En el imaginario colectivo, emigrar es para bien. Los uruguayos que se van lo hacen convencidos de que, cualquier cosa que los espere en el exterior, será mejor que quedarse.
Algunos se van abrumados por no obtener empleo, otros porque no ganan lo suficiente, y, los más calificados, para continuar los estudios o trabajar en lo suyo. Tal vez por eso, en el mismo imaginario, la decisión de retornar al país significa que las cosas no salieron bien.
Sin embargo, una reciente investigación del politólogo Martín Koolhaas, especialista en Análisis Sociodemográfico de la Facultad de Ciencias Sociales, echa por tierra esa creencia.
"La evidencia encontrada tiende a cuestionar las visiones más pesimistas que conciben el retorno como un fenómeno de escasa magnitud, poco selectivo por nivel educativo y que es fruto principalmente del fracaso de los proyectos migratorios". En otras palabras, volver no es necesariamente sinónimo de fracaso, sino que puede leerse de muchas maneras.
El estudio, denominado Magnitud y características de la población de retorno (1986-2006), analizó a los que volvieron, comparando sus perfiles con los que viven aquí, y los que se fueron y allí se quedaron. El informe fue realizado en base a las encuestas de hogares del Instituto Nacional de Estadística entre 1986 y 2000, más los datos de la encuesta ampliada de 2006.
QUIÉNES VUELVEN. Luego de dos años de estadía en España, Daniel decidió volver a Uruguay. El día que se lo comunicó a amigos y familiares, de uno y otro lado del mundo, recibió la misma asombrada pregunta: "¿Estás seguro?"
Para todos, la mayor sorpresa era que a Daniel le iba muy bien en la Madre Patria y por ende no encontraban razones que avalaran su vuelta. Para él, sin embargo, la idea cerraba por todos lados. Tenía las ganas y el capital necesario para empezar de nuevo, o bien continuar, pero esta vez en su país.
La decisión de Daniel no es una excepción: uno de cada cuatro emigrantes retorna al país. Según la estadística, hasta 2006, la mayoría de ellos vinieron de Argentina (33,9%), seguido por América del Norte (19,5%) y España (19,1%).
Además, un 85% de los que regresan están en edad activa, es decir, en condiciones de trabajar, pues tienen entre 15 y 64 años. El número es significativo porque, en la población residente (los que viven aquí) sólo el 61,7% está en ese rango etario. La edad promedio al momento del regreso es de 43 años.
Ahora, es probable que muchos se pregunten a qué se dedican esos nostálgicos compatriotas cuando vuelven, dado que los problemas de empleo son los principales responsables de la sangría migratoria.
Algunos, como Daniel, logran hacer realidad el sueño del negocio propio. No son los más, pero la cifra es buena: 23,9% abre un local o genera una inversión, mientras que un 6,3% se convierte en patrón.
Sin embargo, la gran mayoría (48,8%) no tiene objeciones en llegar para pertenecer a la categoría de asalariado privado. Claro, los que vuelven tienen un mejor nivel de ingresos per cápita que los que nunca vivieron fuera de fronteras.
De acuerdo al estudio, estos últimos ganan un promedio de $6.703, mientras que los retornantes logran ingresos promedio de $ 9.970. Eso sí, el país del que provienen incide mucho en el nivel económico que logran alcanzar (ver recuadro).
El investigador Koolhaas aclara que su estudio tiene limitaciones, ya que falta información para sacar más conclusiones. "No tenemos la fecha en la que emigraron, y por tanto, no sabemos a qué corriente de emigrados pertenecen. No sabemos cuánto tiempo duró su estadía en el exterior, variable que es muy importante para analizar los efectos del retorno".
El paso siguiente, por tanto, será realizar otro tipo de estudio, de perfil cualitativo, que a través de otras técnicas (como la entrevista con retornados) permita profundizar en ese fenómeno.
