NEWSWEEK
Cuando la gente dice que escucha a Dios, generalmente no quiere decir que ha ajustado el volumen. Sin embargo, una ola de nuevas Biblias en audio con la participación de talentos de Hollywood, efectos de sonido chillones y partituras musicales recargadas llevan a Dios a la era del MP3. Y, por cierto que no podrían tener rostros tan diferentes. Está la Experiencia bíblica, una completa lectura de la Biblia, que tiene un elenco divino que figura en la Lista A de celebridades negras, incluyendo a Forest Whitaker como Moisés, Cuba Gooding Jr. como Judas, Blair Underwood como Jesús y Samuel L.Jackson como el Todopoderoso. La competencia: Palabra de promesa, otra sonora colección de las Sagradas Escrituras, con las estrellas Jim Caviezel como Jesús (nuevamente, porque ya lo interpretó en el cine), Terence Stamp como Dios y un elenco mayoritariamente blanco surgido de la Lista B de Holly-wood. Los dos están a la venta en Estados Unidos y el primero ha vendido más de 400.000 copias.
Durante mucho tiempo, la industria editorial realizó lo que equivale a un milagro de renovación en el mercado para hacer que la Biblia sea un éxito perenne mediante infinidad de presentaciones diferentes y apuntando a segmentos específicos de la población. Entre las creaciones recientes más memorables está La Biblia para beber profundamente, que viene acompañada de una cantimplora para quienes están física y espiritualmente sedientos.
La Sociedad Bíblica de Australia ha convertido a las Sagradas Escrituras en archivos de audio, correo electrónico e impulsos de mensajes de texto escritos con la extraña ortografía que se utiliza en la actualidad cuando se pulsa el teclado del celular.
La conveniencia de estos modernos milagros de la tecnología es obvia, aunque suscitan un espinoso interrogante: ¿ahora que los textos sagrados están en versión digital y pueden borrarse, cómo debemos tratarlos? Parecería una blasfemia llevar a Dios a tener como compañía de archivo en el MP3 a Madonna y Grateful Dead, y luego destruir todo lo que a Él se refiera simplemente tocando "Control-Borrar". Hasta bajar la palabra sagrada a través de los mismos cables de fibra óptica que el último álbum de Korn, parece una mala idea, teniendo en cuenta que los católicos utilizan caños especiales para la disposición final del agua bendita, con la finalidad de impedir que ésta entre en contacto con aguas servidas.
DUDAS. En efecto, algunas religiones creen que debe tratarse a la Biblia en versión electrónica y los artilugios que la contienen con tanto cuidado como a las versiones impresas.
"Si alguien utilizara su iPod exclusivamente con propósitos sagrados, entonces sería un objeto sacramental que necesitaría ser enterrado o incinerado cuando se agotara", indicó Justin Daffron, sacerdote jesuita de la Universidad Loyola, en Chicago. Pero, cada uno debe sentirse libre de borrar textos digitalizados de las Sagradas Escrituras todos los días. "El archivo en sí es sólo un archivo", agrega Daffron.
Los protestantes evangélicos ven a la Bilbia en versión electrónica como un mero vehículo para recibir la palabra de Dios y no como un objeto sagrado. "No tiene el mismo sentido que investir al objeto con santidad", estima Lauren Winner, profesor adjunto de la Escuela de Teología Duke.
"Los evangélicos utilizarán todo lo que ayude a hacer penetrar la religión en las fisuras de la vida moderna". Han sido pioneros en ahorrar tiempo desde el comienzo, en la década de los `20, cuando Aimee Semple McPherson se convirtió en uno de los primeros predicadores de Estados Unidos a través de los medios de comunicación, y siguieron con el advenimiento de la televisión en la década de los `50, con Billy Graham. La nueva Biblia de 100 minutos, que condensa la mayor historia jamás contada en 50 pasajes que supuestamente deberían leerse en trozos de dos minutos, ha estado de distintas formas durante casi un siglo.
DOS CAMINOS. Habiendo dicho eso, resulta difícil pronosticar por cuál de las versiones de la Biblia de audio optará el público. Las dos están pobladas de voces trémulas y efectos sonoros de alto dramatismo (espadas que cortan, olas que rompen y ángeles que pasan como una exhalación) contra el fondo de música sensiblera que pudo ser inventada en un teclado Casio.
Las dos están basadas en traducciones francas y estarán disponibles para ser bajadas en iTunes por un precio de unos U$S 3,95 el libro o U$S 34,95 por la totalidad del Nuevo Testamento.
Tienen diferencias en cuanto a la intensidad. La experiencia bíblica surge de una actuación agresiva y a veces temerosa. Los apóstoles suenan como magos, mientras Dios retumba en la interpretación de barítono muy en onda de Samuel L. Jackson. Palabras de promesa ofrece un sonido más apacible y floral -más flautas y menos violoncellos-, en función de muestras anticipadas que estuvieron a disposición de Newsweek.
Quizás estas confesiones de fe de Hollywood sean puntos de inflexión claves para difundir la palabra de Dios. Quizás también puedan seguir el camino hacia el panteón de los clásicos cursis, al igual que la interpretación de Moisés que hizo Charlton Heston.
Una lectura sin completar
De acuerdo con una encuesta del año pasado en EE.UU., el 65% de lectores adultos de la Biblia nunca ha terminado el Nuevo Testamento. La mayoría aduce que la falta de tiempo es el motivo principal.
De ahí el éxito de las versiones en audio. Incluso hay una para niños: Biblia Kidz, un reproductor MP3 con los principales pasajes.