Disfunción eréctil salva vidas

| Los hombres mayores de 40 con impotencia tienen mayor riesgo de padecer infartos, según un estudio nacional; cuidado con la droga que tapa síntomas.

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Francisco Flores

ANDRÉS LÓPEZ REILLY

Una investigación realizada por técnicos uruguayos corrobora la existencia de una vinculación directa entre la disfunción sexual masculina y los infartos cardíacos. Luego de recoger experiencias de Inglaterra y Estados Unidos, los médicos del Centro Sexológico Plenus determinaron que en los hombres mayores de 40 años la impotencia no es "psicológica", sino por obstrucción de arterias.

El coordinador del estudio, el médico internista y sexólogo clínico Santiago Cedrés, advierte que quienes consumen la droga sildenafil (Viagra) "tapan un síntoma" frente a un alerta de riesgo cardíaco. Se deben tomar recaudos, más allá de solucionar el trastorno sexual.

Existían varias hipótesis sobre la relación entre la disfunción sexual y los infartos cardíacos. "Son enfermedades que comparten factores de riesgo como la hipertensión, el ácido úrico, el colesterol, la diabetes, el hábito del tabaco, el sedentarismo, la obesidad. En realidad, los dos males son síntomas de un mismo trastorno de fondo: la obstrucción de los vasos", indica el médico.

Más allá de las creencias de que la impotencia tiene raíces psicológicas, las principales causas de la disfunción eréctil son orgánicas, sobre todo vasculares. "Es decir, es un tema esencialmente circulatorio. En menores de 40, aparecen factores psicológicos como la ansiedad, la depresión, el estrés. Pero después de los 40, estamos obligados a determinar elementos orgánicos. En abril, expertos de Estados Unidos e Inglaterra señalaron en el Congreso Mundial de Sexología que la impotencia precede al infarto, con un espacio prudencial de unos 24 meses".

RESULTADOS PROPIOS. Con la información brindada por expertos internacionales, se realizó en el país un estudio basado en datos almacenados en el Fondo Nacional de Recursos. El relevamiento abarcó a 264 pacientes coronarios, de entre 45 y 88 años, asistidos en el Hospital Pasteur.

Se concluyó que existe plena relación entre la disfunción eréctil y las enfermedades cardiovasculares.

El descubrimiento, que cambió las pautas de tratamiento, fue divulgado por el diario El Mercurio en Chile y por la televisión estadounidense, y se presentará en noviembre en el Congreso Europeo de Medicina Interna y en abril próximo en el Congreso Mundial de Sexología Médica.

La investigación de Plenus concluyó con resultados similares a los expuestos por británicos y norteamericanos. "Abarcamos una muestra de 264 pacientes que se habían realizado cateterismos cardíacos y observamos que 81% eran portadores de disfunción eréctil. Quedó demostrada la relación que había entre ambas patologías por compartir los factores de riesgo", explica Cedrés.

En segundo lugar, se constató que el 100% de los que tenían disfunción eréctil severa, presentaban lesiones graves en las arterias coronarias y habían ido a hacerse un bypass. "También se vio que el 80% presentó impotencia previo al paro cardíaco. Y en la mayoría de esos casos, la manifestaron dos años antes del infarto".

Tomando en cuenta que los problemas cardiovasculares son la primera causa de muerte en Uruguay, podría inferirse que la disfunción eréctil es también un trastorno muy extendido en el país. Al respecto, el director de Plenus indica que la impotencia es la disfunción sexual más frecuente tanto aquí como en el resto del mundo. "Por tanto, si el paciente mayor de 40 años llega con esa patología, debe ser valorado desde el punto de vista cardíaco. La primera medida es corregir los factores de riesgo y tomar aspirina para mejorar la circulación sanguínea. La disfunción eréctil debe ser vista como un aviso de una enfermedad aún no diagnosticada", agrega.

Entre la aparición de la disfunción sexual y un posible infarto pueden transcurrir dos años, un período que muchos hombres solucionan acudiendo al sildenafil, popularmente conocido como Viagra. "Cualquiera puede comprar sildenafil. Pero lo toman y tapan un síntoma, sin atacar la causa de fondo. La impotencia es un signo de alerta de un riesgo cardíaco. Aunque era lo peor que le podía pasar a un paciente en cuanto a la autoestima, ahora puede salvarle la vida. Si en esos dos años se adoptan medidas de prevención cardiovascular, puede mejorar su expectativa de vida. Es importante no automedicarse, consultar al sexólogo y valorar el ritmo cardíaco en esos pacientes".

Y una vez diagnosticada la impotencia, asegura el médico, se previenen problemas cardiovasculares más severos, entre otras cosas, "dejando de fumar, sin sedentarismo y realizando deporte. Se debe seguir una dieta adecuada, corregir el colesterol, el ácido úrico y la diabetes".

Una pastilla cada dos minutos

En Uruguay se vende una pastilla de sildenafil cada dos minutos, esto es, 800 al día, casi 300.000 al año. No se trata sólo de Viagra, sino también de las otras nueve marcas bajo las que se comercializa esa droga.

La disfunción eréctil, patología que trata el medicamento, es el problema sexual más frecuente en el país, así como en el mundo entero, explica el médico sexólogo e internista Santiago Cedrés.

El sildenafil no actúa en ausencia de estimulación sexual. Su efecto es exclusivamente vasomotor y por lo tanto solamente está indicado para el tratamiento de la disfunción que se origina por ese motivo.

No obstante, dado que la impotencia debe interpretarse como un signo de alerta de un riesgo cardíaco, la droga puede tapar un síntoma y no atacar el problema de fondo, indica Cedrés, también docente de la Facultad de Medicina.

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