POLÍTICAS DE ESTADO. Aunque aclara que "el país no está todavía en condiciones de hacer una convocatoria masiva", Álvaro Portillo asegura que el gobierno está iniciando acciones para alentar el retorno de los que siguen afuera.
Según el director de Asuntos Consulares y Vinculación del Ministerio de Relaciones Exteriores, esas acciones están orientadas a facilitar el ingreso al país de enseres, máquinas y herramientas de trabajo e incluso vehículos de uso personal.
En tal sentido, está a estudio del Parlamento un proyecto de ley sobre emigración que incluye un capítulo para los compatriotas en el exterior.
En el texto, que ya fue aprobado en el Senado, se incluyen incentivos para todo uruguayo con más de dos años de residencia en el exterior que decida regresar al país.
"Podrán introducir libre de todo trámite cambiario y exentos de toda clase de derecho de aduana, tributos o gravámenes los bienes muebles y efectos que alhajan su casa habitación y las herramientas, máquinas, aparatos e instrumentos vinculados con el ejercicio de su profesión, arte u oficio", apunta el proyecto.
Se establece que "por una única vez", se podrá ingresar "un vehículo automotor de su propiedad, el que no podrá ser transferido hasta transcurrido un plazo de cuatro años a contar desde su ingreso a la República".
Asimismo, cuenta Portillo, existen iniciativas municipales en pos del mismo objetivo. Tal es el caso de la Intendencia de Durazno, que facilita terrenos urbanos para aquellos dispuestos a volver al pago. Actualmente, hay otras comunas estudiando estímulos similares.
A su vez, algunas empresas solicitaron la convocatoria de personal capacitado al departamento que dirige Portillo, especialmente en el área de informática.
En particular, el jerarca se refiere a empresas de Zonamérica, donde necesitan personas que hablen varios idiomas con fluidez. Esa demanda supera a la oferta, y por eso no han podido satisfacer sus necesidades en el mercado uruguayo.
"Ese tipo de cosas son las que por ahora, tímidamente, hemos comenzado a hacer. Entendemos que todavía el país no está en condiciones de realizar una convocatoria masiva", explica Portillo.
Países limítrofes no rinden tanto
Dime de dónde vienes y te diré cuánto ganas. El perfil de los retornantes varía según los países en los que vivieron. Los que vuelven de naciones limítrofes, especialmente Argentina, suelen tener un nivel socioeconómico inferior que aquellos que provienen de otros países latinoamericanos o diferentes continentes.
De esta manera, el ingreso promedio per cápita de los que llegan de países fronterizos es de $ 7.500 promedio, según el estudio Magnitud y características de la población de retorno (1986-2006), realizada por el politólogo Martín Koolhaas, de la Facultad de Ciencias Sociales.
De acuerdo a la investigación, los retornados de Estados Unidos tienen un ingreso promedio de $ 12.256 y los llegados de Europa ganan hoy unos $ 11.992.
Además, el estudio revela que el 22,4% de quienes regresan de países limítrofes pertenecen a hogares pobres.
En cuanto a los períodos de retorno, existen diversas corrientes con denominadores comunes a lo largo de los 20 años analizados en el estudio.
Se sabe que el 30% de los uruguayos que decidieron regresar lo hicieron en la década del 80, etapa que coincide con la salida de la dictadura. Es una de las corrientes cuyo motivo de regreso está más definido.
Las cifras
500.000 Es la cantidad de uruguayos residentes en el exterior. La cifra representa el 15% de los habitantes del país.
39.905 Es el total de personas que emigraron entre el 2000 y 2006. El 55% tenía entre 20 y 29 años de edad al momento de partir.
48,8 Porcentaje de los que vuelven que se convierten en asalariados privados. Un 23,9% abre negocio propio y un 6,3% se vuelve patrón.
4% De los uruguayos vivió en el exterior en algún momento de su vida. Es decir, uno de cada 27 compatriotas es considerado "retornante".
85% De los que regresan están en edad activa, es decir, tienen entre 15 y 64 años. En los residentes, ese porcentaje es de 61,7.