"Buena gente" y "mejor amiga" fueron los calificativos más repetidos entre internos y funcionarios al hablar de Abigail. La evaluación posterior que se hizo de su trabajo la ubicó entre los diez primeros lugares de la lista de espera para vacantes de cuidadores. Todos sabían que cantaba "lindo", pero algunos se sorprendieron al verla bailar. Elsa Cora, una nurse supervisora, fue también docente en la escuela de enfermería. "Muy buena alumna. Espero que termine la materia que le quedó cuando se fue a Buenos Aires". Desde esa ciudad, Abigail respondió algunas preguntas y afirmó que intenta ayudar al Piñeyro porque le tiene cariño y porque "nunca sabemos dónde podemos terminar. El centro tiene que estar bien porque a cualquiera nos puede tocar."
-¿Se ve terminando la carrera de enfermería?
-Claro que me veo. Conocí la enfermería y me enamoré. Voy a conservar ese amor. Además estoy acá gracias a la enfermería y conocí el Piñeyro por ello. Es una profesión que uno la tiene que hacer si se tiene vocación. Siempre la tuve.
-¿Pero además tiene vocación artística?
-Sí, pero igual me gustaría terminarla. Siempre se dice que la fama o el arte tienen sus momentos. Teniendo una responsabilidad y asumiendo que soy enfermera va a ser diferente. Si me va mal en esto, si no sigo, tendré mi lugar en la enfermería y con mucho gusto lo voy a seguir haciendo.
-Está entre los 10 primeros para ingresar al Piñeyro si surgiera una vacante. Por ese cargo se paga $ 5.000, seis días a la semana. ¿Agarraría?
-Sí, claro. Además no tengo nada para cuando vuelva a Uruguay.
-Si tuviera que volver a ser Maximiliano para conseguir trabajo ¿lo haría?
-No, no, no. Me llamaban Maxi por un tema de identidad. Espero que el país me dé la oportunidad de cambiar mi nombre que es algo que hace sentir mal. Si Maxi era travesti es porque es Abigail.
-¿Cómo la trata la fama en las calles de Buenos Aires?
-A veces te dan miedo las reacciones. El otro día estaba en Luján y una mujer pegó terrible grito. Pensé que había pasado algo, pero era porque me vió. Es mágico. A Uruguay todavía no fui, así que no sé cómo reaccionarán.