BEBIDAS ENERGIZANTES. En Argentina la Justicia obligó a las empresas que fabrican bebidas energizantes a bajar la concentración de cafeína, cumpliendo así con lo que en junio había dispuesto la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica. Desde ahora la cantidad de cafeína no puede superar los 20 mg. cada 100 ml, mientras que antes era de 35 mg cada 100 ml. Son varios los países en los que las bebidas energizantes han generado problemas. En Francia, Suecia y Dinamarca, por ejemplo, no se les permite la entrada al mercado porque pretenden que se introduzcan cambios en la fórmula, sobre todo en las vitaminas que contienes. La disposición judicial argentina también establece que en las latas se inscriba en letras de un tamaño superior al 5% de la altura del envase, la siguiente leyenda: "El consumo con alcohol es nocivo para la salud".
ENZIMA DE LA MALARIA. Científicos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de Buenos Aires, en colaboración con investigadores de Brasil y Japón, detectaron un punto débil del parásito que provocaría la malaria y lograron inhibirlo con drogas en el laboratorio. Anualmente muere más de un millón de personas debido a este mal, aunque unos 300 millones son infectados, según cifras de la OMS.
La enzima en cuestión le permite al parásito producir cierto tipo de lípidos para vivir y por eso es tan importante para poder desbaratar el causante de la malaria. En prueba de laboratorio se logró inhibir esa enzima usando ciertas drogas. Al no poder fabricar esos lípidos, el parásito muere.
CUESTIÓN DE ILUSIÓN. Ser gordo o flaco no es cuestión de grasa corporal sino una imagen creada por el cerebro, según un estudio publicado por la revista Public Library of Science Biology. Un grupo de científicos del University College of London utilizó una estratagema llamada "Ilusión de Pinocho" para estudiar los cerebros de 17 personas mientras experimentaban las sensaciones de que sus cinturas se encogían. El estudio revela qué partes del cerebro están involucradas en la imagen corporal y puede arrojar luz sobre la anorexia y el desorden de dismorfofobia, que padecen quienes se preocupan excesivamente por un defecto pequeño o imaginario de su cuerpo.
A cada uno de los voluntarios se les ubicó un dispositivo que vibraba en la cintura para estimular el tendón y crear la sensación de que la articulación se estaba flexionando. Con la mano tocando la cintura, los voluntarios sentían que sus cinturas se inclinaban hacia su cuerpo, creando la ilusión de que se les estaba encogiendo.
Cuando esto sucedía los investigadores encontraron —a través de resonancia magnéticas— altos niveles de actividad en el córtex parietal posterior. Los voluntarios que informaron de la mayor sensación de reducción también mostraron la mayor actividad en esa región del cerebro. "El cerebro parece crear un mapa del cuerpo integrando las señales de la partes relevantes, tales como la piel o los músculos, junto con claves visuales. Otros estudios muestran que personas con daño del córtex parietal experimentan la sensación de que la forma y tamaño de las partes de su cuerpo cambiaron", explicó el médico Henrik Ehrsson, que condujo el estudio.