

- ¿Le costó su matrimonio?

-No, no. Yo estoy separado de la madre de mis hijos, pero no le echo la culpa a mi trabajo público.

- En algún momento se corrieron rumores que lo habían extorsionado con mostrarle a su esposa unas fotografías, y eso le había costado el matrimonio.

-Agradezco la pregunta porque sé que ese rumor estuvo en la calle y es una gran mentira. Fue alguna persona que intentó enchastrarme. No es verdad, no existieron fotografías, ni fui extorsionado. Estoy separado de la madre de mis hijos por temas estrictamente personales, y mantengo con ella una buena relación, de absoluto respeto y cariño.

- Desde que tomó la caja registradora del Uruguay hasta que la dejó, ¿cuál fue el momento más triste?

-Hubo dos momentos tristes. Uno fue cuando en primera instancia perdí la apelación, por haberme enojado con el juez en el caso de los propietarios de la cadena de comidas rápidas. Me pareció que ese juez en esa instancia estaba a favor del cocodrilo y no de Tarzán. Me entristeció, no a título personal, sino por la señal que estábamos dando a las nuevas generaciones: me quedo con millones de dólares, y después hago dos horitas de trabajos comunitarios. Otro de los momentos tristes fue, durante la administración Batlle, cuando veníamos trabajando fuerte para realizar la reforma de la DGI, y finalmente me dijeron que no se hacía, por motivos que nunca entendí. Esas cosas duelen: cuando a uno le dicen `tirate que hay arenita` y luego la sacan, se pega un gran porrazo. No por mí, sino por el país: perdió año y medio en hacer la reforma.

- ¿Y el momento más violento?

-Cuando tuve que ir a un juzgado penal a ratificar una denuncia hacia un empresario, que luego la justicia determinó que fuera preso. Los hijos de ese empresario eran muy amigos de mis hijos, tanto de quedarse a dormir en casa y viceversa. Tuve que sentar a mis hijos y explicarles que el papá de sus amigos había hecho cosas malas, y que yo tenía obligación de presentar la denuncia. Fue muy duro. Pero yo había asumido mi responsabilidad, y mi tarea incluía hacer con firmeza cosas que personalmente no agradan. A mi no me gusta ni que un pajarito esté preso en una jaula.

-No parece un hombre fácil de conmover.

-Mis hijos me conmueven, el amor me conmueve, y Peñarol cada vez que gana me conmueve.

-Si pudiera volver a cuando el Dr. Batlle lo convoca como director de rentas. ¿Tomaría el cargo?

-Al Dr. Jorge Batlle lo respeto y le agradezco las oportunidades que me dio en la vida, y las enseñanzas. Pero en las próximas elecciones, el Dr. Batlle va a tener más de 80 años, y yo quiero un país de gente joven. si yo tengo más de 80 no puedo pensar naturalmente cómo vamos a vivir dentro de 30 o 40 años. Hay que darle la oportunidad a los jóvenes. Ojo, hay gente mayor que es moderna y tiene ganas de avanzar. Pero no puede ser que los candidatos, como este caso, tengan más de 80. Los verdaderos estadistas de una sociedad son los que saben dar un paso al costado, y dar la oportunidad a los jóvenes y gente de edad media. El ombú de por sí es un árbol muy bueno, pero debajo no deja crecer el pasto. El país no necesita más ombúes, sino que crezca el pasto con fuerza.

-¿Esos ombúes a los que se refiere son Batlle y Sanguinetti?

