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El cerebro es la mejor defensa
¿Qué hacer frente a un rapiña? ¿Cómo superar ese miedo que paraliza? Existen herramientas para enfrentar los delitos violentos, hasta con destreza y psicología.

El tipo apareció de la nada. En un instante lo tenía adelante, apurándome: `Flaco, ¿una moneda?`. Balbuceé y me puse a revolver el bolsillo, pero ya era tarde: sacó una navaja y me gritó que le diera todo lo que tenía".

Cuento conocido. Si no lo vivió usted, seguro que sí algún familiar, vecino o compañero de trabajo. De hecho, la amenaza del delito callejero violento se ha vuelto tan presente en el imaginario que muchos están optando por ir a clases para aprender a manejar esas situaciones. Dicen que, con el conocimiento adecuado, hasta el 90% de esos problemas se pueden prevenir.

Esa es al menos una de las máximas de Equipos de Seguridad y Defensa (ESD), que desde 2004 enseña qué hacer frente a toda clase de delito, desde la prevención hasta la acción física, pasando por el diálogo con el atacante. "La idea es evitar la agresión, pero entrenamos para todas las instancias, incluida la violencia", explica Paul Thomsen, instructor y director de la compañía, cuyo método se originó en el Sistema Progresivo de Autodefensa, de Argentina.

BATALLA PSICOLÓGICA. En la calle, es muy fácil leer la intención que otros pueden tener con uno y anticiparse, asegura Thomsen. Y en eso se basa la primera lección: prevenir.

"La gente piensa que es cauta, pero cambiando un par de costumbres podés evitar muchos riesgos", asegura el instructor mientras mira pasar transeúntes por Avda. Italia.

"Observando, uno se da cuenta en qué va cada persona: preocupado por no tropezarse, apurado por llegar a algún lado. Hay que saber mirar el entorno. Una vez un cliente me dijo: `venía caminando y de repente me aparecieron tres tipos atrás`. No es cierto, no aparecen de repente. Para que eso suceda, primero lo tuvieron que ver, elegir, acercarse. El problema arrancó 30 segundos antes. Y pudo prevenirse", señala el experto, afirmando que es necesario conocer los modus operandi más frecuentes.

La segunda fase es la "batalla psicológica", al decir de Thomsen, que consiste en "preparar la cabeza" para enfrentar al atacante. "Es la parte más compleja porque se necesita derrotar los temores propios", sostiene.

En realidad, la idea es evitar la parálisis mental si uno se encuentra frente a un delincuente. La mayoría de las personas que recurren a clases de autodefensa de esta índole ya vivieron una situación así (rapiñas, peleas y hasta violaciones) y suelen ver el bloqueo como uno de los mayores problemas, porque se se sienten completamente impedidos de reaccionar.

"Entrenamos a los clientes para tolerar cualquier golpe psicológico, para adquirir la capacidad de ver al otro como un ser humano más, que se puede destrozar si se quiere. La idea es que la persona pueda actuar, ya sea dialogar, combatir o salir corriendo".

Con esa idea se simula cualquier situación posible, con gritos, tiros, violencia. Así, el alumno se habitúa a estar preparado para todo, no sólo en los niveles psicológico y físico, sino también en lo que se refiere a lo visual y auditivo.

CLIENTES. Luego vienen las etapas de interacción con el delincuente y el combate. El curso no es violento, aclara el director, pero la persona debe estar preparada. Alguien que recurre a un programa de esta naturaleza llega buscando entrenamiento físico.

"Todo depende del grado de amenaza al que se ve enfrentado la víctima. Si me quieren robar 100 pesos, yo se los doy. Si ahí se termina el problema, lo recomendamos. Es completamente diferente a enfrentar una posible violación", aclara Thomsen, quien asume que sus mejores discípulos son mujeres porque, según el entrenador, son más astutas.

"Pueden ponerse a llorar y en seguida doblarte de un manotazo", se ríe. "Con los hombres es más difícil, les gana el ego: quieren demostrar que pueden".

El curso, de 25 horas, cuesta U$S100. Más información en: www.esd.com.uy

Lapiceras, voltios y llaveros para sorprender atacantes

Entre los artículos que sirven para la defensa personal, el gas paralizante es el más conocido. Su resultado es instantáneo; provoca una crisis de tipo asmático en la persona rociada, a quien se le irritan las vías respiratorias, generándole tos y estornudos. Además, da sensación de dolor en la piel y nubla completamente la visión. Vale aclarar que todos esos efectos son transitorios y no generan daño permanente.

Viene en envase normal, en modelo de llavero y hasta camuflado como una lapicera. El disparo tiene hasta dos metros de alcance.

Otro artículo solicitado es el electroshock, un dispositivo que usa alto voltaje para detener al atacante. Al tocar a una persona con las puntas del arma se lo inmoviliza. Causa desorientación y pérdida del balance y deja al atacante en estado pasivo y de confusión por varios minutos. Sin embargo, su amperaje es muy bajo y no se infligen heridas serias ni permanentes.

En el comercio La Casa del Policía (San José 1283), se consiguen gases paralizantes desde $324 y dispositivos de electroschock desde $1.970. Más info: www.lacasadelpolicia.com

Diálogo y ocultar el miedo

Dialogar y ocultar el miedo

¿Cómo hablarle a un criminal? ¿Es posible hacer que el miedo actúe a su favor? La mejor manera de interactuar con un delincuente también se puede aprender. El instructor Paul Thomsen explica que el diálogo es vital, pero la interacción también va en gestos, posturas o tonos de voz.

"Antes del delito suele haber una pregunta como `¿tenés hora?`, que casi siempre es una forma de saber si la persona lleva reloj, o de qué marca. También puede representar una manera de ver la reacción. Si se contesta tartamudeando, la persona se convierte en una víctima fácil. Otras veces sólo es parte de su modus operandi, un hábito. Es importante intentar mantener un diálogo; jamás subir el volumen de voz ni insultar. La postura debe demostrar seguridad, tranquilidad, y nunca miedo. Todo es cuestión de lo que el atacante percibe, no de lo que sabe".

El problema es que, a veces, el diálogo no funciona. "¿Te quiere robar el auto? Se te aconseja dárselo. Pero que sea una decisión tuya, el resultado de una negociación, que ganes algo con eso. El tema es si el delincuente quiere algo más, si busca agresión, si está drogado. Acá explicamos qué efectos tiene cada droga, cómo es probable que reaccione. La negociación tiene dos fines: solucionar el problema y hacer tiempo. Si lo primero no funciona, entonces se debe ganar tiempo para analizar la situación. Mientras alguien habla o piensa, no pelea".

La última opción es el combate. Se potencian las capacidades de cada cliente, no importa su físico, edad, o entrenamiento previo, explican quienes saben.

Y para completar el espectro, también se asesora en temas pos situación, como primeros auxilios y legislación.

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