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Mundo
Hacia dónde evolucionamos
Un informe prospectivo elaborado por expertos asegura que se vienen grandes transformaciones en el universo, algunas de ellas bastante inverosímiles.

LA NACIÓN | M. NARANJO

Científicos de cada área adelantan los desarrollos tecnológicos en medicina, biotecnología, nanotecnología, informática, telecomunicaciones, robótica e industria aeroespacial que impactarán en la vida cotidiana.

Un niño juega con una mascota robot que le responde emocionalmente, mientras se prepara para asistir a una clase del colegio, a través de Internet, en 3D. A esa altura, tiene tantos amigos virtuales como reales, y es difícil distinguir a unos de otros.

Hace tiempo que los robots reemplazaron a los empleos en la agricultura y la industria, y hasta las guerras son virtuales (comandadas desde la computadora), aunque de accionamiento real. Los sistemas inteligentes toman decisiones en áreas de seguridad y control del tránsito. El uso de chips implantados en los reclusos permite controlarlos sin necesidad de construir cárceles. También hay prótesis comandadas por el cerebro que permiten mover miembros a partir de impulsos eléctricos, y piel artificial con sensibilidad al tacto. La regeneración de órganos dañados a partir de tejidos propios y terapias génicas son las mejores armas contra el cáncer y la diabetes.

No es El mundo feliz de Aldous Huxley; tampoco un capítulo de la trilogía Matrix. Es un día cualquiera de 2042. Las descripciones figuran en el informe prospectivo que elaboraron los futurólogos Ian Neild e Ian Pearson para la British Telecom en 2005, y contiene predicciones hasta el año 2100. Algunas parecen inverosímiles, otras, simplemente escalofriantes. Pero todas las innovaciones mencionadas ya han sido desarrolladas o se encuentran en etapas avanzadas de investigación.

Según el reporte, cuya versión actualizada se lanzará el año que viene, el futuro nos depara no pocas sorpresas. El propio Ian Neild adelanta que "gracias a la virtualidad, vamos a poder recrear lugares, situaciones y personas de nuestra infancia, viajar a lugares como el Everest o hacernos una escapada a la playa durante la pausa del almuerzo. El back up cerebral permitirá ampliar la memoria y la velocidad de procesamiento del cerebro recurriendo a biocomputadoras externas. También se podrá hacer una copia de seguridad e implantarla en otro organismo, por sí se sufre daño".

Si parecen descabelladas estas ideas, imaginemos volver 30 o 40 años atrás y explicar el auge de Internet, la telefonía móvil, los implantes cocleares que devuelven la audición, la clonación de especies animales, entre otros avances.

¿Cómo serán las máquinas, las tecnologías, la industria y la ciencia en un futuro no lejano? ¿Cómo seremos nosotros, los hijos y nietos? "Estaremos haciendo las mismas cosas, pero cambiará el cómo las haremos", aseguran Pearson y Neil, quienes identificaron grandes áreas de enorme potencia: biotecnología, nanotecnología, reemplazo de órganos, informática y telecomunicaciones, viajes espaciales y robótica.

BIOTECNOLOGÍA. Dentro de 30 o 35 años "estarán llegando al público tecnologías y productos que hoy se encuentran en fase experimental", profetiza Alberto Díaz, especialista en biotecnología y director del programa de Transferencia e Innovación Tecnológica de la Universidad Nacional de Quilmes y del Instituto Leloir.

Por ejemplo, tejidos y órganos de reemplazo, y bacterias para producir medicamentos personalizados. Las terapias génicas permitirán reemplazar genes ausentes o defectuosos que provocan enfermedades tales como la hemofilia y ciertas inmunodeficiencias. Estarán disponibles biosensores que usan enzimas, anticuerpos y/o células para identificar y cuantificar moléculas de interés para el medio ambiente, la producción y la salud. Colocados dentro de nuestro organismo, detectarán tempranamente procesos neoplásicos, diabetes, o aterosclerosis.

Otro de los avances fundamentales será el poder contar con alimentos funcionales (aquellos que contienen sustancias beneficiosas para la salud) "a la carta", según el genoma de cada uno.

El de los biomateriales es un campo que hoy se empieza a explorar y experimentará enormes avances: ya hay bioplásticos que se degradan en poco tiempo, a diferencia de los plásticos convencionales. La biotecnología industrial permitirá fabricar materiales similares a los de la naturaleza (fibras delgadas y resistentes como la telaraña o adhesivos como los de las medusas). Y las biorrefinerías producirán combustible para un mundo sin petróleo.

NANOTECNOLOGÍA. El reino de lo infinitamente pequeño dará lugar a la próxima revolución industrial. "La nanotecnología trabaja a escalas de entre 1 y 100 nanómetros (un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro). Así se obtienen telas que no se ensucian, pinturas resistentes a la corrosión y nuevos sistemas de diagnóstico de enfermedades y administración de medicamentos", señala Ernesto Calvo, coordinador del Centro Argentino-Brasileño de Nanociencia y Nanotecnología.

