Memorial de los extintos

| Muestra en la Expo Prado recrea un monte autóctono para dar entorno a nueve cuadros de especies desaparecidas o en peligro; un viaje a la fauna del pasado.

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Ariel Colmegna

Una descripción apurada diría que en la Expo Prado hay vacas y ovejas, una presencia que se deduce por todos los sentidos, incluido el olfato. Para cambiar de aire y de animales, se creó esta vez un espacio dedicado a las especies extintas o en peligro de desaparición.

Ambientado en un verdadero monte autóctono con cascada y puente, el centro de la muestra consiste en nueve cuadros de animales que están más cerca del recuerdo que de la realidad.

Según el autor de la exhibición, Daniel Cóppola, el mensaje es: "cuidemos la fauna o sólo la vamos a ver en cuadros, ni siquiera en fotos. La gracia es ese contraste".

La exposición ocupa ocho metros del stand del Ministerio de Agricultura y Ganadería y forma parte del circuito de las escuelas que visitan la Rural, sin contar que cualquiera puede arrimarse.

"Hacemos el paseo y les explico. Damos un folleto y hablamos de las características de cada animal y por qué desaparecieron o están en peligro", dijo Cóppola.

Los animales expuestos son el jaguar y el ciervo de los pantanos (ambos extintos en Uruguay), el oso hormiguero chico, el puma, el zorro rojo, el yacaré, el venado de campo, el cardenal amarillo y el ganso blanco. Todas estas últimas especies están en serio riesgo de extinción y prácticamente no existen en estado silvestre.

La preparación de la muestra llevó meses. Incluye 220 especies vegetales que hubo que recolectar, además de piedras de la Sierra de Mahoma para darle naturalidad a la escena. La cascada trabaja con 20.000 litros de agua por hora y un puente colgante de cuatro metros da el toque final al ambiente. Es un verdadero viaje al monte, con olor y sonido.

Pero la escenificación es doble. Cada cuadro, todos en óleo, muestra al animal en cuestión con una ambientación reconocible. El oso hormiguero, por ejemplo, tiene de fondo a la Quebrada de los cuervos y el venado de campo aparece en las cercanías del Cerro Batoví. Paisajes donde alguna vez estuvieron.

Cóppola no es biólogo ni artista plástico, ni siquiera se dedica a alguna actividad vinculada a la fauna. Lo hace por hobbie.

El asunto empezó en los años `70, cuando tuvo una agroveterinaria y se dedicó a embalsamar animales. Pero el trabajo se hizo placer y llegó a tener tantos ejemplares que armó un museo de fauna y flora, ahora cerrado por asuntos económicos.

Para el Ministerio de Ganadería, Cóppola ya ha armado varias exposiciones en el Prado, pero siempre con animales embalsamados. La pintura debuta esta año; de hecho, estos son los primeros cuadros que realiza Cóppola.

Él mismo lo propuso. En vez de ejemplares embalsamados, quiso componer pinturas y así cobraría fuerza la idea de pérdida, consumada o inminente de la especie.

La muestra estará hasta el 16 de septiembre, día de clausura de la Rural.

Animales desaparecidos

JAGUAR. El felino más grande de América. En su momento, vivió desde la Patagonia hasta Estados Unidos, lo que incluía a Uruguay. Sin embargo, el animal ya no existe en el territorio en estado salvaje, producto de la caza indiscriminada. Se dice que los últimos ejemplares vivieron en forma silvestre a comienzos del siglo XX. Es primo del puma, que está en riesgo de extinción.

CIERVO DE PANTANO. No existen registro de presencia de este animal en el territorio desde 1959. Vivía, por lo general, en los humedales del país y hay indicios de que su población fue muy numerosa. Se dice que el motivo de su desaparición fue la explotación ganadera. En Brasil, sin embargo, se conservan algunas poblaciones.

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