-Sí, son dos personalidades fuertes, con muchísimas aptitudes, y que hicieron cosas muy buenas por el país. Pero, por su manera de ser, no dejaron que debajo de ellos se generara una nueva savia. Y eso deriva a que el Parido Colorado esté muy mal. Basta ver lo que pasó en las últimas elecciones nacionales: de cada 10 uruguayos, 9 le dieron la espalda al Partido. Después, no se supo hacer una autocrítica, un diagnóstico. Hay gente, como Bordaberry, que está trabajando bien, pero todavía falta un ala importante que represente al viejo batllismo. El Frente criticaba que los partidos tradicionales eran una colcha de retazos con gente de diferentes perfiles. Eso llevó a que los partidos se concentraran en el centro, y centro derecha; y a veces sólo derecha. Se olvidó que, en el Partido Colorado, el ala centro y centro izquierda siempre fueron muy fuerte. Esas banderas las tomó el Frente, y no son más que postulados del viejo Batlle. Las elecciones de jóvenes fueron una inyección de frescura; esperemos que no quede en eso.

-Tiene una gran exposición mediática. ¿Le atrae o gusta tanto?

-Siempre respeté y respeto el trabajo de los periodistas como profesionales. Hay gente que no entiende, y si la llaman un sábado o domingo, o la interceptan en algún lugar, les hablan mal o cortan. Yo siempre entendí que es el trabajo que tiene que hacer el periodista por lo tanto había que apoyarlo y respetarlo.

Lo dijo

"Nunca existieron fotografías ni fui extorsionado de forma alguna, como se rumoreó. Fue alguien que quiso enchastrarme. Estoy separado de la madre de mis hijos por temas estrictamente personales."

"Me parece que algunos compañeros del Partido Colorado se olvidaron de los postulados del verdadero batllismo, del viejo Batlle y Ordóñez: trabajar y luchar por la protección de los más débiles."

"Tuve que sentar a mis hijos y decirles que el padre de un íntimo amigo había hecho cosas malas, y que yo tenía la obligación de presentar la denuncia penal. Ese empresario fue preso. Fue muy duro, los niños son seres puros."

"El cargo de director de DGI es fusible"

Hace nueve meses que renunció a la Dirección General Impositiva porque entendió que había cumplido con creces, que era el momento. "El director de rentas es un cargo que a veces es fusible, por hechos propios o ajenos", explica Zaidensztat.

Señala que filosóficamente no comparte el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), pero que era una promesa electoral del Frente Amplio que el gobierno cumplió. "Como todos los uruguayos yo lo sabía de entrada. Después, la gente juzgará si está bien o mal. Yo, personalmente, no lo comparto: hacer pagar más a los que tienen más sí, pero gente que vive de sus salarios, que a veces no les alcanza para vivir confortablemente de clase media, a esas personas no. Me parece que hay otras herramientas tributarias para recaudar. Pero bueno, lo votó el parlamento y tengo que cumplir con la ley. Yo tributo en forma correcta, no quiere decir que esté de acuerdo."

"No voy a restaurantes que defraudan; hay que erradicarlos"

Este verano la exposición de Eduardo Zaidensztat nada tiene que ver con la del año pasado, cuando las inspecciones impositivas clausuraban locales, se denunciaban restaurantes con doble juego de facturas, y también se atacaba al director de rentas. "Siempre me sentí bien en Punta del Este; es uno de los lugares más hermosos que existen a nivel internacional. Nos falta un poco más de verano, pero estoy convencido que trabajando en forma coordinada, actores públicos y privados, se puede estirar la temporada y generar fuentes de trabajo para los uruguayos".

-¿Le han negado el acceso en algún lugar?

-No. Pero además directamente soy yo el que no ingreso a ciertos restaurantes, varios de ellos en el puerto, que tenían doble juego de facturas, y donde los empresarios son gente que hizo mucho dinero, que no necesita para darle de comer a sus hijos. Son restaurantes donde los platos de comida valen mucho, y no pagaban nada. Eso se debe erradicar, y convencido firmé denuncias penales. Sería bueno que todos los ciudadanos tomemos conciencia de que ese impuesto que el empresario evadió lo terminamos pagando todos, los trabajadores a través de su sueldo, los jubilados con los retiros, el ciudadano común cuando va a consumir y tiene un alto IVA.

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