A escala tan pequeña (como punto de referencia, un cabello tiene 80 mil nanómetros), la materia se comporta diferente, y se consiguen estructuras con propiedades y usos desconocidos. En el mundo "nano" no rige la Ley de la Gravedad, sino las cuánticas. Si un electrón se lanza contra un muro, en lugar de chocarlo, lo traspasa.

La salud y la cosmética son las áreas de punta para la nueva ciencia, y ya se producen cremas antiage y kits de diagnóstico basados en las propiedades ópticas de las nanopartículas y terapias inteligentes desarrolladas a partir de nanopartículas que atacan los tumores actuando por absorción de luz o liberando radiación para destruir las células malignas.

En cinco años, un 15% de los productos tendrá algún componente o proceso de producción basado en la nanotecnología. En cuatro décadas, los nanoproductos serán mayoría.

REEMPLAZO DE ÓRGANOS. Las terapias regeneradoras y la ingeniería de tejidos "permitirán reemplazar partes dañadas de distintos órganos", opina el cirujano Alejandro Nieponice, asistente del Instituto McGowan de la Universidad de Pittsburg. "Ya existen ensayos clínicos que están testeando el cultivo de hepatocitos en membranas extracorporales (biorreactores), para dializar a pacientes con falla hepática, a la espera de un trasplante. Los parches de tejido de miocardio permiten mejorar la función de un corazón dañado sin necesidad de trasplantar el órgano".

"Los corazones artificiales, que en 1970 parecían extraídos de una novela de Julio Verne, hoy son parte de la práctica diaria en los servicios de trasplante", señala, y concluye: "Si la medicina regenerativa cumple las expectativas y gran parte de los hallazgos experimentales pueden reproducirse en los pacientes, el número de trasplantes y de donantes de órganos disminuirá".

INFORMÁTICA. En el futuro, "la potencia informática se multiplicará por 16 mil, las velocidades de conexión y transmisión de datos pasarán de los 2 megas actuales a 100 terabytes por segundo", según establece el informe prospectivo Las TIC en 2026, elaborado por los grupos españoles Prosodie y Gesfor. Esta colosal expansión de la capacidad informática y de almacenamiento se acompañará de la explosión de las identidades virtuales que cada persona se creará en Internet. Los móviles serán el medio de identificación y pago más habitual. Y habrá dispositivos de traducción vocal automática y simultánea del lenguaje.

Para Gabriel Baum, profesor de la Facultad de Informática de la Universidad Nacional de La Plata y director del Laboratorio de Investigación y Formación en Informática Avanzada (Lifia), "lo que ocurra con Internet en las próximas décadas, si la tendencia será hacia la concentración y el control o hacia la democratización, si habrá una Internet para ricos y otra para pobres, son decisiones que dependen de la política".

Según Baum, las TIC aportarán grandes cambios en las áreas de salud y educación: aprendizajes basados en inmersión y el llamado virtual psysiological human, basado en la confluencia de tecnología y biociencias, que permitirá el uso de modelos de simulación para predecir el resultado de intervenciones quirúrgicas o para diseñar drogas e implantes a medida.

Turismo espacial, viaje a Marte, robots que piensan como humanos y harán sus trabajos

Para 2020 está previsto el primer viaje tripulado a Marte. Antes de eso, "el turismo espacial se masificará", arriesga Raúl Colomb, doctor en física y miembro del directorio de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales de Argentina.

Sin embargo, en la enormidad del universo, el hallazgo de otras formas de vida en planetas distantes es una gran incógnita. "Por ahora se conocen cerca de 200 planetas externos al sistema solar. Y ojalá exista vida inteligente capaz de captar nuestras señales", se entusiasma. Por lo pronto, desde hace varios años se llevan a cabo programas de búsqueda. El más conocido es SETI@home, un proyecto lanzado por el científico y divulgador Carl Sagan que aprovecha la potencia de cientos de miles de ordenadores conectados a Internet en la búsqueda de inteligencia extraterrestre. Cualquiera puede participar ejecutando un salvapantallas que analiza señales de radiofrecuencia muy bajas tomadas por el radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico), el más sensible del mundo.

Un planeta comandado por cyborgs es parte del argumento de films varios. La realidad es que la robótica está más asimilada a la vida cotidiana de lo que parece. "Ya hay robots que pueden pensar a la manera humana, gracias a los sistemas expertos y a la inteligencia artificial", dice Darío Cardacci, director del Centro de Altos Estudios en Tecnología Informática de la Universidad Abierta Interamericana.

Por ejemplo, la popular Deep Blue, que venció al ajedrecista Garry Kasparov hace una década, hoy se puede comprar por un puñado de dólares.

Cada vez más, los robots ocupan puestos en la industria y asumen tareas que implican riesgo, tanto en el área de seguridad (desarmar explosivos o explorar campos minados), como en la de salud (realizan microcirugías con mejor pulso que un médico).

Muchas de estas máquinas que hoy son prototipos, asumirán tareas tediosas. La Robotina de los Supersónicos ya existe, en la forma de aspiradoras que detectan el polvo y lo limpian.



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