Desafiando el tiempo

LIL BETTINA CHOUHY

Que en años de cercos y glicinas/ de la vida en orsai del tiempo loco/tu frente triste de pensar la vida/ tiraba madrugadas por los ojos." Sí, Cátulo Castillo y Aníbal Troilo A Homero. No sé si a ustedes les pasa, pero hace días que estos versos me dan vuelta entre la cabeza y el corazón, me asaltan en lugares impensados. ¿Qué pasa? ¿Qué me lleva una y otra vez al recurrente e inolvidable tango? Lo busco, lo encuentro, lo escucho. "Y estaba el terraplén y todo el cielo/ la esquina del zanjón, la casa azul/todo se fue trepando su misterio/ por los repechos de tu barrio Sur". Manzi, claro,

Homero, cien años del nacimiento de uno de los más grandes poetas del tango. Los homenajes, los recuerdos, los músicos de aquí y del otro lado del río, evocando, ¡qué bueno! Las voces queridas sonando entremezcladas con los años propios, los afectos, lo vivido. Como dice la incomparable Rinaldi, el peso significante de esa canción popular rioplatense que es el Tango.

Desde la infancia, Gardel quedó para siempre de la mano de mi padre. Entrañables amigos mayores, para recibir después a todos los que vinieron: orquestas, voces, estilos en la tradición o la ruptura. Estimulante asombro para encontrar hoy el entusiasmo de los jóvenes. Mujeres y hombres que, desde bandoneones, pianos, guitarras, violines y contrabajos, hacen sonar el ritmo renovado de un tango que es otro y el de siempre.

Voces nuevas, audaces, interesantes, diciendo con intención, fluyendo seductoramente como si el tango recién se estrenara. Generaciones que se mezclan, encuentros que sorprenden y atrapan. Personajes variopintos atraviesan el Atlántico para entrelazarse en un abrazo tenaz. Espacios que se abren, recreando el rito que fue varonil, orillero y pecaminoso.

Octubre trajo una celebración: los 30 años de Joventango y el Festival Viva el Tango. Noviembre viene con los 100 años del nacimiento de Manzi, voces famosas -Canoura, Muyala-, nuevas, como Sierra, que se atreven a sumar poesía. Desde el Solís, el MovieCenter y La Colmena, instancias que hablan de vigor y permanencia.

Parafraseando a Borges, el tango puede discutirse pero encierra como todo lo verdadero un secreto. Por más que en otras latitudes se esfuercen, sin los atardeceres y las noches de Buenos Aires o Montevideo no puede hacerse realmente tango. Él mismo lo demuestra en su poema El Tango: "sin antes ni después/ contra el olvido/tiene el sabor de lo perdido/ de lo perdido y lo recuperado/Esa ráfaga, el tango, esa diablura/los atareados años desafía/hecho de polvo y tiempo, el hombre dura menos que la liviana melodía/que sólo es tiempo."

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar