"Este no es lugar para llenar la panza. Es para deleitar los sentidos, la vista, el gusto... el alma", resume el chef Jorge Oyenard sobre el propósito del restaurante Cru.
Enclavado en Pocitos, en Guayaquí 2985, Cru recibe la primavera con una novedad: una carta de platos crudos. Los que piensan en sushi se equivocan: es todo crudo menos sushi. Este plato de origen japonés ya entró a Uruguay, fue gran novedad, pero hoy se consigue en todos lados. Así que Cru quiere ir más allá y se larga con ceviches de corvina o tiraditos de salmón, los frutos del mar sin ninguna cocción, pero aderezados con hierbas, jugo de limón, aceite de oliva o crema ácida, por ejemplo.
La propuesta incluye entrada y plato principal, que será también crudo, pero de carne roja, así que a prepararse. Se trata del menú Visa de Cru, una promoción que abarca también a otros ocho restaurantes, que han preparado cartas especiales para los clientes de la tarjeta.
"Hace tiempo que tenía en la cabeza la idea de armar un menú de crudos. Justo llegó la propuesta de Visa y lo sacamos ahora en primavera y tiene gran aceptación", dice el chef Oyenard.
Después de los crudos del mar como entrada, llega la hora del plato principal, que también será una degustación. Incluye un carpaccio de picanha, steak tartare (en base a carne picada) y tataki de novillo, que será la receta de hoy para los que se animen a probarlo en casa.
El mundo de la gastronomía mira con mayor interés al crudo. Uno, porque es más sano, y dos, porque así se asegura la nobleza de los componentes. Nada se puede disimular en un plato crudo, debe estar perfecto.
Por lo demás, Cru (que no viene de crudo, sino de la denominación de las parcelas de buenos vinos), ofrece un ambiente ideal para la propuesta. Paredes en piedra, luz blanca tenue, las mesas negras.
El tataki empieza por comprar entrecote o lomo, una pieza tierna. Se corta en tiras de cinco centímetros de diámetros. Luego se pasa por sal gruesa, pimienta, ajo chino, romero... aunque esto es a gusto de cada uno. Luego, se sella nomás en la plancha bien caliente. Se sirve cortado en finas capas. Un buen acompañamiento son los chips de boniato. A animarse.