JUAN ANDRÉS ELHORDOY
Tributum (latín): Obligación dineraria establecida por la ley, cuyo importe se destina al sostenimiento de las cargas públicas.
Según se desprende de la definición de la Real Academia Española, todo ciudadano debe dormir tranquilo. Su esfuerzo sirve para mantener la estructura de un Estado al servicio del hombre.
A dos meses de la aplicación del nuevo régimen, comenzaron a aparecer las primeras evaluaciones generales. La DGI informó que la recaudación por concepto de IRPF resultó menor a la proyectada. De todas formas, superó lo obtenido por IRP.
Más allá de sus efectos en la realidad, no hay duda que el nuevo sistema tributario ayuda a crear conciencia en la población sobre lo que implica pagar impuestos, tributos, aranceles, contribuciones y gravámenes. Inspirado en el nuevo escenario, Carlos analizó su situación.
El susodicho gasta unos 3.000 pesos por mes de nafta, lo que le supone abonar 1.500 de IMESI, paga la patente (1.000 pesos mensuales) y el seguro que está afectado por el Impuesto a los Ingresos de las Entidades Aseguradoras.
Cansado de alquilar, sacó un préstamo para comprar apartamento. Paga en fecha la Contribución Inmobiliaria, desconociendo que también aporta por concepto de "afirmado", "adicional de pavimento", "adicional de drenaje pluvial" y por "registro". También abona los Tributos Domiciliarios, la Tasa de Saneamiento y el Impuesto de Primaria.
Este profesional que trabaja duro para cubrir las necesidades básicas de la familia, pero que al mismo tiempo, el INE afirma que forma parte de la "clase alta", también paga unos 4.000 pesos mensuales por IVA; sufre por el IRPF, pues contribuye exactamente por lo que gana. Hace aportes de 3.600 pesos por mes a la Caja Profesional. Además, necesita ayuda para tareas domésticas y debió contratar a una persona por la que paga al BPS por Aportes Jubilatorios para el Personal Dependiente y para el Patrono, por Seguro de enfermedad y por "complemento de la cuota mutual": alrededor de 2.000 pesos.
Carlos también paga precios que incluyen costos implícitos como el Impuesto a la Renta Empresarial, el Impuesto de Control de las Sociedades Anónimas y la Tasa Global Arancelaria. Un claro ejemplo de tributos invisibles es el Impuesto a la Compra-Venta de Moneda Extranjera que pagaban las empresas públicas. Su reciente eliminación permitió bajar las tarifas de los entes.
A su vez, su banco le descuenta por Impuesto a la Renta al rendimiento de sus pequeños ahorros. También recibe menos interés por la Tasa de Control del Sistema Financiero que entre otras cosas, financia el costo de las regulaciones del Banco Central.
Carlos respira tranquilo. Ya sabe que con su dinero paga sueldos, aporta al funcionamiento de la burocracia, solventa la campaña de Lucha Antituberculosa, financia el INAU y el MSP, solventa el servicio de contralor sanitario de la IMM, paga a la Dirección General de Aviación Civil y a las intendencias del interior.
Con el IMESI a bebidas alcohólicas y tabaco, pone dinero para la Comisión de Lucha contra el Cáncer y la Comisión Honoraria de Salud Cardiovascular. Con el IMEBA, financia el INIA y MEVIR; con el IVA a los juegos de azar solventa el MEF y el IVA a las frutas y verduras aporta al Fondo de Reconversión Granjero. Con el Adicional del Impuesto a las Transmisiones Patrimoniales aporta al Instituto Nacional de Colonización; con el Fondo de Inspección Veterinaria, desembolsa para el sistema de control sanitario de las carnes.
Después de comprobar que cerca de la mitad de sus ingresos se van por la alcantarilla de los impuestos, Carlos no para de tararear aquella canción de El Cuarteto de Nos…
"Vos siempre cambiando/ ya no cambiás más/ y yo estoy cada vez más igual/ Ya no sé que hacer conmigo".